Durante siglos, el nombre de La Malinche, también conocida como Malintzin o doña Marina, ha sido sinónimo de traición. Sin embargo, la historiadora Úrsula Camba Ludlow, en su más reciente obra Malinche (Crítica, 2025), propone una visión totalmente distinta: una mujer que no solo interpretó entre dos mundos, sino que transformó el curso de la historia universal.
“Lo que hizo La Malinche —asegura la investigadora— cambió la fisonomía del mundo en términos geográficos, religiosos, económicos y culturales.”
Su papel no fue pasivo; fue el de una estratega consciente de su poder lingüístico y político.
Malintzin: de esclava a pieza clave en la conquista
Camba Ludlow reconstruye el contexto de la mujer en el México prehispánico para entender el entorno del que emergió Malintzin. Nacida en una sociedad jerarquizada, su destino parecía estar sellado, pero su inteligencia y dominio de las lenguas la convirtieron en una mediadora esencial entre españoles, tlaxcaltecas y mexicas.
Sin su intervención, señala la autora, los españoles no habrían llegado vivos a Tenochtitlan. Malintzin tradujo no solo palabras, sino visiones del mundo, conceptos religiosos y estructuras mentales que no existían en común. Fue la intérprete del “pecado”, del “dios único” y del “poder real” ante culturas que no compartían esas nociones.
Entre la traición y la reivindicación: el mito de La Malinche
La Malinche ha sido vista históricamente como la “traidora de México”, una etiqueta que, según la historiadora, responde más a prejuicios del siglo XX que a los hechos del XVI. En los documentos de la época, Marina aparece respetada tanto por los españoles como por los pueblos indígenas aliados.
Camba Ludlow propone mirar su figura desde una perspectiva contemporánea: una mujer que tomó decisiones conscientes, usó su inteligencia para sobrevivir y halló poder donde parecía no haberlo.
El mito del “malinchismo”, asociado a preferir lo extranjero, se desvanece entre las nuevas generaciones. Ya no se la ve como símbolo de traición, sino como precursora del mestizaje, del pensamiento crítico y del empoderamiento femenino en América.
Feminismo y relectura histórica: el renacer de Malintzin
La recuperación de La Malinche coincide con las luchas feministas contemporáneas.
“Hoy se entiende que las mujeres de la historia no solo acompañaron, sino que fueron protagonistas silenciosas de los grandes cambios”, afirma Camba Ludlow.
Malintzin, en este sentido, representa la voz femenina que se atrevió a traducir, negociar y decidir en medio de una guerra de civilizaciones. Su historia deja de ser la del sometimiento para convertirse en la del coraje, la astucia y la construcción de identidad.


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