La violencia vicaria se ha convertido en un concepto central dentro de las recientes disputas legales entre Christian Nodal y Cazzu. Tras la separación de los cantantes, la custodia de su hija Inti ha desencadenado una serie de declaraciones públicas que ponen sobre la mesa este tipo de agresión.
En un entorno de alta exposición mediática, ambos artistas han recurrido a las leyes de sus respectivos países para definir los términos de convivencia y manutención de la menor.
Este fenómeno no es nuevo en el ámbito del derecho familiar, pero su visibilización ha crecido debido a reformas recientes en el Código Penal. El intérprete de música regional mexicana ha negado categóricamente ejercer este tipo de control sobre su expareja, asegurando que sus acciones buscan únicamente regular sus derechos de paternidad.
Sin embargo, las acusaciones de violencia vicaria y de manipulación a través de la figura de su hija han dividido la opinión pública en redes sociales durante este 2026.
La complejidad del caso radica en que la violencia vicaria suele manifestarse tras una ruptura sentimental, cuando uno de los progenitores utiliza a los descendientes como un instrumento de castigo.
Para comprender el alcance de estas acusaciones, es necesario analizar las definiciones legales y las conductas que las autoridades mexicanas consideran como constitutivas de este delito, el cual ya se encuentra tipificado en diversas entidades federativas.
Definición y alcances de la violencia vicaria
De acuerdo con especialistas del Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM, la violencia vicaria se define como aquella que se ejerce de forma interpuesta.
Esto significa que el agresor no daña directamente a la mujer, sino que utiliza a una tercera persona, generalmente los hijos, hijas o incluso mascotas, para generar un sufrimiento profundo en la madre. Es un método de control que busca perpetuar el dominio sobre la víctima tras el fin de una relación.
El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado señala que este tipo de violencia utiliza el vínculo afectivo materno como un arma. Al amenazar la integridad o la cercanía de los hijos con la madre, el agresor logra infligir un dolor emocional que supera, en muchos casos, al daño físico directo.
Las manifestaciones más recurrentes incluyen el control excesivo, la manipulación psicológica de los menores y las amenazas de sustracción.
En el contexto de la violencia vicaria, el objetivo primordial es la anulación de la voluntad de la mujer. Cuando se presentan disputas por la custodia, como en el caso de Nodal y Cazzu, las leyes mexicanas vigilan de cerca que los procesos judiciales no se utilicen como una herramienta de hostigamiento.
El uso de recursos legales basados en hechos inexistentes para arrebatar la patria potestad es una de las conductas más graves señaladas por la normativa vigente.
Conductas que constituyen violencia por interpósita persona
La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia establece criterios claros para identificar este delito. Se considera que existe violencia a través de interpósita persona cuando hay actos u omisiones dirigidos a familiares o personas allegadas a la mujer con el fin de perjudicarla.
Esta ley aplica sin importar si existe un matrimonio formal, concubinato o si la pareja cohabita en el mismo domicilio al momento de las agresiones.
Entre los ejemplos más comunes de estas conductas se encuentra el condicionamiento del cumplimiento de las obligaciones alimentarias. Utilizar el pago de la pensión como moneda de cambio para obtener beneficios o para presionar a la madre es una forma de violencia económica y vicaria.
Asimismo, promover actos de violencia psicológica que descalifiquen la figura materna ante los hijos busca romper el vínculo filial y causar un daño irreparable.
La retención o sustracción de los hijos fuera de su residencia habitual sin el consentimiento de la madre también es una señal de alerta de violencia vicaria.
En el caso mediático mencionado, Nodal ha exigido que se presenten pruebas de que él haya impedido viajes o trámites migratorios de su hija, defendiendo que su intención es que un juez regule los días de convivencia de manera equitativa y transparente ante la ley.
Marco legal y protección en México
Actualmente, la violencia vicaria ya se encuentra reconocida y sancionada en el Código Penal de al menos 12 estados de la República Mexicana.
Esta integración legal permite que las mujeres que enfrentan procesos de separación tengan mecanismos de defensa ante tácticas de intimidación que involucran a sus hijos. La tipificación del delito busca que las autoridades ministeriales actúen con perspectiva de género al recibir denuncias de esta naturaleza.
Es fundamental que las víctimas de estas conductas busquen asesoría jurídica especializada para documentar los actos de manipulación o amenaza. El sistema judicial mexicano prioriza que el bienestar emocional de los menores no sea vulnerado por estrategias de litigio agresivas o revanchismos personales.
En última instancia, el caso de los cantantes sirve para poner el foco en la necesidad de procesos de custodia sanos y respetuosos. La violencia vicaria es un delito que deja secuelas profundas en el desarrollo de los infantes y en la salud mental de las madres.
Comprender que los hijos no son objetos de propiedad ni herramientas de negociación es el primer paso para erradicar estas prácticas del sistema familiar y legal en México.


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