Las altas temperaturas de la primavera y verano no solo provocan incomodidad o cansancio. También pueden alterar la presión arterial y poner en riesgo la salud, especialmente en adultos mayores o personas con hipertensión.
Durante los días de calor extremo, el cuerpo intenta regular su temperatura dilatando los vasos sanguíneos y aumentando la sudoración. Esto puede provocar deshidratación y cambios importantes en la presión arterial.
En muchos casos, la presión puede bajar demasiado, principalmente en personas que toman medicamentos para controlar la hipertensión. Sin embargo, el calor también puede generar estrés cardiovascular y aumentar el riesgo de complicaciones cardíacas.
¿La presión arterial sube o baja cuando hace calor?
Generalmente, la presión arterial tiende a bajar durante el verano debido a la dilatación de los vasos sanguíneos causada por el calor. Cuando el cuerpo pierde líquidos por el sudor y no existe una hidratación adecuada, puede presentarse una caída de presión que provoca mareos, debilidad, visión borrosa o desmayos.
Sin embargo, especialistas advierten que el calor extremo también puede poner afectar el corazón, sobre todo en personas con enfermedades cardiovasculares, diabetes o padecimientos crónicos.
El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento y el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre señalan que las temperaturas elevadas aumentan el riesgo de agotamiento por calor y golpes de calor, situaciones que pueden convertirse en emergencias médicas.

Las señales que no debes ignorar
Los cambios en la presión arterial durante temporadas de calor pueden manifestarse mediante diferentes síntomas que requieren atención. Entre las señales más frecuentes están los mareos repentinos, dolor de cabeza intenso, debilidad, náuseas, sudoración excesiva, visión borrosa y sensación de desmayo.
También pueden aparecer palpitaciones, dificultad para respirar o confusión, especialmente en adultos mayores.
Los especialistas recomiendan acudir al médico si los síntomas persisten o si las lecturas de presión arterial muestran cambios importantes durante varios días.
Uno de los principales problemas durante el calor es la pérdida acelerada de líquidos. La deshidratación puede reducir demasiado la presión arterial y afectar el funcionamiento del corazón, los riñones y el cerebro.
Por ello, los expertos recomiendan beber agua constantemente, incluso cuando no exista sensación de sed. Además, aconsejan evitar la exposición prolongada al sol durante las horas más intensas del día.
Permanecer en lugares frescos, utilizar ropa ligera y descansar bajo la sombra también ayuda a disminuir los riesgos.

Los cambios de clima también afectan
Aunque el calor suele bajar la presión arterial, los cambios bruscos de clima también pueden afectar al organismo.
Frentes fríos, tormentas, humedad elevada o cambios repentinos de temperatura pueden provocar alteraciones temporales en los vasos sanguíneos. De acuerdo con especialistas, estas variaciones climáticas afectan principalmente a personas mayores de 65 años y a quienes ya viven con hipertensión.
Durante el invierno la presión, suele aumentar porque las bajas temperaturas estrechan los vasos sanguíneos y obligan al corazón a trabajar más.
Cómo protegerte durante los días más calurosos
Especialistas recomiendan mantener hábitos sencillos para evitar complicaciones cardiovasculares durante el verano.
Entre las principales recomendaciones están mantenerse hidratado, evitar actividades físicas intensas bajo el sol, reducir el consumo de alcohol y revisar constantemente la presión arterial.
Además, las personas con hipertensión deben acudir a revisiones médicas frecuentes y mantenerse atentas a cualquier síntoma fuera de lo normal.


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