El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que, aunque las relaciones entre Washington y Pekín son competitivas, la cooperación con China ofrece más beneficios que la confrontación directa. Las declaraciones fueron realizadas durante una entrevista con CBS News, en la que el mandatario enfatizó la importancia de trabajar conjuntamente con el gigante asiático.
Un enfoque competitivo pero cooperativo
Trump señaló que el mundo actual es muy competitivo, sobre todo en la relación entre Estados Unidos y China. “Siempre los observamos a ellos, y ellos a su vez siempre nos observan a nosotros. Creo que nos llevamos muy bien, y pienso que podemos llegar a ser más grandes, mejores y más fuertes trabajando con ellos, en lugar de simplemente eliminarlos del juego”, afirmó.
El presidente estadunidense reconoció también que ambos países, en ocasiones, han sido un poco “irracionales” al abordar sus diferencias comerciales, lo que ha generado tensiones que, según Trump, podrían mitigarse mediante el diálogo y la cooperación.
Relación con Xi Jinping
Trump destacó su excelente relación con el presidente chino, Xi Jinping, y mencionó momentos de tensión, como los ocurridos durante la pandemia de COVID-19. Sin embargo, subrayó que, fuera de esos episodios, la relación ha sido positiva. “No me gustó lo de la COVID. Pero, por lo demás, siempre hemos tenido una gran relación. Es una persona influyente”, añadió.
Negociaciones comerciales y reducción de aranceles
En mayo de este año, China y Estados Unidos sostuvieron negociaciones de alto nivel en Ginebra, Suiza, con el objetivo de reducir tensiones comerciales y económicas. Como resultado de estos acuerdos, Washington redujo sus aranceles a productos chinos al 30 por ciento, mientras que Pekín bajó los suyos para mercancías estadunidenses al 10 por ciento. La suspensión del aumento de los aranceles sobre los bienes chinos fue prolongada en agosto por otros 90 días, manteniendo la tregua temporal en las tensiones comerciales.
A pesar de estos avances, Estados Unidos volvió a advertir el pasado 10 de octubre sobre la posibilidad de imponer un arancel del 100 por ciento a las importaciones desde China a partir del 1 de noviembre, citando la supuesta “postura comercial agresiva” del país asiático. Esta advertencia refleja que, aunque la cooperación es prioritaria, la confrontación sigue siendo un instrumento de presión para Washington.
Cooperación como estrategia de crecimiento
Trump enfatizó que la cooperación con China no solo beneficia a ambos países, sino que también permite que Estados Unidos consolide su posición económica global sin recurrir a medidas estrictamente confrontacionales. Según el mandatario, mantener el diálogo y acuerdos comerciales es clave para fortalecer la economía estadounidense, generar empleo y mejorar la competitividad en el mercado internacional.
El enfoque propositivo de Trump sugiere un equilibrio entre competencia y colaboración, reconociendo que la confrontación excesiva puede resultar costosa para ambos países. Al mismo tiempo, el mandatario reafirma la necesidad de proteger los intereses comerciales de Estados Unidos mediante acuerdos claros y negociaciones estratégicas.
Implicaciones para la economía global
La postura de Trump hacia China también tiene impacto global, dado que Estados Unidos y China representan los dos mayores motores económicos del mundo. La cooperación comercial puede contribuir a la estabilidad de los mercados, reducir la volatilidad en los precios de bienes y servicios, y fomentar un ambiente propicio para la inversión internacional.
El presidente estadounidense apuesta por una relación pragmática con China, donde la cooperación y los acuerdos comerciales superen la confrontación directa, sin descuidar la defensa de los intereses nacionales. Este enfoque busca no solo resolver disputas económicas, sino también sentar bases para un crecimiento sostenible y una interacción más estable entre las dos potencias.


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