Lo que debía ser un trayecto rutinario desde Matrouh hasta El Cairo se convirtió en una tragedia. El sábado, un tren de pasajeros descarriló en el oeste de Egipto, provocando la muerte de al menos tres personas y dejando a más de cien heridas.
Entre los gritos, el polvo y el caos, varios de los vagones volcaron. Pasajeros que momentos antes conversaban o dormían fueron sorprendidos por un estruendo que cambió la rutina en segundos.
Una respuesta inmediata, pero preguntas sin responder
El Ministerio de Salud desplegó 30 ambulancias para trasladar a los heridos a hospitales cercanos. El ministro Khaled Abdul Ghaffar acudió al lugar, expresó sus condolencias y supervisó la atención médica.
Mientras tanto, el Ministerio de Transporte y la Autoridad Nacional de Ferrocarriles de Egipto (ENRA) confirmaron el inicio de una investigación exhaustiva. Aunque la causa del accidente aún no está clara, se prometió que los responsables enfrentarán consecuencias.
Una tragedia que no es aislada
Este descarrilamiento no es un hecho aislado. Egipto ha enfrentado múltiples accidentes ferroviarios en los últimos años, una situación que muchos atribuyen a un sistema ferroviario envejecido, mal gestionado y con infraestructura deficiente.
En octubre pasado, un choque en el sur del país dejó otra víctima mortal. En 2020, un accidente en Sohag cobró la vida de más de 30 personas. Estos episodios han generado indignación social y cuestionamientos sobre la seguridad ferroviaria.
El reto de modernizar la red ferroviaria
El presidente Abdel Fattah el-Sisi reconoció en 2018 que Egipto necesitaba 250,000 millones de libras egipcias (más de 8,000 millones de dólares) para renovar su red ferroviaria.
Se han anunciado proyectos de modernización y acuerdos internacionales para actualizar trenes y vías, pero las tragedias siguen recordando la urgencia de las reformas. La pregunta es si los recursos y los planes lograrán traducirse en seguridad real para millones de pasajeros.
Testimonios que conmueven
Supervivientes narraron escenas de pánico: “Escuchamos un ruido fuerte, el vagón empezó a sacudirse y luego todo se volvió oscuridad”.
Otros cuentan cómo ayudaron a sacar a vecinos atrapados entre hierros retorcidos.
Estas voces humanas dan rostro a una estadística dolorosa: tres vidas perdidas y más de cien familias afectadas.
Mirando hacia el futuro
La tragedia reabre un debate crucial: ¿puede Egipto garantizar seguridad en sus ferrocarriles? El país necesita no solo inversión en infraestructura, sino también gestión eficiente, mantenimiento preventivo y transparencia en la administración de los recursos.
La modernización de los trenes es vista no solo como un proyecto técnico, sino como una necesidad vital para proteger vidas.


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