Asociamos el aroma a pino o lavanda con un hogar limpio y seguro. Pero, ¿y si ese mismo olor fuera una señal de contaminación? Un experto de la UNAM revela el peligro oculto en tus productos de limpieza y su impacto en la calidad del aire de la ciudad.
En la búsqueda de un hogar impecable, muchos recurren a un arsenal de productos de limpieza que prometen desinfección y un agradable aroma a «limpio». Sin embargo, una advertencia contundente de un científico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) pone en jaque esta creencia popular: ese olor característico podría ser, en realidad, una señal de contaminación del aire dentro de tu propia casa.
La Advertencia de la UNAM: «Si Huele a Limpio, Estás Contaminando»
La frase, tan sorprendente como directa, proviene de Luis Gerardo Ruiz Suárez, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM. Según el experto, muchos productos de limpieza, desengrasantes y aromatizantes contienen componentes diseñados para remover grasa o despedir un aroma agradable. El problema es que estos componentes son, en muchos casos, Compuestos Orgánicos Volátiles (COVs).
Cuando estos COVs se liberan en el aire de nuestros hogares, no desaparecen sin más. Reaccionan con otras partículas presentes en el ambiente y, bajo la influencia de la luz, pueden formar contaminantes secundarios peligrosos como el ozono a nivel del suelo y partículas finas (PM2.5), los mismos contaminantes que provocan las contingencias ambientales en las grandes ciudades.
¿Qué Productos Son los Principales Culpables?
La advertencia del experto de la UNAM apunta a una amplia gama de productos de uso diario. La próxima vez que vayas al supermercado, presta atención a estos artículos, ya que suelen ser las principales fuentes de COVs en el hogar:
* Limpiadores multiusos y de pisos: Especialmente aquellos que anuncian un «aroma duradero».
* Aromatizantes y ambientadores: Tanto en aerosol como los eléctricos que se conectan a la pared.
* Detergentes para ropa y suavizantes de telas: Los que dejan la ropa con un perfume intenso.
* Productos desengrasantes para cocina: Contienen solventes potentes que se evaporan con facilidad.
* Productos en aerosol: Lacas para el cabello, desodorantes y otros productos de cuidado personal.
«Lo que debemos pensar es que cuando estamos combatiendo la contaminación, también lo hacemos con el cambio climático; todo lo que hagamos por reducir emisiones de todos los contaminantes nos ayuda a proteger la salud y a frenar dicho fenómeno.» – Luis Gerardo Ruiz Suárez, ICAyCC-UNAM.
El Vínculo Invisible: Contaminación del Hogar y la Mala Calidad del Aire en la Ciudad
Uno de los aspectos más reveladores de esta problemática es que la contaminación generada dentro de casa no se queda entre cuatro paredes. A través de puertas y ventanas, estos COVs escapan al exterior y se suman a la carga contaminante de la atmósfera urbana.
La gente suele pensar que la mala calidad del aire es un problema causado exclusivamente por fuentes externas, como los vehículos y la industria. Sin embargo, las emisiones de miles de hogares, sumadas, contribuyen de manera significativa a la formación de ozono y smog en la ciudad. En épocas de altas temperaturas y poca ventilación, como las que se esperan para el 2025, esta contribución podría hacer que los episodios de mala calidad del aire sean más extremos. Por lo tanto, las decisiones de compra que tomamos individualmente tienen un impacto colectivo en la salud de toda la ciudad.
Guía Práctica para un Hogar Realmente Limpio y Saludable
La buena noticia es que existen alternativas sencillas, económicas y efectivas para limpiar y aromatizar el hogar sin recurrir a químicos dañinos. La verdadera limpieza no tiene por qué oler a artificial.
* Para limpiar superficies: Una mezcla de vinagre blanco y agua es un excelente desinfectante y limpiador multiusos. El bicarbonato de sodio es ideal para fregar y eliminar olores.
* Para aromatizar:
* Hierve cáscaras de cítricos (limón, naranja) con ramas de canela o clavos de olor.
* Coloca plantas purificadoras de aire, como el espatifilo (cuna de Moisés) o la sansevieria (lengua de suegra).
* Utiliza un difusor con aceites esenciales naturales (con moderación).
* La mejor solución: La forma más eficaz y gratuita de mejorar la calidad del aire interior es la ventilación. Abrir las ventanas durante 10-15 minutos al día permite que el aire circule y se renueve, dispersando los contaminantes acumulados.
Proteger la salud de tu familia y contribuir a un aire más limpio para tu ciudad puede empezar con un simple cambio en el pasillo de limpieza del supermercado.


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