Hígado graso: las proteínas que sí ayudan según expertos

Expertos explican qué proteínas magras y vegetales ayudan a reducir la grasa hepática y cómo incorporarlas para combatir el hígado graso.

Hígado graso: las proteínas que sí ayudan según expertos

Consumir proteínas magras y de origen vegetal puede ayudar a reducir la grasa acumulada en el hígado y favorecer la pérdida de peso corporal, de acuerdo con investigaciones internacionales difundidas. Especialistas de la Federación Mundial de Obesidad y la Sociedad Chilena de Obesidad coinciden en que el tipo de proteína que se elige en la dieta puede marcar una diferencia importante en pacientes con enfermedad hepática.

Enfermedad del hígado graso no alcohólico

La enfermedad del hígado graso no alcohólico se caracteriza por la acumulación de grasa en el hígado en personas que no consumen alcohol en exceso. Según la Federación Mundial de Obesidad, esta condición afecta a millones de personas y puede progresar a complicaciones graves como cirrosis o insuficiencia hepática.

Entre los factores de riesgo más frecuentes se encuentran la obesidad, la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial y las alteraciones en los niveles de lípidos. Su prevalencia ha aumentado en los últimos años, lo que ha impulsado nuevas investigaciones enfocadas en estrategias nutricionales para prevenir y tratar el problema.

¿Cómo incluir más proteína?

Investigadores vinculados a la Federación Mundial de Obesidad y al Instituto Alemán de Nutrición Humana Potsdam-Rehbruecke demostraron que una dieta alta en proteínas y baja en calorías puede reducir la grasa hepática en mayor medida que una alimentación baja en proteínas.

El estudio, publicado en la revista Liver International, analizó a pacientes con obesidad y enfermedad hepática que siguieron distintos planes alimentarios antes de someterse a cirugía bariátrica.

Los resultados mostraron que quienes consumieron más proteínas lograron reducir hasta 40% del contenido de grasa en el hígado, mientras que el grupo con menor ingesta proteica no presentó cambios significativos. Ambos grupos perdieron peso, pero solo el de mayor consumo de proteína mostró una mejora relevante en la salud hepática.

¿Qué proteínas recomiendan los expertos?

Hígado graso: las proteínas que sí ayudan según expertos
Hígado graso: las proteínas que sí ayudan según expertos

Especialistas recomiendan priorizar fuentes magras como pollo sin piel, pavo y pescado. Estas opciones aportan proteína de alta calidad con menor cantidad de grasas saturadas, lo que favorece tanto el control del peso como la salud del hígado.

También destacan la importancia de las proteínas vegetales, como lentejas, garbanzos y tofu. Además de proteína, estos alimentos aportan fibra, vitaminas y minerales que contribuyen a la regulación metabólica y al control de la glucosa.

En algunos casos, los suplementos de proteína de suero pueden ser útiles para cubrir requerimientos específicos, siempre bajo supervisión profesional y eligiendo productos sin azúcares añadidos.

Por el contrario, se desaconseja el consumo frecuente de carnes rojas con alto contenido de grasa y productos procesados como embutidos, salchichas o salami, debido a su aporte elevado de grasas saturadas y sodio.

¿Cómo incorporarlas en la dieta diaria?

Los expertos sugieren preparar el pollo o el pavo al horno, a la plancha o hervidos, evitando frituras y salsas cremosas. El pescado, especialmente variedades como salmón, sardina o trucha, puede consumirse al menos dos veces por semana, preferentemente al vapor, al horno o a la plancha.

Las legumbres pueden incluirse en sopas, ensaladas o guisos, mientras que el tofu puede utilizarse como base para salteados y platos principales. Distribuir la ingesta de proteína a lo largo del día ayuda a mejorar la saciedad y el control metabólico.

Además, recomiendan combinar estas fuentes con vegetales frescos, frutas y granos integrales, mantener porciones moderadas y consultar a un nutricionista para ajustar la cantidad de proteína según el estado de salud individual.

Beneficios adicionales

Incrementar el consumo de proteínas magras y vegetales no solo puede contribuir a disminuir la grasa hepática, sino también a mejorar los niveles de enzimas del hígado y reducir el riesgo de desarrollar diabetes en personas con hígado graso. Asimismo, favorece la pérdida de peso y un mejor control metabólico general.

Adoptar una alimentación equilibrada, con énfasis en proteínas de calidad, puede ser una herramienta clave en la prevención y el manejo del hígado graso no alcohólico, siempre acompañada de seguimiento médico y cambios sostenidos en el estilo de

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