Inteligencia artificial avanza, pero solo 13% la transforma

Inteligencia artificial llega al 48% de empresas mexicanas, pero la falta de talento frena su adopción avanzada.

La inteligencia artificial ya está presente en casi la mitad de las empresas mexicanas, pero su expansión ocurre de manera desigual: la adopción pasó de 38% a 48% en un año y superó los 2.5 millones de organizaciones usuarias. El dato presentado por AWS muestra un mercado en crecimiento, aunque también revela que muchas compañías todavía utilizan Inteligencia artificial para tareas básicas y no para transformar de fondo sus operaciones.

Rubén Mugártegui, director general de AWS en México, explicó que el avance está acompañado por inversiones importantes en infraestructura, entre ellas los 5 mil millones de dólares destinados al centro de datos de Querétaro. La apuesta busca consolidar al país como un hub continental y facilitar que más compañías tengan acceso a capacidades tecnológicas, mientras Inteligencia artificial deja de ser solo una herramienta experimental y comienza a vincularse con objetivos empresariales concretos.

El estudio “Desbloqueando el potencial de la IA en México 2026” identifica una brecha clara entre tener acceso y conseguir un uso transformador. El 63% de las compañías mantiene aplicaciones básicas, como chatbots públicos, mientras 24% ya integró estas soluciones en varias funciones; por ello, Inteligencia artificial todavía representa para muchas organizaciones una herramienta de eficiencia gradual y no una plataforma capaz de modificar procesos completos.

La diferencia se vuelve mayor cuando se observa el segmento avanzado, donde apenas 13% de las empresas mexicanas utiliza esta tecnología con un propósito transformador. En este grupo aparecen organizaciones que experimentan con sistemas agénticos capaces de razonar, decidir y actuar de manera autónoma, una evolución que puede acelerar procesos y ampliar capacidades, pero que también exige controles, capacitación y una estrategia clara para evitar inversiones sin resultados medibles.

¿Qué tan preparada está la empresa mexicana para la nueva etapa?

La preparación para los sistemas agénticos todavía es limitada: menos de cuatro de cada diez compañías, 37%, asegura haber escuchado sobre esta tecnología y solo 6% afirma haberla implementado por completo. Sin embargo, entre quienes ya dieron el paso, Inteligencia artificial está asociada con decisiones y ejecuciones más rápidas en 55% de los casos y una mayor eficiencia operativa en 51%, según la investigación presentada por AWS.

Para las empresas, el principal obstáculo continúa siendo demostrar el retorno de inversión, especialmente en negocios familiares que tienen un peso importante en la economía mexicana. Las inversiones en Inteligencia artificial pueden elevar la productividad, pero los directivos necesitan justificar el gasto con resultados concretos, y allí aparece una diferencia de prioridades: los CEOs buscan principalmente crecimiento de utilidades, mientras los CTOs suelen concentrarse en productividad y eficiencia.

Las startups muestran un comportamiento distinto y encabezan la adopción avanzada, al alcanzar 32% en el uso transformacional, casi tres veces el promedio nacional. Un ejemplo es Nauphilus, compañía que utiliza Inteligencia artificial para analizar comportamiento humano en procesos de crédito y reclutamiento; según sus propios datos, ha reducido hasta 99.7% los tiempos de validación y reporta retornos superiores a 150% para algunos clientes.

¿Qué empresas mexicanas están aprovechando mejor estas herramientas?

Otro caso presentado en el encuentro fue Picaiom, una plataforma especializada en información fiscal que emplea modelos propios impulsados por Amazon Bedrock para conciliar facturas, pagos y registros contables. La propuesta busca sustituir procesos que antes dependían de hojas de cálculo y trabajo manual, mientras Inteligencia artificial permite conectar datos dispersos y reducir brechas que pueden retrasar la operación de los equipos financieros y fiscales.

El sector público enfrenta una adopción más lenta que el privado, ya que 70% de las instituciones utiliza soluciones básicas y apenas 17% cuenta con una estrategia formal. Aun así, Inteligencia artificial podría generar un efecto multiplicador si el gobierno acelera su incorporación, pues 53% de las empresas privadas asegura que invertiría más en estas tecnologías si observa mayor adopción pública y 58% de los ciudadanos tendría una percepción más positiva de estas herramientas.

¿Cuál es el principal problema para acelerar la adopción?

El mayor obstáculo señalado por el estudio no es el software, sino la falta de talento especializado: 46% de las empresas reporta escasez de competencias digitales y relacionadas con Inteligencia artificial. Ante esa carencia, 57% considera prioritario invertir en desarrollar y actualizar las capacidades de la fuerza laboral, una condición que será determinante para que las nuevas herramientas pasen de proyectos aislados a aplicaciones permanentes dentro de los negocios.

La capacitación aparece así como uno de los factores que pueden definir la siguiente etapa del mercado mexicano, porque Inteligencia artificial no genera por sí sola una transformación cuando las personas no saben integrarla en sus procesos. AWS mantiene un programa gratuito dirigido a pymes con la meta de alcanzar 100 mil participantes para 2028 y capacitar a 2 millones de latinoamericanos, de los cuales casi una cuarta parte serían mexicanos.

¿Qué significa este crecimiento para las empresas mexicanas?

El panorama muestra que Inteligencia artificial dejó de ser una tecnología reservada para grandes corporaciones y comenzó a extenderse entre compañías de distintos tamaños, aunque el nivel de aprovechamiento sigue siendo desigual. El reto para los próximos años será pasar de experimentar con asistentes y automatizaciones sencillas a construir estrategias que combinen datos, talento, infraestructura y objetivos financieros, mientras Inteligencia artificial se integra de forma responsable a los procesos cotidianos.

La tendencia también muestra que el acceso tecnológico ya no constituye por sí mismo una ventaja suficiente para las compañías mexicanas. Inteligencia artificial puede convertirse en un factor de competitividad cuando existe personal capacitado, infraestructura adecuada y una estrategia que permita medir resultados; por eso, el avance de la adopción dependerá cada vez más de la capacidad de las organizaciones para convertir la inversión en productividad, innovación y crecimiento sostenible.

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