En México, algunos artistas pueden cumplir con sus obligaciones fiscales de una forma poco común: entregando sus propias obras de arte en lugar de dinero. Este mecanismo, conocido como Pago en Especie, permite a creadores pagar impuestos mediante pinturas, esculturas, grabados, fotografías u otras piezas artísticas.
El programa existe desde hace décadas y se ha convertido en una forma singular de vincular la cultura con la recaudación fiscal. Al mismo tiempo que los artistas cumplen con sus impuestos, el Estado mexicano fortalece su patrimonio cultural.
Origen del pago de impuestos con arte en México
La idea surgió en 1957 cuando un grupo de artistas, encabezados por David Alfaro Siqueiros, planteó a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) la posibilidad de pagar sus impuestos con obra plástica.
En ese momento los artistas argumentaban que su principal herramienta de trabajo era su producción artística y no necesariamente los recursos económicos. La propuesta planteaba que el gobierno aceptara obras a cambio de impuestos, con el beneficio adicional de formar una gran colección nacional de arte.
En el proyecto también participaron figuras importantes del arte mexicano como Diego Rivera, Rufino Tamayo y Raúl Anguiano.
El programa se formalizó años después mediante un decreto presidencial en marzo de 1975. Posteriormente fue actualizado en 1994 y ha recibido modificaciones adicionales en 2006 y 2007. Actualmente sigue vigente y permite a los artistas pagar sus impuestos mediante la entrega de obras representativas de su trabajo.

¿Cuántos artistas han participado en el programa de pago en especie?
Con el paso de los años, el esquema de pago en especie ha reunido una importante colección de arte contemporáneo en manos del Estado.
Datos de la Secretaría de Hacienda indican que al menos 1,462 artistas han participado en este programa. Gracias a ello se ha formado un acervo estimado de 13,202 obras de arte hasta el ejercicio fiscal de 2024.
Estas piezas incluyen pinturas, esculturas, grabados, fotografías e incluso arte digital, ya que el programa se ha ido adaptando a nuevas formas de expresión artística.
¿Cómo funciona el pago en especie ante el SAT?
A diferencia de otros contribuyentes, los artistas que participan en este programa no pagan impuestos con base en porcentajes tradicionales de IVA o ISR. El esquema funciona mediante una equivalencia entre el número de obras vendidas durante el año fiscal y la cantidad de piezas que deben entregar como pago.
Por ejemplo, si un artista vendió entre una y cinco obras en el año, deberá entregar una pieza como pago de impuestos. Si vendió entre seis y ocho, deberá entregar dos obras. Cuando el número de ventas aumenta, también lo hace el número de piezas entregadas al gobierno.
Las obras entregadas deben ser representativas del trabajo del artista y corresponder al mismo tipo de piezas que comercializó. Es decir, si un escultor vendió esculturas, deberá pagar con esculturas y no con otro tipo de obra.
Además, cada pieza debe cumplir ciertos requisitos técnicos, como estar firmada, fechada y contar con un número de serie. En el caso de pinturas, fotografías o grabados, deben estar enmarcadas, mientras que las esculturas deben entregarse en cajas especiales para su transporte.
Las piezas también son evaluadas por especialistas vinculados al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura para confirmar que realmente se trate de obras artísticas que puedan incorporarse al acervo cultural del país.

¿Qué deben hacer los artistas para acceder a este programa de pago en especie?
Para poder pagar impuestos mediante el esquema de pago en especie, los artistas deben tributar bajo el régimen de actividades empresariales y profesionales y obtener ingresos por la venta de sus obras.
El proceso inicia con la presentación del Aviso de inicio de pago en especie ante el Servicio de Administración Tributaria. Este trámite incluye la entrega de documentos personales, currículum artístico e imágenes digitales de las obras que se proponen como pago.
Además, deben presentar su declaración anual y reportar cuántas obras produjeron, vendieron, donaron o entregarán como pago de impuestos. A diferencia de otros contribuyentes que realizan su declaración en abril, los artistas inscritos en este programa suelen hacerlo desde febrero.
En caso de que el artista decida dejar el esquema, puede regresar al pago tradicional de impuestos presentando un aviso de término del programa ante la autoridad fiscal.
¿Qué hace el gobierno con las obras entregadas?
Las obras que recibe el gobierno no se almacenan simplemente en bodegas. Muchas de ellas son distribuidas entre diferentes instituciones públicas para su exhibición. El gobierno realiza un sorteo entre dependencias de los tres niveles de gobierno, municipal, estatal y federal, para decidir el destino de cada pieza.
Las obras que corresponden al ámbito federal se integran a la colección administrada por la Dirección de Conservaduría de Palacio Nacional y Patrimonio Cultural, donde se conservan, restauran y prestan para exposiciones.
Este acervo se considera una colección viva de arte moderno y contemporáneo, ya que continúa creciendo con las obras entregadas cada año por artistas que participan en el programa.
Además, Hacienda trabaja en la actualización del sistema digital de registro de colecciones, lo que permitirá que museos, curadores y el público conozcan dónde se encuentran exhibidas las piezas.


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