El escándalo que sacude Tabasco… y a Morena
En la política mexicana, los silencios suelen pesar más que las palabras. Pero en esta ocasión, la dirigencia de Morena ha optado por lo contrario: hablar, asumir y enfrentar las consecuencias. El presunto vínculo de Hernán Bermúdez Requena, exjefe de la policía de Tabasco, con el grupo delictivo La Barredora, ha desatado una tormenta política que bien podría haber sido encubierta… pero no lo fue.
Arturo Ávila Anaya, vocero de Morena en la Cámara de Diputados, ofreció una postura clara en medio del ruido mediático: “No habrá impunidad. Este gobierno investiga, no esconde”.
De “hermano político” a escándalo nacional
El caso toma un matiz aún más complejo si se recuerda que Adán Augusto López Hernández, actual senador y figura influyente de Morena, fue quien nombró a Bermúdez como titular de Seguridad Pública en Tabasco. Ávila, quien fue cercano colaborador de López Hernández, reconoció en conferencia de prensa que el vínculo entre Bermúdez y La Barredora “no nos gusta como morenistas”.
Sin embargo, el legislador enfatizó que el hecho de que se esté investigando, y no silenciando, marca una diferencia clave frente a gobiernos anteriores.
“Si esto pasara en otro sexenio, la carpeta ya estaría guardada. Hoy se investiga, caiga quien caiga”, afirmó.
¿Pagará Morena un costo político?
En tiempos electorales, cualquier escándalo es combustible para la oposición. Pero Ávila fue enfático: Morena no tomará decisiones bajo cálculo político. “Si tomáramos decisiones por costos, seríamos iguales a los gobiernos del pasado”.
Esta postura, que mezcla pragmatismo político con una narrativa de rendición de cuentas, busca contener el daño reputacional. La línea argumentativa es clara: el error pudo existir, pero la diferencia está en cómo se responde ante él.
“Si alguien comete un acto delictivo, en este gobierno no se le protege, se le persigue”, reiteró el vocero guinda.
La narrativa del cambio: no más carpetas escondidas
Ávila incluso contrastó este episodio con lo que, según él, habría ocurrido en el sexenio de Enrique Peña Nieto. “Ahí se hablaba con el gobernador, se escondía la carpeta y se acababa el problema”, dijo.
El mensaje entre líneas es uno: Morena quiere diferenciarse de la corrupción estructural del pasado. Y el caso Bermúdez Requena se ha convertido en una prueba pública de esa promesa.
¿Quién es Hernán Bermúdez y qué se le imputa?
Aunque los detalles oficiales de la investigación no han sido revelados, el nombre de La Barredora, un grupo delictivo que opera en el sureste mexicano, ha surgido como el principal nexo que compromete al exjefe policiaco.
Su designación durante el mandato de Adán Augusto, ahora cercano a Claudia Sheinbaum, ha encendido alertas y sospechas. Pero Morena ha optado por la ruta del control de daños desde la legalidad, no desde el silencio.


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