El consumo de suplementos de magnesio se ha popularizado entre personas que buscan mejorar el sueño, reducir el estrés o combatir el cansancio persistente. En redes sociales y tiendas naturistas, el mineral se promociona como una solución casi inmediata para el insomnio y el síndrome premenstrual.
Sin embargo, especialistas advierten que la suplementación sin supervisión médica puede representar riesgos. Medios como Hello! Magazine y The Guardian, así como expertos de Stanford Medicine, coinciden en que no todas las personas necesitan tomar magnesio en forma de suplemento.
¿Por qué el magnesio se volvió tendencia?
El magnesio es importante para el organismo, desde el funcionamiento muscular, nervioso y energético. Por eso, se le atribuyen beneficios como mejor descanso, reducción del estrés y mayor vitalidad.
La especialista en nutricosmética Gema Cabañero explica que su deficiencia puede reflejarse en fatiga, dificultad para relajarse, piel apagada o problemas de sueño. No obstante, el aumento de la demanda ha impulsado la venta de productos con información incompleta o confusa.
No todos los tipos de magnesio son iguales
El doctor Jorge Angel, director médico de Equisalud, señaló que existen distintas formas químicas del mineral y no todas son adecuadas para cada persona. Entre las más comunes están el óxido de magnesio, el citrato y el cloruro.
El citrato de magnesio, por ejemplo, tiene mayor biodisponibilidad, pero también un efecto laxante natural que puede provocar molestias digestivas. El óxido, en cambio, presenta menor absorción. Estas diferencias influyen en la tolerancia y en los resultados.

Riesgos del exceso de magnesio
Especialistas citados por Mayo Clinic advierten que consumir demasiado magnesio, sobre todo mediante suplementos, puede causar náuseas, diarrea, calambres abdominales e incluso complicaciones graves en casos extremos.
La doctora Denise Millstine, de Mayo Clinic Arizona, subraya que en situaciones severas el exceso puede ser peligroso. Además, el doctor Fernando Carnavali, del Icahn School of Medicine at Mount Sinai, alerta que la automedicación puede ocultar deficiencias reales o retrasar un diagnóstico adecuado.
Según expertos consultados por The Guardian, la ingesta diaria recomendada para adultos oscila entre 300 y 400 miligramos. El límite máximo tolerado proveniente exclusivamente de suplementos se sitúa en 350 miligramos diarios. Superar ese umbral aumenta el riesgo de efectos secundarios gastrointestinales.
¿Quiénes deben evitarlo?
No todas las personas pueden tomar suplementos de magnesio. Quienes padecen enfermedad renal tienen mayor riesgo, ya que su organismo no elimina con facilidad el exceso del mineral.
También pueden existir interacciones con medicamentos o alteraciones en resultados de laboratorio. Por eso, los especialistas insisten en consultar a un profesional de salud antes de iniciar cualquier suplementación.
En Estados Unidos, la Food and Drug Administration (FDA) no supervisa los suplementos antes de su comercialización ni garantiza que el contenido coincida con lo que indica la etiqueta. Esto abre la puerta a productos de calidad dudosa.
Expertos recomiendan optar por suplementos certificados por entidades independientes y desconfiar de promesas exageradas. La recomendación general es priorizar una alimentación equilibrada, ya que la mayoría de las personas sanas obtiene suficiente magnesio a través de la dieta.
Las expertas Marily Oppezzo y Catherine Hu, de Stanford Medicine, recalcan que dosis más altas no implican mayores beneficios. En algunos casos, pueden tener el efecto contrario.


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