En una soleada tarde de domingo, Marta preparaba su almuerzo favorito: papas fritas doradas y crujientes. No podía imaginar que este sencillo placer, repetido tres veces por semana, podía elevar un 20% su riesgo de padecer diabetes tipo 2. Así lo reveló un estudio reciente de la Universidad de Harvard, publicado en el British Medical Journal, que analizó la dieta y salud de más de 205.000 personas a lo largo de casi 40 años.
El estudio que encendió las alarmas
Los investigadores, liderados por Seyed Mohammad Mousavi, descubrieron que quienes consumían papas fritas tres veces por semana tenían un riesgo 20% mayor de desarrollar diabetes tipo 2. Este riesgo aumentaba al 27% cuando la frecuencia llegaba a cinco veces por semana.
En cambio, otros métodos de cocción como hervir, hornear o hacer puré no mostraron un aumento significativo en el riesgo. La diferencia estaba clara: la fritura en aceite concentraba calorías, grasas y sal, factores que afectan el metabolismo y el peso corporal.
No es la papa, es cómo la cocinas
Las papas, hervidas o al horno, pueden ser parte de una dieta saludable: aportan fibra, vitamina C y potasio. El problema surge cuando se fríen y se acompañan con exceso de sal y porciones grandes. Según el Dr. Kawther Hashem, profesor de nutrición de la Universidad Queen Mary de Londres, “la preparación lo es todo”. Sustituir las papas fritas por cereales integrales puede reducir el riesgo de diabetes hasta un 19%.
El error de cambiar papas por arroz blanco
Un hallazgo sorprendente fue que sustituir cualquier tipo de papa por arroz blanco aumenta el riesgo de diabetes. Este cereal tiene una alta carga glucémica y, consumido en exceso, provoca picos de azúcar en la sangre. En cambio, reemplazar las fritas por arroz integral, trigo bulgur o batata con piel ofrece beneficios protectores.
Un riesgo que se puede prevenir
El mensaje central de la investigación es claro: no es necesario eliminar las papas de la dieta, sino moderar la fritura. Reducir la frecuencia, elegir métodos de cocción más saludables y acompañarlas con alimentos ricos en fibra son pasos efectivos para cuidar la salud.
Para Marta, la decisión fue simple: cambió sus papas fritas por versiones al horno sazonadas con hierbas, y sus almuerzos siguen siendo igual de sabrosos pero más saludables.


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