¿Es seguro dar tu rostro al banco para retirar dinero? Lo qué debes saber

Los bancos mexicanos comenzarán a utilizar biometría facial para depósitos y retiros. Conoce qué tan segura es la medida según especialistas.

La biometría facial ya es un requisito obligatorio en los bancos de México para realizar depósitos y retiros de efectivo mayores a 140 mil pesos. La medida busca fortalecer la seguridad de las operaciones y combatir delitos financieros, pero también ha despertado dudas entre los usuarios sobre qué tan seguro es entregar un dato tan sensible como el rostro.

Y es que, a diferencia de una contraseña o un NIP, una cara no puede cambiarse si la información llega a filtrarse o es utilizada de forma indebida.

¿Por qué los bancos pedirán biometría facial?

La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) autorizó nuevas disposiciones para que las instituciones financieras puedan utilizar la biometría facial como un mecanismo adicional de identificación en operaciones presenciales. El objetivo es reducir casos de fraude, robo de identidad y uso indebido de cuentas bancarias, especialmente en transacciones relacionadas con efectivo.

La medida llega en un momento en el que los delitos digitales continúan creciendo. De acuerdo con datos del Banco de México (Banxico), hasta mayo de 2026 se registraron ocho incidentes cibernéticos en instituciones financieras, el doble de los reportados durante todo el año anterior.

Además, la firma de ciberseguridad Kaspersky reportó más de 154 mil intentos de ataques mediante troyanos bancarios durante el último año, de los cuales más de 61 mil estuvieron dirigidos a teléfonos móviles.

¿Qué riesgos existen con la biometría facial?

Aunque el reconocimiento facial puede hacer más difícil que un delincuente suplante la identidad de otra persona, especialistas advierten que también genera nuevos desafíos de seguridad.

El principal riesgo es que el rostro es un dato biométrico permanente. Si una contraseña es robada, el usuario puede cambiarla. Pero si una base de datos con información facial es vulnerada, la situación es mucho más compleja porque la persona no puede modificar sus rasgos físicos.

Por ello, los bancos deberán invertir más recursos en ciberseguridad para proteger la información almacenada y evitar filtraciones que puedan ser aprovechadas por grupos criminales.

Otro riesgo creciente son los llamados deepfakes, videos o imágenes generadas con inteligencia artificial capaces de imitar el rostro de una persona con gran precisión. Aunque los sistemas biométricos modernos cuentan con mecanismos para detectar este tipo de engaños, los expertos reconocen que la tecnología evoluciona constantemente y obliga a reforzar las medidas de protección.

Arturo Jiménez, director de Tecnología en Grupo CSI, indicó para Milenio  que esta resistencia debería ser menor en la banca, debido a que en las instituciones financieras el objetivo es más claro y el uso de huellas ya es habitual.

¿Los bancos guardarán las fotografías de los clientes?

Especialistas en ciberseguridad explican que las instituciones financieras tienen dos alternativas.

La primera consiste en validar la identidad consultando bases de datos oficiales, como las del Instituto Nacional Electoral (INE), sin necesidad de almacenar la información biométrica de forma permanente.

La segunda opción es crear y administrar sus propias bases de datos faciales para futuras validaciones. Esta última alternativa implica mayores inversiones en infraestructura tecnológica, sistemas de protección de datos y cumplimiento de estrictos protocolos de seguridad.

La biometría facial tampoco es infalible

Aunque suele considerarse una tecnología muy precisa, el reconocimiento facial todavía presenta errores. Factores como la iluminación, la calidad de la cámara, el ángulo de captura, cambios físicos en el usuario o incluso el envejecimiento pueden provocar fallas durante el proceso de identificación.

Diversos estudios indican que durante un primer intento de autenticación las tasas de error pueden ubicarse entre 8 y 12 por ciento. Tras nuevos intentos y ajustes en la captura, los errores disminuyen considerablemente, aunque algunos usuarios pueden terminar necesitando asistencia de personal bancario para completar la operación.

Esto significa que, además de ser segura, la tecnología deberá ser práctica para evitar frustraciones entre los clientes.

¿Qué pasa con adultos mayores o personas con discapacidad?

Los especialistas consideran que uno de los mayores retos será garantizar que nadie quede excluido del sistema financiero. Al igual que ocurrió con las huellas dactilares, algunas personas podrían presentar dificultades para completar el proceso biométrico debido a condiciones físicas, discapacidades o limitaciones tecnológicas.

Por ello, los bancos deberán mantener mecanismos alternativos de validación que permitan confirmar la identidad de los usuarios cuando el reconocimiento facial no funcione correctamente.

¿La biometría facial es segura?

Los expertos coinciden en que la biometría facial puede ofrecer un nivel de seguridad superior al de los métodos tradicionales, siempre que esté acompañada por sistemas robustos de protección de datos y una correcta implementación tecnológica.

Sin embargo, también advierten que ningún sistema es completamente infalible. El desafío para los bancos será equilibrar la seguridad con la privacidad y la facilidad de uso, especialmente en un entorno donde los fraudes digitales y las herramientas de inteligencia artificial son cada vez más sofisticados.

Por ahora, las instituciones financieras sostienen que la medida busca proteger a los usuarios y reducir la suplantación de identidad, pero el éxito dependerá de la confianza que logren generar entre sus clientes y de la capacidad para resguardar uno de los datos más valiosos que posee una persona: su rostro.

Paloma Franco
Paloma Franco
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