
La dieta cetogénica o keto se ha vuelto tendencia en todo el mundo gracias a sus promesas de pérdida rápida de peso y mejoras en el control de la glucosa. Sin embargo, especialistas en nutrición y hepatología advierten que, aunque puede ofrecer beneficios a corto plazo, su mantenimiento prolongado podría aumentar los niveles de colesterol y favorecer el desarrollo de hígado graso, además de otras complicaciones metabólicas.
Qué es la dieta cetogénica y por qué se popularizó
La dieta keto se caracteriza por una restricción drástica de carbohidratos (5 a 10 % de las calorías diarias) y un aumento significativo en el consumo de grasas y proteínas. El objetivo es llevar al organismo a un estado de cetosis, donde las grasas se convierten en la principal fuente de energía en lugar de la glucosa.
El atractivo principal ha sido su efectividad para bajar de peso rápidamente, mejorar la sensibilidad a la insulina y controlar la saciedad. Esto la ha convertido en una de las dietas más buscadas en los últimos años.
Efectos a corto plazo: lo positivo de la dieta keto
De acuerdo con estudios clínicos, los beneficios iniciales de la dieta cetogénica incluyen:
- Reducción de peso significativa en los primeros meses.
- Mejora del control glucémico en pacientes con resistencia a la insulina o diabetes tipo 2.
- Disminución del apetito gracias a la cetosis.
- Posible reducción de triglicéridos en algunos pacientes.
Sin embargo, la mayoría de los expertos coinciden en que estos beneficios suelen ser más notorios en el corto plazo y tienden a estabilizarse con el tiempo.
Riesgos a largo plazo: colesterol elevado y daño hepático
El doctor Juan Carlos Sánchez, hepatólogo clínico, explica que seguir la dieta cetogénica por periodos prolongados puede tener consecuencias importantes:
- Colesterol LDL elevado: al basarse en el consumo de grandes cantidades de grasas saturadas (carnes rojas, mantequilla, lácteos enteros), aumenta el riesgo de acumulación de colesterol “malo” en las arterias.
- Hígado graso no alcohólico: la sobrecarga de grasas en la dieta incrementa la acumulación de lípidos en el hígado, lo que favorece inflamación y fibrosis.
- Deficiencias nutricionales: al restringir frutas, cereales integrales y algunas verduras, se limita la ingesta de fibra, vitaminas y antioxidantes esenciales.
- Problemas renales: el exceso de proteínas puede sobrecargar el trabajo de los riñones, especialmente en personas con predisposición a enfermedad renal.
Qué dicen los especialistas
La doctora Gabriela Ortiz, nutrióloga clínica, subraya que la dieta keto no es un plan de alimentación universal. “Puede funcionar en pacientes específicos y bajo supervisión médica, pero mantenerla sin control puede traer complicaciones metabólicas serias, incluyendo alteraciones en el perfil lipídico”, indica.
Además, advierte que la dieta cetogénica no sustituye la necesidad de una alimentación equilibrada. “No podemos pensar que cortar carbohidratos es la solución definitiva; lo importante es la calidad de lo que comemos y el balance de nutrientes”, señaló.
Alternativas más seguras para mantener un peso saludable
Los especialistas recomiendan modelos alimenticios que han demostrado beneficios a largo plazo, como la dieta mediterránea o la dieta DASH, caracterizadas por:
- Consumo de grasas saludables (aceite de oliva, aguacate, nueces).
- Alto contenido de frutas, verduras y cereales integrales.
- Proteínas magras como pescado, pollo y legumbres.
- Bajo consumo de azúcares añadidos y ultraprocesados.
Estos patrones no solo favorecen la pérdida de peso, sino que reducen el riesgo cardiovascular y protegen la salud hepática.
Recomendaciones si sigues la dieta cetogénica
Si decides probar o mantener una alimentación cetogénica, los expertos aconsejan:
- Hacerlo siempre bajo supervisión médica o nutricional.
- Priorizar grasas saludables (aguacate, semillas, pescado azul) en lugar de saturadas.
- Realizar controles periódicos de colesterol, hígado y riñones.
- No mantenerla como dieta permanente; lo ideal es aplicarla por periodos cortos.
- Complementar con actividad física regular y suficiente hidratación.
La dieta cetogénica puede ser útil para bajar de peso o mejorar ciertos parámetros metabólicos en el corto plazo, pero los especialistas coinciden en que su uso prolongado aumenta riesgos como colesterol alto y enfermedad del hígado graso. Por ello, no debe adoptarse como una estrategia universal ni indefinida. La prevención, la moderación y la supervisión profesional son claves para proteger la salud a largo plazo.