El inicio del gobierno de Claudia Sheinbaum se desarrolla en un contexto complejo, marcado por la presión constante de Donald Trump, quien ha vuelto a la Casa Blanca con una postura aún más agresiva que en su primer mandato. México enfrenta una situación de vulnerabilidad extrema debido a las políticas migratorias y de seguridad heredadas de la administración de López Obrador.
Trump ha dejado en claro que México deberá cumplir con sus condiciones en materia de fentanilo y migración o enfrentará consecuencias económicas severas, incluyendo la aplicación de aranceles del 25% a las exportaciones mexicanas. El problema no es solo la amenaza inmediata, sino la estrategia a largo plazo del expresidente estadounidense: convertir a México en un rehén de sus demandas constantes.
Trump y su estrategia de negociación: una trampa para México
Donald Trump ha demostrado ser un negociador implacable. Su libro The Art of the Deal describe una táctica clave que aplica con México:
“Lo peor que puedes hacer en un trato es parecer desesperado. Eso hace que el otro tipo huela la sangre, y pronto estarás muerto”.
Esta estrategia explica por qué, pese a la tregua de un mes en la imposición de aranceles, Trump ya obtuvo lo que quería sin ceder nada a cambio. México desplegó 10,000 militares en la frontera, aceptó la presión sobre el tráfico de fentanilo y accedió a revisar el TMEC en términos que favorecen a Estados Unidos.
El problema es que esta primera concesión no será la última. Cada vez que México ceda ante Trump, él exigirá más. Así lo hizo en 2019 con López Obrador, cuando obligó a enviar 27,000 elementos de la Guardia Nacional a la frontera sur para contener a los migrantes. En aquel momento, se celebró como un logro diplomático, pero el tiempo demostró que fue solo el inicio de una relación de sometimiento.
Trump sabe que México necesita estabilidad económica y que no puede darse el lujo de arriesgar su relación comercial con EE.UU. La aplicación de aranceles sería devastadora, pero su simple amenaza es suficiente para someter al gobierno mexicano.
El desafío de Sheinbaum: romper el ciclo de sumisión
La presidenta Sheinbaum enfrenta un reto mayúsculo: demostrar que México puede negociar con firmeza sin caer en la dinámica de concesiones interminables. Sin embargo, tiene en contra varios factores:
- Un legado de debilidad
- López Obrador adoptó una estrategia de “no confrontación” con Trump, lo que fortaleció la percepción de que México cederá bajo presión.
- La relación asimétrica con EE.UU. hace difícil que México imponga condiciones.
- Una economía dependiente
- El 80% de las exportaciones mexicanas dependen del TMEC.
- Cualquier acción proteccionista de EE.UU. impacta de inmediato en el crecimiento del país.
- El factor Marcelo Ebrard
- Trump ha despreciado abiertamente al excanciller mexicano, lo que pone en duda su efectividad como negociador del TMEC.
Para que Sheinbaum logre un acuerdo que no implique la sumisión total de México, es fundamental que cambie la estrategia de negociación y que busque diversificar las relaciones comerciales del país.
El dilema de los aranceles: una amenaza real
Trump ha pospuesto por un mes la implementación de aranceles del 25% a las exportaciones mexicanas. Sin embargo, la amenaza sigue latente y será Trump quien decida si México ha cumplido sus condiciones.
Los efectos de los aranceles serían devastadores:
- Pérdida de empleos en sectores clave como manufactura y automotriz.
- Aumento de costos para empresas mexicanas que dependen del mercado estadounidense.
- Disminución del crecimiento económico, ya que el comercio con EE.UU. representa más del 35% del PIB de México.
El margen de maniobra es limitado, pero México aún puede tomar medidas para minimizar su vulnerabilidad.
Cómo debe responder México
Para evitar que Trump convierta a México en un rehén de sus amenazas, el gobierno de Sheinbaum debe adoptar una estrategia clara y firme:
- Diversificación comercial
- México debe fortalecer sus relaciones con Europa, Asia y América Latina para reducir su dependencia del mercado estadounidense.
- Aprovechar tratados como el T-MEC, el TIPAT y acuerdos con la Unión Europea para ampliar sus exportaciones.
- Reforzar la seguridad con soberanía
- Atender el problema del tráfico de fentanilo y la violencia del crimen organizado sin aceptar una intervención directa de EE.UU..
- Implementar medidas de cooperación con Washington sin perder autonomía en la estrategia de seguridad.
- Negociaciones equilibradas
- No aceptar acuerdos que solo beneficien a EE.UU.
- Condicionar cualquier compromiso migratorio o de seguridad a beneficios concretos para México, como inversiones o acceso a tecnología.
- Reafirmar la soberanía sin caer en confrontación
- México debe ser firme, pero no beligerante.
- Evitar discursos que generen más tensión y apostar por una diplomacia efectiva que defienda los intereses del país.
Evitar la sumisión y defender la soberanía
México enfrenta una crisis diplomática y económica de alto riesgo. Trump ha dejado claro que su gobierno no dudará en utilizar amenazas y presiones para obtener concesiones de México.
El reto de Sheinbaum es romper el ciclo de sumisión iniciado en 2019 y demostrar que México puede negociar en igualdad de condiciones.
Para ello, el país debe prepararse con una estrategia que fortalezca su economía, diversifique sus mercados y mantenga la cooperación con EE.UU. sin entregar su soberanía.
Las próximas semanas serán cruciales. Si México no actúa con inteligencia, la pausa de un mes en los aranceles será solo el inicio de una serie interminable de amenazas y chantajes.
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