Más de 50 personas fueron secuestradas esta semana en el noroeste de Nigeria, de acuerdo con un informe especializado sobre la violencia en ese país africano, elaborado para la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El ataque ocurrió el pasado viernes 1 de agosto, cuando un grupo de “bandidos armados” irrumpió en la aldea Sabon Garin Damri, en el estado de Zamfara, una región que desde hace años sufre el embate de bandas criminales que operan con total impunidad.
“La reciente tendencia de capturas masivas en Zamfara es preocupante”, señala el documento que advierte que este es el primer secuestro masivo del año, pero que podría marcar el inicio de una escalada violenta.
Bandas criminales dominan el norte de Nigeria
La zona centro y noroeste de Nigeria se ha convertido en un territorio sin ley, donde grupos armados, a los que el gobierno denomina “bandidos”, han tomado el control de comunidades rurales aprovechando la escasa o nula presencia del Estado.
Estos grupos secuestran a personas para exigir rescates, saquean aldeas y cobran “impuestos” a la población, imponiendo una especie de gobierno de facto que opera con total autonomía.
Aunque en un principio estos conflictos surgieron por disputas de tierra y agua entre ganaderos y agricultores, con el tiempo se transformaron en redes de crimen organizado, que utilizan la violencia para financiarse y expandir su poder.
Un portavoz de la policía del estado de Zamfara no respondió a la solicitud de comentarios tras el reporte del incidente.
El conflicto en Nigeria ha generado miles de desplazados internos, orillando a comunidades enteras a abandonar sus hogares por miedo a los secuestros, la extorsión y la violencia.


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