Hígado en riesgo: expertos alertan sobre el daño silencioso del órgano

Hígado en riesgo: expertos alertan sobre el daño silencioso del órgano
Hígado en riesgo: expertos alertan sobre el daño silencioso del órgano

En la colonia donde todos parecían vivir con normalidad, Martín, un hombre de 52 años, recibió un diagnóstico inesperado: hígado graso. Nunca había abusado del alcohol, pero sí acumulaba grasa abdominal y pasaba horas sentado frente al escritorio. Como él, miles de personas desconocen que este órgano esencial puede deteriorarse en silencio durante años, hasta que el daño se vuelve irreversible.

El hígado es el laboratorio del cuerpo humano, encargado de más de 500 funciones vitales: filtra toxinas, regula el metabolismo, ayuda en la digestión y refuerza el sistema inmunológico. Sin embargo, los malos hábitos de vida moderna lo están llevando al límite.

Factores de riesgo: grasa abdominal, sedentarismo y alcohol

Durante décadas, se pensó que las enfermedades hepáticas estaban ligadas solo al alcohol. Hoy sabemos que el sobrepeso, la inactividad física y una mala alimentación son factores decisivos. La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD), antes conocida como hígado graso no alcohólico, afecta cada vez a más personas jóvenes.

La grasa abdominal y la diabetes tipo 2 aumentan de manera significativa el riesgo. Lo más preocupante: en la mayoría de los casos, el daño no da síntomas hasta que el hígado ya está muy comprometido.

El poder de la prevención y la regeneración

La buena noticia es que el hígado es un órgano con una extraordinaria capacidad de autorregeneración. Estudios del British Liver Trust muestran que nueve de cada diez casos podrían prevenirse con cambios en el estilo de vida.

  • Bajar entre un 7 y 10% del peso corporal reduce la grasa hepática.
  • Caminar después de las comidas mejora el control de la glucosa.
  • Tres o cuatro tazas de café al día reducen en un 21% el riesgo de enfermedad hepática crónica.
  • Mantener buenos niveles de vitamina D protege contra la inflamación.

Incluso pequeños gestos como subir escaleras o caminar dos minutos tras comer pueden marcar la diferencia.

Nuevos tratamientos y ciencia en avance

Además de la prevención, la ciencia avanza. Investigaciones publicadas en New England Journal of Medicine documentan que tratamientos con semaglutida muestran resultados prometedores para reducir la inflamación hepática en pacientes con enfermedad avanzada.

Esto abre un panorama alentador para quienes ya presentan daño, aunque los expertos insisten: la clave sigue siendo la prevención temprana.

Un llamado colectivo: cuidar al órgano silencioso

El hígado no envía alertas tempranas como otros órganos. Por eso, es fundamental prestar atención a los factores de riesgo y acudir a revisiones médicas regulares. La historia de Martín es la de millones: un recordatorio de que el cuerpo siempre envía señales, aunque a veces en silencio.

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