A doce meses de su sorpresiva captura, Ismael “El Mayo” Zambada, uno de los capos más legendarios del narcotráfico mexicano, permanece detenido en una prisión de máxima seguridad en Brooklyn, Nueva York, sin que se haya emitido sentencia en su contra. Su caso mantiene en vilo tanto a la justicia estadounidense como al gobierno mexicano, mientras las tensiones internas dentro del Cártel de Sinaloa han escalado a niveles de violencia sin precedentes.
El golpe que estremeció al narco: la caída del “Señor del Sombrero”
Fue el 25 de julio de 2024 cuando las autoridades estadounidenses lograron lo que por más de cinco décadas parecía imposible: la captura de Ismael Zambada García, alias “El Mayo”. El veterano capo, de entonces 76 años, fue detenido al llegar en un vuelo privado a las afueras de El Paso, Texas. La noticia se propagó como pólvora: el último gran jefe del narcotráfico mexicano había caído.
Durante años, Zambada fue la sombra del poder dentro del Cártel de Sinaloa. Nunca pisó una prisión mexicana y siempre evitó aparecer en el radar mediático. Su estilo discreto, casi fantasmal, le permitió mantener el control del negocio, incluso cuando otros líderes como Joaquín “El Chapo” Guzmán eran capturados o extraditados.
Las claves de su proceso judicial: sin sentencia y bajo negociación
Desde su captura, Zambada permanece bajo el número de registro 27102-511 en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn. Ahí enfrenta 17 cargos que incluyen tráfico internacional de drogas, lavado de dinero, crimen organizado, posesión de armas prohibidas y múltiples homicidios.
En septiembre de 2024, durante su primera comparecencia ante el juez Brian Cogan —el mismo que sentenció a “El Chapo”—, “El Mayo” se declaró no culpable. Desde entonces, la fiscalía y la defensa han sostenido múltiples rondas de negociación para evitar que el proceso llegue a juicio y se active la posibilidad de una pena de muerte, algo que el equipo legal busca impedir a toda costa.
¿Acuerdo secreto o traición? Las versiones sobre su arresto
La forma en que Zambada fue arrestado sigue siendo objeto de versiones encontradas. Su defensa asegura que fue entregado por Los Chapitos, en especial por Joaquín Guzmán López, “El Güero Moreno”, como parte de una reconfiguración del liderazgo en el cártel. Sin embargo, las autoridades de EE.UU. sostienen que se trató de un arresto acordado bajo condiciones confidenciales.
Este debate ha avivado tensiones diplomáticas. El gobierno mexicano ha solicitado formalmente la repatriación de Zambada para enfrentar tres órdenes de aprehensión vigentes, alegando posibles irregularidades en su captura. La presidenta Claudia Sheinbaum ha insistido públicamente en obtener un informe completo de parte de Washington.
Un cártel dividido y una región en crisis
La ausencia de Zambada desató una guerra interna en el Cártel de Sinaloa. Las fricciones entre los herederos del Mayo y la facción de Los Chapitos se han traducido en más de 1,500 muertes violentas desde julio de 2024, según reportes de seguridad.
Sinaloa y estados vecinos enfrentan una crisis de seguridad y económica agravada. Las rutas de trasiego, extorsiones y el control territorial han provocado el colapso de sectores agrícolas, turísticos e industriales, generando una parálisis que amenaza con extenderse a nivel nacional.
¿Qué se espera para su próxima audiencia?
La próxima comparecencia de Zambada ante el juez Cogan está programada para el 25 de agosto de 2025. De no llegar a un acuerdo antes de esa fecha, podría fijarse una fecha de juicio, aunque todo indica que ambas partes prefieren evitar esa vía.
El Departamento de Justicia considera al “Señor del Sombrero” como uno de los criminales más influyentes a nivel global, y el resultado de su caso podría marcar un antes y un después en la lucha contra el narcotráfico internacional.
Una historia aún sin final
A un año de su captura, el destino judicial de “El Mayo” Zambada sigue abierto. Su caso es más que el juicio de un capo: representa el cierre de una era para el narcotráfico mexicano y el inicio de una nueva fase marcada por incertidumbre, violencia y pugnas por el poder.


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