martes, marzo 24, 2026

Cuando el poder se quiebra: La lección emocional que deja Nawat Itsaragrisil

En cuestión de horas, Nawat Itsaragrisil pasó de ser el anfitrión y figura central de Miss Universe 2025 a protagonizar una de las escenas más tensas en la historia del certamen. Durante una ceremonia de bandas, el empresario reprendió públicamente a la representante de México, Fátima Bosch, llamándola «tonta» y confrontándola frente a todas las concursantes. Este momento, capturado por las cámaras y transmitido en vivo, desencadenó no solo una crisis inmediata en el evento, sino un debate global sobre liderazgo, poder y gestión emocional que trasciende el mundo de los concursos de belleza.

El momento que cambió todo: De la reprimenda a la dignidad

El silencia incómodo que siguió a las palabras de Itsaragrisil fue roto por la propia Fátima Bosch, quien se levantó con calma pero firmeza para declarar que tenía voz y que no aceptaría un trato irrespetuoso. Su intervención, cargada de dignidad y entereza, provocó una ovación inmediata del público y las demás participantes. Poco después, varias concursantes abandonaron la sala en señal de solidaridad, mientras el video comenzaba su imparable viralización que lo llevaría a superar el millón de reproducciones en pocas horas.

La organización Miss Universe reaccionó publicando un mensaje para reafirmar su compromiso con el respeto y la dignidad de todas las participantes. Sin embargo, el daño ya estaba hecho, y lo que comenzó como un momento desafortunado se transformó en un caso de estudio sobre cómo el ego puede eclipsar la conciencia incluso en líderes experimentados. El episodio evidenció que, bajo presión, incluso las figuras más visibles pueden perder el control y comprometer años de trabajo en cuestión de segundos.

La respuesta emocional: Entre el arrepentimiento y la sorpresa

Frente a la contundente reacción pública, Nawat Itsaragrisil rompió en llanto y ofreció disculpas públicas. Sin embargo, según analizan expertas en liderazgo, sus palabras sonaron más a «sorpresa por las consecuencias que a autocrítica por sus comentarios». Esta distinción resulta crucial para entender la naturaleza del incidente: el empresario parecía más consternado por el impacto negativo de sus acciones que por la esencia misma de su comportamiento.

Para Yolí Sánchez Neyoy, fundadora de YSN Coaching, «las lágrimas no definen la sinceridad de una disculpa y lo que demuestra autenticidad es lo que ocurre después». Esta perspectiva señala que la verdadera reparación del daño no se mide en momentos emotivos, sino en la reflexión profunda, el cambio de conducta y la consistencia en el tiempo. Itsaragrisil se encontraba en la delicada posición de tener que demostrar que su reacción no era simplemente un intento de contener la crisis, sino un genuino proceso de aprendizaje.

El liderazgo basado en el ego versus el liderazgo con propósito

Nora Taboada, directora de AFE Liderazgo Consciente, explica que el caso Itsaragrisil ejemplifica perfectamente lo que ocurre «cuando el liderazgo se basa en el ego y no en el propósito». La experta detalla que en situaciones de alta visibilidad y presión, «el líder deja de escuchar y empieza a protegerse, pierde conexión con los demás y aumenta su reactividad porque su ego está en juego».

Esta pérdida de perspectiva es particularmente peligrosa en posiciones de poder, donde la capacidad de mantener la calma y el juicio bajo presión define la calidad del liderazgo. Taboada enfatiza que «cuando el propósito guía las decisiones, el liderazgo se vuelve un servicio. El líder no solo piensa en sí mismo, sino en las personas que representa. Esa brújula interior marca la diferencia entre reaccionar por miedo o actuar con estrategia».

La presión y el control: Una combinación peligrosa

María Antonieta Alcalá, coach ejecutiva y de negocios, considera que lo sucedido es «una radiografía de lo que pasa cuando la presión y el ego se confunden con liderazgo». La especialista señala que «muchos líderes siguen creyendo que responsabilidad es sinónimo de control. En contextos donde la imagen lo es todo, la presión por mantener una reputación impecable activa el ego más que la conciencia».

Esta confusión conceptual entre control y liderazgo representa uno de los errores más comunes en la gestión de equipos y organizaciones. Alcalá añade que «un líder auténtico no teme mostrarse vulnerable, pero lo hace desde la responsabilidad, no desde la reactividad». Esta distinción resulta fundamental: la vulnerabilidad consciente y gestionada fortalece el liderazgo, mientras la reactividad emocional lo debilita.

La gestión emocional como competencia estratégica

Las tres especialistas coinciden en un punto crucial: «el verdadero problema no es sentir, sino no saber gestionar lo que se siente». Durante décadas, en muchos ámbitos profesionales se confundió fortaleza con rigidez y se castigó la vulnerabilidad, creando líderes aparentemente imperturbables pero emocionalmente frágiles. Como señala Alcalá, «las emociones que no se atienden se acumulan hasta que, inevitablemente, se desbordan».

En la era digital, donde la reputación puede destruirse en segundos a través de un video viral, la coherencia emocional dejó de ser un lujo para convertirse en una competencia estratégica fundamental. Sánchez Neyoy añade que «el descontrol emocional genera miedo, erosiona la confianza y bloquea la colaboración», efectos particularmente devastadores en contextos de liderazgo.

Lecciones para el liderazgo del siglo XXI

El episodio de Miss Universe 2025 deja lecciones profundas para líderes en todos los ámbitos. Taboada enfatiza que «la humildad se ha vuelto una cualidad indispensable para el liderazgo actual. Un líder puede admitir incertidumbre sin perder rumbo, siempre que mantenga clara su visión y sus valores». Esta capacidad de reconocer limitaciones y errores sin perder autoridad representa uno de los desafíos más importantes del liderazgo contemporáneo.

El incidente en Tailandia evidenció la distancia entre el poder y la empatía, recordando que los valores de una organización se ven reflejados no en sus discursos, sino en «quién asciende y en qué conductas se celebran». Como concluyen las expertas, «el liderazgo no se demuestra en los aplausos ni en los discursos, sino en la capacidad de reconocer errores, reparar el daño y escuchar a quienes sostienen el proyecto colectivo». La respuesta de Fátima Bosch, por su parte, recordó que la inteligencia emocional y la dignidad personal son, en sí mismas, formas de autoridad que trascienden cualquier posición jerárquica.

Ian Cabrera
Ian Cabrera
Ian Israel Cabrera Navarro es un talentoso creador de contenido digital y profesional de la comunicación. Con 24 años y más de cuatro de experiencia, se especializa en locución, redacción de guiones para materiales audiovisuales y edición de video de alto nivel. Su enfoque claro, preciso y su compromiso con la calidad se reflejan en cada proyecto, posicionándolo como un creador que entiende y satisface las necesidades de su audiencia. Con un excelente dominio del inglés, habilidades sociales destacadas, facilidad para la oratoria y destreza en herramientas digitales, Ian es un activo invaluable para La Verdad Noticias, siempre en constante evolución y con la ambición de seguir creciendo en el ámbito de los medios digitales.
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