Primavera, verano, otoño, invierno. Las aprendimos de niños. Pero, ¿y si en la mayor parte de México realmente solo existen dos estaciones? Una reconocida científica de la UNAM lo confirma, y la razón está profundamente arraigada en nuestro pasado prehispánico.
Desde la infancia, nos enseñan que el año se divide en cuatro estaciones bien definidas. Sin embargo, si alguna vez te has preguntado por qué en pleno «verano» llueve a cántaros o por qué el «invierno» en muchas partes de México no se siente particularmente frío, no estás solo. Una teoría expuesta por una prominente científica de la UNAM ofrece una explicación sorprendente que desafía esta noción convencional y se alinea más con la sabiduría de nuestros ancestros.
La Tesis de Julieta Fierro Gossman: México, un País de Secas y Lluvias
La idea proviene de Julieta Fierro Gossman, investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM y una de las divulgadoras científicas más respetadas del país. Según Fierro Gossman, para la mayor parte del territorio mexicano, la clasificación de cuatro estaciones, heredada de latitudes más altas, no es la más precisa para describir nuestra realidad climática.
En su lugar, propone que en México solo hay dos estaciones verdaderamente significativas: la temporada de lluvias y la temporada de secas.
La razón es simple pero profunda: en las regiones tropicales y subtropicales como la nuestra, el factor que realmente dicta los ciclos de la naturaleza y la vida no es tanto la variación de la temperatura, sino la presencia o ausencia de precipitación. Las plantas, los animales y las actividades humanas históricamente han girado en torno a este ciclo dual.
El Legado Prehispánico: Calendarios Basados en la Siembra y la Cosecha
Lo más fascinante de esta teoría es que no es nueva. Es, en realidad, una validación científica de un conocimiento que las civilizaciones prehispánicas manejaban a la perfección. La científica señala que los calendarios mesoamericanos, como el de los mexicas, no se regían por equinoccios y solsticios de la misma manera que los europeos, sino precisamente por el ciclo de lluvias y sequía.
* La temporada de lluvias: Era el tiempo de la siembra, cuando la tierra era fértil y las plantas crecían.
* La temporada de secas: Era el tiempo de la cosecha y el almacenamiento, cuando las plantas «verdes» desaparecían y el paisaje cambiaba de color.
Este conocimiento práctico, basado en la observación directa de la naturaleza, era fundamental para su supervivencia y desarrollo. La ciencia moderna, en este caso, no hace más que confirmar una sabiduría ancestral.
«Durante el verano llueve en nuestro país, por lo que no necesariamente en esta época del año aumenta tanto la temperatura.» – Julieta Fierro Gossman, investigadora de la UNAM.
¿Qué Significa Esto para el Clima Actual? El «Verano» que Llega con Lluvias
Esta perspectiva ayuda a entender fenómenos climáticos que de otro modo parecen contradictorios. Por ejemplo, el solsticio de verano, que astronómicamente marca el inicio de dicha estación, en 2025 llegó a México en medio de una temporada de lluvias en pleno apogeo, con temporales y pronósticos de precipitaciones «fuertes a muy fuertes» en la Ciudad de México.
Esto explica por qué, para muchos mexicanos, el «verano» no es sinónimo del día más caluroso y soleado, sino de tardes lluviosas, cielos nublados y un reverdecer del paisaje. La temporada de lluvias coincide en gran medida con lo que llamamos verano y parte del otoño.
Entonces, ¿Debemos Olvidarnos de la Primavera y el Otoño?
No exactamente. Es importante hacer una distinción. Las cuatro estaciones astronómicas, que se basan en la inclinación del eje de la Tierra y su posición respecto al Sol, siguen existiendo y son un fenómeno global. El solsticio de verano y el equinoccio de otoño ocurren en fechas precisas.
La teoría de Fierro Gossman se refiere a las estaciones climáticas o ecológicas: aquellas que tienen un impacto tangible y dominante en los ecosistemas y la vida en una región específica. En este sentido, para la experiencia vivida en gran parte de México, el ciclo de secas y lluvias es mucho más determinante que las cuatro estaciones tradicionales.
La próxima vez que te quejes de la lluvia en «pleno verano», recuerda que quizás no estás experimentando una contradicción climática, sino el ritmo más auténtico y ancestral del clima mexicano.


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