Si uno de tus propósitos para este 2026 es moverte más, te tenemos buenas noticias. Un estudio reciente demostró que apenas 10 minutos de ejercicio intenso pueden activar mecanismos en el cuerpo que ayudan a combatir el desarrollo del cáncer.
Investigadores de la Universidad de Newcastle descubrieron que una breve sesión de actividad física intensa provoca cambios moleculares inmediatos en la sangre, capaces de frenar el crecimiento del cáncer de intestino y acelerar la reparación del ADN dañado. El hallazgo refuerza la idea de que el movimiento, incluso en pequeñas dosis, tiene un impacto profundo en el organismo.
¿Cómo actúa el ejercicio intenso contra el cáncer?
El estudio, publicado en International Journal of Cancer, explica que ejercicios como el HIIT o los sprints desencadenan la liberación de miokinas, proteínas antiinflamatorias producidas por los músculos. Estas sustancias viajan por el torrente sanguíneo y ayudan a reducir la inflamación, fortalecer el sistema inmune e impedir que los tumores desarrollen nuevos vasos sanguíneos para crecer.
Tras solo 10 minutos de ejercicio intenso, los investigadores detectaron un aumento de moléculas asociadas con la reparación del ADN, la producción de energía y el control del crecimiento celular. Cuando estas moléculas se aplicaron a células de cáncer de intestino en laboratorio, se modificó la actividad de más de 1,300 genes relacionados con el desarrollo del tumor.
Para la Dra. Tina Skinner, coautora del estudio, asegura que no es necesario correr maratones para obtener beneficios. Incluso ráfagas cortas de actividad intensa pueden activar respuestas protectoras en el cuerpo. Además, este tipo de ejercicio no requiere equipo costoso ni horarios extensos y puede realizarse prácticamente en cualquier lugar.

Dos rutinas intensas de 10 minutos que puedes hacer en cualquier lugar
Una de las opciones más sencillas consiste en intervalos de trotar, correr y caminar. La rutina inicia con tres minutos de trote a ritmo cómodo, seguidos de un minuto de carrera a máxima velocidad. Después se camina un minuto para recuperar el aliento y se repite el ciclo: tres minutos de trote, un minuto de carrera intensa y un último minuto caminando. En total, son 10 minutos que elevan rápidamente la frecuencia cardiaca y activan la respuesta muscular.
Otra alternativa es una rutina de cardio sin equipo, ideal para casa. Durante 10 minutos se alternan ejercicios de cuerpo completo con descansos breves. Se comienza con un minuto de trote en el lugar o saltos de tijera, seguido de 10 segundos de descanso. Después se realizan sentadillas, flexiones de brazos, sentadillas contra la pared, abdominales y planchas, siempre intercalando pausas cortas. El objetivo es mantener la intensidad alta, alcanzando aproximadamente el 80 % de la frecuencia cardiaca máxima.
¿Con qué frecuencia conviene hacer ejercicio intenso?
El estudio señala que incluso sesiones aisladas generan beneficios celulares, pero la constancia marca la diferencia. Los expertos recomiendan realizar dos o tres sesiones de ejercicio intenso por semana, combinadas con caminatas diarias o ejercicios de fuerza ligera.
Adaptar la intensidad al nivel físico de cada persona es fundamental. No se trata de llevar el cuerpo al límite, sino de estimularlo lo suficiente para activar la liberación de miokinas y otras sustancias protectoras.
Este descubrimiento redefine la idea de “no tener tiempo para ejercitarse”. Diez minutos bien aprovechados pueden convertirse en una herramienta poderosa para mejorar la salud, reducir riesgos y fortalecer al cuerpo desde el nivel celular, haciendo del ejercicio un aliado clave en la prevención del cáncer.


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