El magnesio es un mineral esencial para nuestro bienestar, participando en cientos de procesos vitales, desde la función muscular y nerviosa hasta la salud ósea. Sin embargo, no basta con tomar cualquier suplemento o alimento rico en magnesio para obtener todos sus beneficios.
Al ser un mineral tan fundamental para la salud, como para participar en más de 300 reacciones bioquímicas en el cuerpo, es crucial su suplementación. Sin embargo, no todo el magnesio que consumimos se absorbe de la misma manera.
El factor clave para que el cuerpo realmente lo aproveche es la biodisponibilidad, es decir, la capacidad de ser absorbido y utilizado por las células. En sintonía, es tanto o más importante que la cantidad, saber elegir el tipo correcto de magnesio.
Este artículo te guiará a través de algunos conceptos como para entender el magnesio que tu cuerpo necesita y por qué la biodisponibilidad es el verdadero secreto de una suplementación efectiva. Entonces, con la información adecuada podrás tomar la mejor decisión a la hora de su incorporación.
Descodificando el magnesio: La guía para una suplementación inteligente

El magnesio no es solo un mineral más en la tabla periódica; es un actor principal en el escenario biológico de nuestro cuerpo. Se trata de un cofactor esencial, lo que significa que es indispensable para que cientos de enzimas puedan llevar a cabo sus funciones, desde la producción de energía hasta la síntesis de proteínas y ADN.
Su rol es tan amplio y fundamental que una deficiencia puede afectar múltiples sistemas corporales, demostrando su importancia crucial para el bienestar general.
Producción de energía y metabolismo
Uno de los roles más importantes del magnesio es su participación en la producción de energía. Actúa como una pieza clave en la activación de la molécula de ATP (adenosín trifosfato), que es la principal fuente de energía para casi todas las células del cuerpo. Sin suficiente magnesio, el cuerpo no puede generar la energía necesaria para un funcionamiento óptimo, lo que puede manifestarse como fatiga, debilidad y falta de vitalidad.
Función muscular y nerviosa
El magnesio cumple un papel crucial en la función muscular y nerviosa. Actúa como un regulador natural del calcio, ayudando a controlar la contracción y relajación muscular. Por un lado, el calcio estimula la contracción muscular, mientras que el magnesio lo contrarresta, permitiendo que los músculos se relajen. Una deficiencia de magnesio puede llevar a calambres, espasmos y temblores musculares. En el sistema nervioso, ayuda a regular los neurotransmisores, lo que contribuye a la calma, la reducción del estrés y un mejor sueño.
Salud ósea y cardiovascular
Aunque el calcio es el mineral más conocido para la salud de los huesos, el magnesio es igualmente vital. Más de la mitad del magnesio del cuerpo se almacena en el esqueleto, donde contribuye a la formación de la matriz ósea. Además, regula los niveles de calcio y vitamina D, otros dos nutrientes esenciales para la densidad y la fortaleza de los huesos.
En el sistema cardiovascular, el magnesio es fundamental para mantener un ritmo cardíaco estable y una presión arterial saludable. Ayuda a relajar las paredes de los vasos sanguíneos, lo que reduce la presión arterial y facilita la circulación. Su presencia adecuada en el cuerpo se asocia con un menor riesgo de hipertensión, arritmias y otras enfermedades cardíacas.
Formatos quelados y orgánicos de magnesio: Sinónimo de alta biodisponibilidad
Cuando el objetivo es suplementar magnesio de manera efectiva para corregir una deficiencia o aprovechar sus beneficios sistémicos, los formatos quelados y orgánicos son la opción superior. Su principal ventaja radica en su alta biodisponibilidad, lo que significa que el cuerpo los absorbe y utiliza con una eficiencia significativamente mayor que los formatos inorgánicos como el óxido o el sulfato.
¿Qué son los formatos quelados?
La quelación es un proceso químico en el que un mineral se une a una molécula orgánica, como un aminoácido o un ácido orgánico. Esta unión estabiliza el mineral y lo protege de la degradación en el sistema digestivo. La molécula orgánica actúa como un «vehículo» que facilita la absorción del magnesio a través de las paredes intestinales, ya que el cuerpo reconoce y asimila mejor los compuestos orgánicos.
Ejemplos de alta biodisponibilidad
- Citrato de magnesio: Es uno de los formatos más populares y estudiados. El magnesio se une al ácido cítrico, lo que no solo facilita su absorción, sino que también tiene un efecto suave sobre el tránsito intestinal. El citrato de magnesio 500mg puede ser una excelente opción para quienes buscan corregir una deficiencia y también sufren de estreñimiento leve.
- Glicinato de magnesio: En este formato, el magnesio se une a la glicina, un aminoácido conocido por sus propiedades calmantes. Por esta razón, el glicinato de magnesio es especialmente recomendado para mejorar la calidad del sueño, reducir la ansiedad y aliviar el estrés, ya que no suele causar molestias digestivas.
- Malato de magnesio: La unión del magnesio con el ácido málico lo convierte en una opción ideal para combatir la fatiga crónica y el dolor muscular. El ácido málico participa en el ciclo de Krebs, un proceso clave para la producción de energía en las células, lo que complementa perfectamente los beneficios del magnesio en el metabolismo energético.
Óxidos y sulfatos magnesio: Baja absorción y uso limitado

A la hora de suplementar magnesio, es crucial entender que no todos los formatos son iguales. A pesar de ser comunes y económicos, el óxido de magnesio y el sulfato de magnesio presentan una baja biodisponibilidad, lo que limita su utilidad para corregir una deficiencia del mineral en el cuerpo.
Óxido de magnesio: Más laxante que suplemento
El óxido de magnesio es una de las formas más conocidas en el mercado debido a su bajo costo y alta concentración de magnesio elemental. Sin embargo, su biodisponibilidad es muy baja, con estudios que indican que el cuerpo solo absorbe una pequeña fracción, a veces tan baja como del 4%.
Su principal uso no es para suplementar, sino como un laxante o antiácido. El óxido de magnesio tiene un efecto osmótico, lo que significa que atrae agua hacia el intestino, ablandando las heces y facilitando su evacuación. Es útil para tratar el estreñimiento ocasional o la acidez estomacal, pero no es la mejor opción si el objetivo es aumentar los niveles de magnesio en el organismo.
Sulfato de magnesio: Uso tópico y puntual
El sulfato de magnesio, popularmente conocido como sales de Epsom, es un compuesto que se utiliza principalmente en baños de inmersión. Se cree que su uso tópico ayuda a relajar los músculos y aliviar dolores. Aunque la piel puede absorber algo de magnesio, la cantidad es insignificante para corregir una deficiencia sistémica.
Por vía oral, el sulfato de magnesio es un laxante salino muy potente que se usa para vaciar el intestino de forma rápida. Su acción es enérgica, pero puede causar calambres estomacales y diarrea. Es importante destacar que su uso como suplemento oral para reponer los niveles de magnesio es muy limitado debido a su efecto laxante y a la baja tasa de absorción.


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