El alivio que habían experimentado los grandes países consumidores de petróleo en los últimos años podría verse interrumpido tras el ataque de Estados Unidos a Venezuela. La tensión geopolítica reaviva el riesgo de un repunte en los precios del crudo a nivel internacional.
Desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania, el mercado petrolero había mostrado una tendencia a la baja. Sin embargo, el nuevo conflicto entre Donald Trump y Nicolás Maduro amenaza con modificar ese escenario y encarecer nuevamente el barril.
El precio del barril alcanzó un máximo de 128 dólares en marzo de 2022. A partir de ese punto, el mercado inició un ajuste que llevó al crudo a cerrar el último ejercicio alrededor de los 60 dólares por barril.
Esta caída representó un desplome superior al 50% y devolvió los precios a niveles similares a los de principios de 2021. Solo en 2025, el recorte acumulado fue cercano al 20%.
El peso real de Venezuela en la producción mundial
Las cifras más recientes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo indican que Venezuela ha perdido relevancia como productor. En 2023, su producción se ubicó en 783 mil barriles diarios, apenas el 2.9% del total de la OPEP.
Este dato ha llevado a algunos analistas a minimizar el impacto inmediato del conflicto en la oferta global. Sin embargo, el mercado no solo observa la producción actual, sino el potencial energético del país sudamericano.
Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, con más de 303 mil millones de barriles. Esta cifra representa cerca del 19.3% del total mundial y supera a países como Arabia Saudí e Irán.
La importancia estratégica de estas reservas explica por qué cualquier tensión que amenace sus exportaciones genera nerviosismo en los mercados internacionales.

Advertencia de bancos
En un informe publicado a mediados de diciembre, el banco estadounidense Citi alertó que una escalada prolongada entre Estados Unidos y Venezuela podría poner en riesgo las exportaciones petroleras del país sudamericano.
Aunque el escenario central del banco prevé que el Brent siga a la baja en el primer trimestre de 2026 por exceso de oferta, también advirtió que, si se interrumpe el suministro por tensiones geopolíticas, el precio podría repuntar hasta los 75 dólares por barril.
¿Cómo afecta a México el precio del petróleo?
El petróleo mexicano se cotiza con base en referencias internacionales, por lo que cualquier alza o baja en el mercado impacta directamente en los ingresos del país. Una caída sostenida del precio implica menores recursos por exportaciones de Pemex y, en consecuencia, menos ingresos fiscales para el gobierno federal.
Arturo Carranza, miembro del Consejo de Administración de la CFE, advirtió en meses pasados que una reducción en los ingresos petroleros representa un riesgo para el presupuesto público.

Sobreoferta petrolera prevista para 2026
Especialistas coinciden en que el mercado petrolero enfrenta una sobreoferta para 2026, con una demanda creciendo de forma moderada. Este escenario ha llevado a la OPEP+ a pausar incrementos de producción durante el primer semestre del año.
Bajo este contexto, estimaciones financieras colocan el precio del WTI entre 55 y 64 dólares por barril en la primera mitad de 2026, siempre que no surjan nuevas tensiones geopolíticas.
La baja en el precio del petróleo afecta directamente a Pemex, al reducir su margen de inversión y aumentar la presión sobre su situación financiera.
Además, una menor entrada de dólares por exportaciones petroleras puede generar volatilidad cambiaria y presionar al peso mexicano frente al dólar.
Para consumidores y empresas, un petróleo más barato puede traducirse en menores costos de transporte y energía.
México, al importar combustibles, también puede beneficiarse con menores presiones inflacionarias, aunque estos efectos suelen ser limitados frente al impacto fiscal negativo que provoca una caída prolongada en el precio del crudo.


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