Precio carne de res es hoy una de las frases que más preocupa a las familias mexicanas. El precio carne de res no solo refleja un dato económico, sino una realidad cotidiana: preparar platillos tradicionales se ha convertido en un lujo para muchos hogares. Durante 2025, este alimento básico fue uno de los que más se encareció en el país y todo apunta a que la presión continuará en 2026, según datos oficiales y del sector cárnico.

Cocinar mole de olla, albóndigas, picadillo, salpicón o bisteces asados implica ahora un mayor desembolso. El incremento no solo supera a la inflación, sino también al aumento del salario mínimo, lo que impacta directamente en el consumo y en las decisiones de compra de millones de personas.
Aumento histórico en el precio de la carne de res
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el precio de la carne de res aumentó 17.42% de diciembre de 2024 a diciembre de 2025, es decir, 4.7 veces más que la inflación nacional, que cerró el año en 3.69%. Este encarecimiento coloca a la carne de res dentro del top 10 de los productos que más subieron de precio en el último año.
Los incrementos no fueron uniformes, pero sí generalizados en prácticamente todos los cortes. Chuletas y costillas de res encabezaron la lista con un alza de 19.30%, seguidas de las vísceras (19.27%) y el retazo de carne (18.45%). Incluso productos de alto consumo como el bistec de res y la carne molida registraron aumentos superiores al 16%.
Cuánto cuesta hoy un kilo de carne de res
En la práctica, el impacto para el consumidor ha sido mayor al reflejado por las estadísticas. Carniceros de mercados populares aseguran que los precios al público subieron entre 30% y 35% en 2025. Luis, comerciante con más de 20 años en el oficio, explica que los incrementos se dieron desde el mayoreo y tuvieron que trasladarse al cliente final.
En mercados de la Ciudad de México, el kilo de bistec o carne molida de res se vende actualmente entre 230 y 260 pesos, cuando un año antes costaba entre 170 y 190 pesos. En supermercados, el panorama es aún más complicado: algunos cortes superan los 300 pesos por kilo, rebasando incluso el salario mínimo diario, que es de 315.04 pesos.
Impacto en el consumo y en las familias
El alza en el precio de la carne de res ha provocado cambios en los hábitos de compra. Comerciantes reportan una caída en las ventas y una clara sustitución del producto. “La gente ya no se lleva un kilo, ahora compra medio o lo cambia por cerdo o retazo”, señalan.
Para los hogares, el ajuste es inevitable. Jesusa, ama de casa de 75 años, resume la situación con claridad: comer carne se ha convertido en un lujo que solo se permite una o dos veces por semana. Esta tendencia refleja un problema más amplio de pérdida de poder adquisitivo, donde alimentos tradicionalmente accesibles comienzan a quedar fuera del consumo regular.

Por qué se ha encarecido tanto la carne de res
El Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne) explica que el encarecimiento responde a una combinación de factores estructurales. Entre ellos destacan la plaga del gusano barrenador, que afecta al ganado, la política comercial de Estados Unidos, y el aumento generalizado de costos asociado a la inflación.
Además, el precio del ganado se encuentra en niveles críticos, según el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA). Esta presión se traslada a toda la cadena productiva y termina reflejándose en el precio final al consumidor.
Un dato clave es que, entre enero y octubre de 2025, el precio de la carne de vacuno subió 15.1%, mientras que el salario mínimo aumentó solo 12%, ampliando la brecha entre ingresos y costos de alimentación.
Escenario complejo para 2026
Las perspectivas no son alentadoras. Comecarne estima que el consumo de carne de res podría reducirse 3.1% en 2026, ante la persistencia de precios elevados. El riesgo es mayor si los cupos de importación autorizados por el gobierno resultan insuficientes para cubrir la demanda nacional.
Este panorama obliga a consumidores y autoridades a replantear estrategias. Mientras las familias buscan alternativas más económicas, el sector cárnico enfrenta el reto de mantener la producción y el abasto en un entorno de alta presión.

El precio de la carne de res se ha convertido en un reflejo claro de los desafíos económicos que enfrenta México. Con incrementos muy por encima de la inflación y del salario mínimo, este alimento básico amenaza con dejar de ser parte habitual de la dieta. Si no hay cambios estructurales en la producción, el comercio y las políticas de apoyo, 2026 podría consolidar a la carne de res como un verdadero lujo en la mesa de los mexicanos.


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