El Comando Sur de Estados Unidos confirmó este martes que ha reubicado buques y aviones de guerra en el Caribe ante la inminente llegada del huracán Melissa, actualmente de categoría 5, con el objetivo de proteger sus activos estratégicos en la región.
Según el comunicado, la decisión responde a la trayectoria extremadamente peligrosa del ciclón, que amenaza con causar daños catastróficos en Jamaica y el oriente de Cuba durante las próximas horas.
Buques y cazas F-35 fueron desplazados por seguridad
Entre los activos reubicados se encuentran siete buques de la Armada estadounidense y cazas furtivos F-35, que normalmente participan en operaciones antinarcóticos en el Caribe.
El portavoz del Comando Sur señaló que, pese a la reubicación, “las fuerzas mantienen su capacidad operativa y estarán listas para actuar en cuanto las condiciones lo permitan”.
Aunque los movimientos de personal y equipo no fueron detallados por razones de seguridad, fuentes del Pentágono indicaron que las unidades fueron enviadas a zonas seguras fuera del alcance del huracán, sin afectar el nivel de vigilancia marítima.
Posible apoyo humanitario tras el impacto en Jamaica
El Comando Sur no descartó la posibilidad de brindar asistencia humanitaria a los países que resulten afectados por Melissa.
“Estamos preparados para apoyar a nuestros socios regionales si se solicita nuestra ayuda”, señaló el portavoz militar.
La embajada de Estados Unidos en Kingston también informó que el personal diplomático se encuentra en alerta máxima, y que los ciudadanos estadounidenses en Jamaica deben seguir las instrucciones de las autoridades locales ante el inminente impacto del huracán.
Huracán Melissa se acerca a Jamaica con fuerza devastadora
Los meteorólogos del Centro Nacional de Huracanes (NHC) advirtieron que Melissa provocará lluvias catastróficas de entre 38 y 76 centímetros, con máximos de hasta un metro en zonas montañosas de Jamaica.
La marejada ciclónica podría alcanzar entre 2.7 y 4 metros en la costa sur, acompañada de olas grandes y destructivas, lo que representa una amenaza extrema para la vida.
Además, las autoridades locales temen deslizamientos de tierra e inundaciones repentinas que podrían dejar comunidades enteras incomunicadas.


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