El colágeno hidrolizado se ha convertido en uno de los suplementos más populares para la salud articular. Muchas personas lo consumen para aliviar dolor, mejorar la movilidad y prevenir el desgaste del cartílago, especialmente a medida que envejecen o practican actividad física intensa.
El colágeno es una proteína esencial en el cuerpo humano. Forma parte del cartílago, los ligamentos, los tendones y otros tejidos que permiten que las articulaciones funcionen con resistencia y flexibilidad. Con el paso de los años, su producción natural disminuye, lo que puede contribuir al deterioro articular y a enfermedades como la Osteoartritis.
¿Cómo actúa el colágeno hidrolizado?
El colágeno hidrolizado se obtiene mediante un proceso que fragmenta la proteína en péptidos más pequeños, facilitando su absorción en el intestino. Una vez en el organismo, estos péptidos pueden distribuirse hacia distintos tejidos y estimular a las células responsables de producir colágeno y componentes de la matriz extracelular.
La teoría detrás de la suplementación es que estos fragmentos actúan como “señales” biológicas que promueven la regeneración y el mantenimiento del cartílago, además de favorecer la elasticidad de tendones y ligamentos.

¿Qué dice la evidencia científica?
Diversos estudios han documentado que el colágeno hidrolizado puede contribuir a reducir el dolor articular y mejorar la movilidad, especialmente en personas con desgaste leve o moderado. También se ha observado que puede estimular la producción natural de colágeno en el cartílago.
El doctor Félix López, especialista en cirugía articular y medicina regenerativa, señala que al presentarse en forma hidrolizada, esta proteína facilita su asimilación y puede apoyar tanto la movilidad como la prevención de lesiones.
En el caso de los tendones, el colágeno puede mejorar la elasticidad y resistencia, lo que resulta relevante para deportistas o personas físicamente activas que buscan prevenir lesiones por sobrecarga.
Limitaciones y consideraciones
Aunque los resultados son prometedores, no se trata de una solución milagrosa. La respuesta puede variar según la edad, el estado de salud, la gravedad del desgaste articular y la constancia en el consumo.
La evidencia científica respalda beneficios principalmente en la reducción del dolor y mejora funcional, pero no reemplaza tratamientos médicos en casos avanzados ni revierte daños estructurales severos.
¿A partir de qué edad debe consumirse?
La producción natural de colágeno comienza a disminuir alrededor de los 30 años. Por ello, algunos especialistas sugieren iniciar la suplementación en esa etapa como medida preventiva, siempre acompañada de hábitos saludables como ejercicio adecuado, alimentación equilibrada y control del peso.
El colágeno hidrolizado sí muestra beneficios respaldados por estudios, especialmente en la salud articular y la movilidad. Sin embargo, su efecto es gradual y complementario, no sustituto de un tratamiento médico cuando existen patologías más complejas.


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