El empacho es uno de los malestares digestivos más comunes en México y de América Latina. Aunque no está reconocido formalmente como una enfermedad por la medicina moderna, se trata de una afección real que provoca molestias intensas y afecta el bienestar general de quienes la padecen.
Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explican en 2025 que el empacho suele originarse por una digestión incompleta, causada principalmente por comer en exceso, ingerir alimentos pesados o en mal estado, así como por mantener hábitos alimenticios desordenados. Comer demasiado rápido, no respetar horarios, hacerlo después de un coraje o cuando el cuerpo está muy cansado también puede desencadenarlo.
¿Qué provoca el empacho y cuáles son sus síntomas?
De acuerdo con información de la UNAM y la Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana, ciertos alimentos pueden favorecer la aparición del empacho, entre ellos el pan seco, galletas, frutas verdes, chicles o comidas mal preparadas.
Los síntomas más frecuentes incluyen dolor abdominal tipo torzón, inflamación, gases, náuseas, vómito, diarrea, pérdida de apetito y acidez. En algunos casos también se presenta lengua saburral, fiebre baja, dolor de cabeza y una sensación general de debilidad o postración.
El remedio casero para el empacho
La UNAM reconoce que la medicina tradicional mexicana ha desarrollado métodos eficaces para aliviar este malestar. Uno de los más utilizados y con mayor arraigo cultural es la sobada, acompañada de infusiones digestivas naturales.
La sobada es un masaje profundo que se realiza principalmente en el abdomen, la espalda baja y las piernas, con el objetivo de liberar la digestión detenida. Generalmente, es aplicada por terapeutas tradicionales o personas con experiencia en esta práctica.
El procedimiento incluye movimientos circulares en el abdomen de arriba hacia abajo para ayudar a “desatorar” los alimentos, así como masajes en la espalda, los costados del cuerpo y la parte posterior de las rodillas. También se masajean hombros, brazos y dedos de las manos. En la fase final, se realiza el conocido “jalón del pellejo” en la zona lumbar, que simbólicamente indica que el empacho ha sido liberado.
Este tratamiento puede repetirse de dos a tres veces, dependiendo de la intensidad del malestar.

Infusiones digestivas para aliviar el empacho de forma natural
Como complemento a la sobada, la medicina tradicional recomienda el consumo de tés calientes que ayudan a desinflamar y relajar el sistema digestivo. Las infusiones más utilizadas son la manzanilla, el anís, la menta o hierbabuena y el té de boldo, todas reconocidas por sus propiedades digestivas.
Estas bebidas deben tomarse calientes, en pequeños sorbos y varias veces al día, hasta que los síntomas disminuyan.
Prevenir el empacho es posible si se adoptan hábitos alimenticios más saludables y conscientes. Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Comer despacio y masticar bien los alimentos
- Evitar comer en exceso o hasta sentirse demasiado lleno
- Mantener horarios regulares de comida
- No ingerir alimentos en mal estado o mal cocidos
- Evitar comer cuando se está muy cansado, estresado o enojado
- Reducir el consumo de alimentos muy secos, pesados o irritantes
- Mantener una buena hidratación durante el día
Aunque los remedios caseros pueden ser efectivos, la UNAM enfatiza que no sustituyen la atención médica. Si los síntomas persisten, se intensifican o aparecen señales como fiebre alta, vómito constante o diarrea prolongada, es fundamental acudir con un profesional de la salud para descartar otras afecciones.


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