Entre las múltiples formas de mantenerse activo, el ejercicio “zona cero” se perfila como la gran tendencia del fitness de este 2026. Así lo proyecta Victoria Repa, especialista en salud y directora ejecutiva de BetterMe, quien anticipa un cambio profundo respecto al entrenamiento tradicional de alta intensidad.
De acuerdo con información difundida por Daily Mail, este enfoque apuesta por rutinas suaves, constantes y funcionales, dejando en segundo plano la obsesión por la quema de calorías y el esfuerzo extremo que dominó la industria del fitness durante años.
¿Qué es el ejercicio “zona cero”?
El ejercicio zona cero se basa en movimientos de muy baja intensidad, como estiramientos, pilates, yoga restaurativo o caminatas tranquilas. Durante estas actividades, la frecuencia cardíaca se mantiene por debajo del 50% del máximo individual, permitiendo hablar con normalidad mientras se realiza el ejercicio.
Este concepto amplía el modelo clásico de cinco zonas de entrenamiento, estableciendo una base enfocada en el movimiento funcional, la estabilidad articular y la reducción del estrés, convirtiendo estas prácticas en el eje central de la rutina diaria.

Cambio en la forma de entrenar
Según los especialistas, esta tendencia responde a una transición cultural que deja atrás el lema “no pain, no gain”. En su lugar, gana terreno una visión más sostenible del ejercicio, orientada a la salud a largo plazo y al bienestar cotidiano.
A esto se suma la influencia de los fármacos GLP-1, como Ozempic y Wegovy, utilizados para la pérdida de peso. Repa explica que muchas personas que los consumen experimentan una reducción involuntaria de masa muscular, lo que incrementa la necesidad de rutinas suaves que ayuden a preservarla sin someter al cuerpo a esfuerzos extremos.
Diferencias con el fitness tradicional
A diferencia del modelo clásico, centrado en alcanzar altas zonas cardíacas y realizar sesiones extenuantes, la zona cero prioriza la movilidad, la recuperación y el alivio del estrés. La constancia y la simplicidad se colocan por encima de la intensidad.
Actividades cotidianas como caminar, estirarse o realizar ejercicios de flexibilidad adquieren un nuevo valor, al ofrecer beneficios prolongados sin generar fatiga ni sobrecarga física.
El auge del ejercicio zona cero está estrechamente ligado a la revalorización de caminar como actividad estructurada y efectiva. Rutinas como el método “12-3-30”, el “rucking” o el “3-3 walking” japonés se han popularizado por su impacto positivo en la salud cardiovascular y muscular.
Estos formatos, accesibles para distintos rangos de edad, destacan por reducir el riesgo de lesiones y facilitar la adherencia al ejercicio, incluso en adultos mayores.
Junto al ejercicio zona cero, la proteína se consolida como un nutriente esencial rumbo a 2026. Su consumo deja de estar ligado únicamente al ámbito deportivo y se integra en batidos, snacks y alimentos funcionales, especialmente pensados para personas que buscan conservar masa muscular.
Este enfoque responde a la necesidad de personalizar la nutrición y apoyar un envejecimiento saludable.
Finalmente, la tendencia impulsa el uso de equipos compactos y multifuncionales para el hogar. Mancuernas ajustables, bandas elásticas y caminadoras plegables se posicionan como aliados para mantener la actividad física sin grandes inversiones ni espacios amplios.
El ejercicio zona cero refleja un nuevo paradigma del fitness, donde la regularidad, la recuperación y la salud diaria se convierten en la verdadera medida del bienestar.