La violencia en Tijuana ha alcanzado un nivel de cotidianidad aterrador. Un hombre fue asesinado a balazos la noche del domingo mientras trabajaba en una taquería de la concurrida colonia Libertad. Este crimen, ocurrido en un espacio público y familiar, es solo uno de los múltiples homicidios que han teñido de sangre la ciudad en las últimas 48 horas, evidenciando una crisis de seguridad que parece no tener fin.
TIJUANA, B.C.- Comer tacos en una noche de domingo, una de las escenas más cotidianas de la vida en México, se convirtió en el escenario de un crimen brutal en Tijuana. Un hombre, empleado de una taquería en la colonia Libertad, fue asesinado a sangre fría por sicarios que le dispararon en repetidas ocasiones, para luego huir con total impunidad. El ataque ocurrió frente a clientes y transeúntes, un acto que subraya la audacia y el desprecio por la vida de los grupos criminales que operan en la ciudad.
Este homicidio, por su naturaleza pública, ha causado una especial consternación, pero está lejos de ser un hecho aislado. Es, en realidad, una pieza más en el sombrío rompecabezas de la violencia que azota a Tijuana día tras día.
Un fin de semana de Sangre: El recuento del horror
Las últimas 48 horas han sido particularmente violentas, con homicidios registrados en diversos puntos de la ciudad, demostrando que ninguna zona está exenta de la violencia:
- Centro Urbano 70-76: Un ataque armado dejó un saldo de un muerto y un herido en una vivienda de la zona.
- Panteón Monte de los Olivos: El cadáver de un hombre fue localizado en la cuesta que conduce al cementerio, un hallazgo macabro en un lugar de descanso.
- Fraccionamiento Las Fuentes: Dos hombres fueron asesinados a balazos durante la madrugada, en lo que parece ser una ejecución doble.
- Frente a una Primaria: En un hecho de extrema gravedad, un ataque armado frente a una escuela primaria dejó un muerto, una mujer y dos niños heridos, víctimas colaterales de la guerra entre criminales.
- Infonavit Latinos: Un hombre fue asesinado con arma de fuego en el interior de su departamento.
Esta implacable sucesión de crímenes refleja una lucha encarnizada por el control del territorio entre distintas facciones delictivas, una guerra que se libra en las calles y que cobra la vida de miembros del crimen organizado, pero también de ciudadanos inocentes.
La respuesta oficial vs. la realidad de las calles
Frente a esta crisis, las autoridades municipales han presentado el programa «Tijuana Segura», un plan que se basa en 10 ejes estratégicos como el patrullaje focalizado y la proximidad social para intentar recuperar la paz. Sin embargo, la realidad en las calles parece contradecir los planes en el papel.
La magnitud del desafío es tal que incluso el sector empresarial ha expresado su escepticismo. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) ha señalado públicamente que la Policía Municipal no cuenta con las capacidades necesarias para combatir al crimen organizado, una declaración que evidencia la brecha entre la fuerza de los cárteles y los recursos de las autoridades locales.
«Necesitamos una estrategia federal contundente y coordinada. La policía municipal hace su esfuerzo, pero está rebasada. Estamos hablando de grupos con armamento de alto poder y una estructura que trasciende lo local. La seguridad de Tijuana es un problema de seguridad nacional», afirmó un líder empresarial.
En este contexto, surgen propuestas como la de permitir que los policías porten sus armas de cargo fuera de su horario laboral, una medida desesperada que busca proteger a los propios agentes, quienes son un blanco constante de los grupos criminales, pero que también refleja la gravedad de la situación. Mientras tanto, para los ciudadanos de Tijuana, la normalidad se ha convertido en vivir con el miedo a que la próxima balacera ocurra en el supermercado, en el parque o en la taquería de la esquina.


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