Al igual que a nivel nacional, en la península de Yucatán se ha registrado un aumento en casos de sarampión principalmente en menores de edad a los que especialistas los han nombrado como “niños covid-19”.
Se trata de un segmento de niñas y niños que atravesaron sus primeros años de vida durante la pandemia y que, por distintas razones, no completaron su esquema de vacunación, un factor que ha determinado el comportamiento del sarampión en la actualidad.
De acuerdo con la epidemióloga María Eugenia Sánchez, este grupo de menores representa el principal foco de vulnerabilidad de la región y es sobre el cual se deben de centrar los esfuerzos para la contención de la enfermedad.
“Durante la pandemia se interrumpieron campañas, se cerraron centros de salud y muchas familias dejaron de acudir a vacunar a sus hijos. Eso generó una cohorte de niños que hoy no tiene la protección completa contra el sarampión”, explicó.
Aunque el virus nunca desapareció del todo, la especialista advirtió que ahora encuentra condiciones ideales para reaparecer.
Una frontera epidemiológica frágil
Recientemente, se confirmaron casos de sarampión en Playa del Carmen, Cancún y Chetumal, lo que colocó a Quintana Roo bajo vigilancia epidemiológica reforzada. Las autoridades sanitarias activaron el monitoreo puntual de cada caso confirmado, así como el seguimiento de las personas que estuvieron en contacto con los pacientes, incluso aquellas que hasta el momento no han presentado síntomas.
En Yucatán también se han confirmado contagios y, aunque el número es menor en comparación con Quintana Roo, las autoridades sanitarias mantienen vigilancia estrecha sobre cada caso detectado, con el objetivo de cortar cadenas de transmisión y evitar que el virus se propague en la entidad.
Ante este panorama, la epidemióloga María Eugenia Sánchez explicó que la dinámica social y la movilidad en la península pueden crear las condiciones adecuadas para iniciar con una cadena de contagios, principalmente en los “niños covid-19” que hasta la fecha siguen sin actualizar su esquema de vacunación.
“Cuando vemos que aparecen casos en distintos puntos de la península, no podemos analizarlos de forma aislada. Aquí las dinámicas sociales, escolares y familiares están profundamente conectadas. Los contagios recientes no significan una situación fuera de control, pero sí una advertencia de lo que se vive actualmente”, comentó.
Detalló que la península de Yucatán funciona como una frontera epidemiológica activa, que se caracteriza por la movilidad constante. Turismo, viajes familiares, traslados laborales y conexión con otros estados hacen que los virus se desplacen con rapidez. Y en este contexto, los niños covid-19 se convierten en el eslabón más débil de la cadena de protección comunitaria.
“En regiones con alta movilidad, como Quintana Roo y Yucatán, un solo caso importado puede generar varios contagios si encuentra niños sin vacunar. El virus no se detiene en límites municipales ni estatales”, dijo la experta.
Vacunar para proteger a la península
De acuerdo con la epidemióloga María Eugenia Sánchez, la península es una región donde todo se mueve rápido y la prevención sigue siendo la herramienta más poderosa para evitar que el sarampión se convierta en un problema mayor en la salud pública. En ese sentido, destacó que la península de Yucatán se encuentra en una fase determinante, en la que el sarampión está presente, pero aún puede contenerse si se refuerzan las coberturas de vacunación infantil.
“Los niños covid-19 no son responsables de esta situación, pero sí son quienes hoy pagan las consecuencias del rezago sanitario. Protegerlos es proteger a toda la comunidad”, dijo.
Con la instalación de módulos de vacunación en distintos municipios, la estrategia sanitaria busca cerrar la brecha que dejó la pandemia.
“Vacunar y actualizar los esquemas de vacunación de los niños covid-19 es la acción más efectiva que tenemos hoy. No es tarde. Cada dosis aplicada reduce de manera directa la posibilidad de que el sarampión se propague en la península”.
Incluso en casos donde no se tiene certeza del esquema previo, la recomendación es acudir a vacunarse.
“Incluso en los adultos, es importante actualizar el esquema de vacunación. Si no se acuerdan si de pequeños se la aplicaron, no pasa nada, una dosis adicional no representa un riesgo. El verdadero peligro es quedarse sin protección en un momento en el que el virus ya está circulando”, comentó.
LA RÁPIDA EVOLUCIÓN DEL SARAMPIÓN
El sarampión no es una enfermedad leve ni pasajera. Se trata de uno de los virus más contagiosos que existen y encuentra en la infancia su principal grupo de riesgo cuando no hay un esquema de vacunación completo.
La epidemióloga María Eugenia Sánchez advirtió que el impacto del sarampión en la niñez va más allá de una erupción cutánea.
“El sarampión puede iniciar como una gripe fuerte, con fiebre alta, tos intensa, escurrimiento nasal y ojos enrojecidos, pero en cuestión de días puede evolucionar a complicaciones graves.
“En niños pequeños puede provocar neumonía, inflamación del cerebro e incluso dejar secuelas permanentes. No es una enfermedad inofensiva, es prevenible, pero cuando no hay vacuna, el riesgo es real”, dijo.
Explicó que un solo caso en un salón de clases puede desencadenar múltiples contagios si hay varios menores sin protección.
“El virus puede permanecer en el aire y en superficies hasta por dos horas. Eso significa que un niño puede entrar a un espacio donde estuvo una persona infectada y contagiarse sin haber tenido contacto directo.
“El sarampión interrumpe la vida cotidiana. Obliga a suspender clases, a aislar a hermanos, a vigilar síntomas en casa. Es una cadena que afecta a todo el núcleo familiar. Por eso insistimos en que la prevención es una responsabilidad colectiva”, comentó.
PRESTA ATENCIÓN A ESTOS SÍNTOMAS
• Fiebre alta súbita
• Tos seca persistente
• Secreción nasal y estornudos
• Ojos rojos y llorosos
• Sarpullido rojo que se extiende por el cuerpo
• Malestar general y dolor de cabeza
• En algunos casos, dolor de garganta
RECOMENDACIONES A LA POBLACIÓN
• Completar el esquema de vacunación
• No automedicarse
• Evitar lugares cerrados sin ventilación
• Reportar síntomas tempranos a centros de salud
• Proteger especialmente a menores, adultos mayores y pacientes con enfermedades crónicas


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