Ansiedad escolar en niños: las señales y cómo actuar a tiempo

El regreso a clases puede provocar nervios, preocupación o ansiedad en niños y adolescentes, especialmente cuando deben adaptarse a una nueva escuela, maestros, compañeros o incluso a una etapa escolar diferente; sin embargo, estas emociones deberían disminuir conforme pasan los primeros días y no mantenerse o intensificarse durante las semanas posteriores.

La psicoterapeuta Carla Rivadeneyra explicó que el cambio de rutina puede generar inseguridad en los menores, por lo que las madres y los padres deben acompañarlos durante este proceso sin presionarlos; la atención debe centrarse en identificar cuándo una reacción normal ante el regreso a clases comienza a convertirse en un problema que requiere apoyo profesional.

¿Cuáles son las señales de ansiedad escolar en niños?

No todos los menores reaccionan de la misma manera ante el regreso a clases; algunos pueden mostrarse más nerviosos durante los primeros días, mientras que otros pueden expresar su preocupación mediante cambios en su comportamiento.

Entre las señales a las que los padres deben prestar atención se encuentran la resistencia constante para acudir a la escuela, cambios importantes en los hábitos de sueño o alimentación y una tendencia mayor al aislamiento.

También es importante observar si el menor mantiene o incrementa estas conductas después de los primeros días; de acuerdo con Rivadeneyra, si las señales permanecen durante más de dos semanas, es recomendable buscar apoyo de un profesional de la salud.

¿Qué niños pueden sentir más ansiedad por regresar a clases?

El impacto del regreso a clases puede ser mayor cuando el menor enfrenta un cambio importante; comenzar el kínder, ingresar a una nueva escuela o pasar de primaria a secundaria implica familiarizarse con espacios, maestros, compañeros y rutinas diferentes.

En estos casos, la incertidumbre puede aumentar los nervios; por eso, preparar al menor con anticipación puede ayudar a reducir la preocupación y darle una mayor sensación de seguridad.

Una recomendación es tener listo desde antes el uniforme, la mochila y el lunch; también puede ser útil explicarle cómo será su jornada, qué actividades realizará y, cuando sea posible, quién será su maestro o quiénes serán algunos de sus compañeros.

¿Qué preguntas hacerle a tu hijo después de clases?

La manera en que los padres preguntan cómo fue el día también puede influir en la forma en que el menor procesa sus emociones; en lugar de convertir la llegada a casa en un interrogatorio, conviene darle espacio para hablar cuando se sienta preparado.

Preguntas sencillas pueden abrir la conversación sin generar presión, como “¿qué fue lo que más te gustó hoy?”, “¿hubo algo que te hiciera sentir incómodo?” o “¿con quién pasaste el recreo?”.

También es importante no asumir que algo malo ocurrió simplemente porque el niño está serio o cansado; permitir que hable a su propio ritmo puede ayudar a que identifique y exprese lo que siente.

Rivadeneyra recomendó evitar preguntar constantemente si tuvo algún problema en la escuela, ya que insistir demasiado puede transmitirle al menor la idea de que regresar a clases necesariamente implica una situación negativa.

¿Cómo pueden ayudar los padres a reducir la ansiedad?

La adaptación no depende únicamente de lo que ocurre dentro de la escuela; el ambiente en casa también puede influir en el estado emocional de los niños.

Las prisas, los gritos y el estrés durante las mañanas pueden aumentar la tensión y la ansiedad del menor; por ello, organizar desde la noche anterior la ropa, mochila y alimentos puede hacer que el inicio del día sea más tranquilo.

Los adultos también deben procurar transmitir seguridad; si los padres muestran confianza ante el nuevo ciclo escolar, pueden ayudar al menor a percibir el cambio como una experiencia que puede manejar.

El objetivo no es conseguir que el niño nunca sienta nervios; sentir cierta preocupación durante los primeros días puede ser normal. Lo importante es que esas emociones disminuyan conforme el menor conoce su nueva rutina y se siente más familiarizado con el entorno.

¿Cuándo pedir ayuda por ansiedad escolar?

Si el rechazo a la escuela se vuelve constante, aparecen cambios importantes en el sueño o la alimentación, aumenta el aislamiento o las señales de ansiedad permanecen durante más de dos semanas, conviene consultar a un profesional de la salud.

Buscar ayuda no significa que el menor tenga necesariamente un trastorno de ansiedad; una evaluación profesional permite conocer qué está provocando el malestar y determinar qué tipo de acompañamiento necesita.

El regreso a clases representa un periodo de adaptación tanto para los niños como para sus familias; acompañar sin presionar, escuchar con empatía y mantener rutinas tranquilas puede facilitar el proceso y ayudar a detectar oportunamente cuando los nervios normales comienzan a convertirse en una preocupación mayor.

Concierge LVN
Concierge LVN
La división de estilo de vida y lujo de La Verdad Noticias. Curamos experiencias extraordinarias en viajes, gastronomía y bienestar para una audiencia exigente que busca lo mejor del mundo
VER MÁS
- Advertisment -

RELACIONADOS

TE PODRÍA INTERESAR