En la vida agitada de hoy, muchas personas buscan formas sencillas y efectivas de cuidar su salud sin complicaciones. Para Marta, una mujer de 52 años con antecedentes familiares de enfermedades del corazón, la recomendación de caminar rápido se convirtió en un hábito que transformó su bienestar.
Según dos investigaciones recientes realizadas en Estados Unidos y Reino Unido, caminar a paso rápido entre 15 y 30 minutos diarios puede reducir significativamente el riesgo de muerte prematura y de trastornos del ritmo cardíaco, conocidos como arritmias.
Estudios revelan que el ritmo importa tanto como la duración
El equipo de la Universidad de Vanderbilt, que analizó a casi 80,000 adultos durante 17 años, encontró que quienes caminaban a paso rápido al menos 15 minutos al día disminuyeron en un 20% el riesgo de muerte en comparación con quienes caminaban lentamente durante más de tres horas.
Del otro lado del Atlántico, la Universidad de Glasgow estudió a más de 420,000 personas, destacando que caminar a más de 6 km/h reduce notablemente la aparición de arritmias cardíacas como la fibrilación auricular.
Por qué caminar rápido beneficia tu corazón
Caminar a paso ligero aumenta la frecuencia cardíaca, mejora la circulación sanguínea y fortalece el músculo cardíaco. Esto ayuda a reducir la inflamación y los factores metabólicos relacionados con problemas del ritmo cardíaco.
La profesora Jill Pell, líder del estudio británico, explica que “caminar rápido puede desempeñar un papel clave en la prevención de arritmias, resaltando la importancia de la velocidad, no solo la cantidad de pasos”.
Caminata rápida: ejercicio accesible para todos
Caminar es una actividad fácil de incorporar a la rutina diaria y no requiere equipamiento especial. Además de proteger el corazón, ayuda a controlar el peso, mejora la salud mental, disminuye el estrés y fortalece huesos y músculos.
Especialistas recomiendan realizar caminatas de 20 a 30 minutos al día, cinco veces por semana, a un ritmo que eleve la frecuencia cardíaca sin causar agotamiento excesivo.
Impacto positivo en comunidades vulnerables
Los estudios destacaron que caminar rápido tiene efectos especialmente favorables en personas de bajos recursos, de ascendencia negra y en quienes ya presentan riesgos cardiovasculares. Este hallazgo es crucial para diseñar políticas de salud pública más inclusivas.
Wei Zheng, epidemiólogo en Vanderbilt, afirma que “promover caminatas rápidas puede mejorar los resultados de salud en comunidades que enfrentan barreras para hacer ejercicio”.


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