La reforma judicial en México ha sido presentada como uno de los cambios más trascendentes en la historia reciente del país. Sin embargo, más allá de su carácter histórico, el verdadero reto, según el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Irving Espinosa Betanzo, es que este nuevo sistema llegue a quienes han sido históricamente excluidos del acceso a la justicia.
Una reforma judicial inédita en la vida democrática
Durante la inauguración del Curso de Especialización de Personas Juzgadoras Electas, Edición 2025, Espinosa Betanzo destacó que el primer proceso de elección judicial fue “histórico e inédito”. Aseguró que no solo busca transformar la impartición de justicia en el ámbito federal, sino también convertirse en un hito para la vida democrática de México.
El ministro señaló que los nuevos jueces y magistrados no solo llegan a ocupar un cargo público, sino a transformar la visión del Derecho, con un enfoque social que permita acercar la justicia a los sectores marginados.
Justicia para los sectores más vulnerables
Espinosa Betanzo subrayó que la función social del Derecho debe ser la guía de este proceso, con la misión de eliminar desigualdades y cumplir con el anhelo ciudadano de vivir en paz.
“El verdadero reto es llegar a aquellos lugares y personas históricamente excluidas”, puntualizó, recordando que la reforma no debe limitarse al Poder Judicial federal, sino extenderse a las fiscalías generales de justicia, defensorías públicas y universidades encargadas de formar a futuros juristas.
Curso de especialización para nuevos juzgadores
El Órgano de Administración Judicial (OAJ), encabezado por Lorena Pérez Romo, dio la bienvenida a los jueces electos, asegurando que la institución será un aliado estratégico en su formación.
Pérez Romo destacó que el OAJ se redefine constantemente para adaptarse a los cambios y se comprometió a trabajar de manera conjunta con los nuevos juzgadores para consolidar una identidad institucional basada en la eficiencia, profesionalismo y servicio público.
“No es el Poder Judicial quien hace a las personas juzgadoras, son las personas juzgadoras quienes definen y dan vida a este nuevo Poder Judicial”, afirmó.
El respaldo de la SCJN a los nuevos jueces
La ministra Yasmín Esquivel Mossa, encargada de inaugurar formalmente el curso, resaltó que este espacio representa un acontecimiento de gran trascendencia para la historia del nuevo Poder Judicial.
Subrayó que los nuevos juzgadores llegaron a sus cargos gracias a la voluntad popular, lo que fortalece la legitimidad de su encomienda. “No fue fruto del azar, sino de la voluntad firme de servir con honor a México”, expresó, llamándolos a ejercer una labor digna, íntegra y cercana a la ciudadanía.
Una reforma que busca trascender lo estructural
La reforma judicial en curso se presenta como un cambio que va más allá de la estructura del Poder Judicial. De acuerdo con Espinosa Betanzo, se trata de un proceso profundo y amplio que requiere de jueces comprometidos con reducir desigualdades y con un sentido humano de la justicia.
Si logra cumplir con sus objetivos, podría sentar las bases de un nuevo paradigma judicial en México, en el que los sectores históricamente olvidados encuentren un acceso real y efectivo a la justicia.
El discurso de Irving Espinosa Betanzo deja claro que la reforma judicial no debe limitarse a cambios administrativos o estructurales, sino que su éxito dependerá de la capacidad de transformar la vida de los más vulnerables.
La puesta en marcha del curso de especialización para los nuevos juzgadores es apenas el primer paso de un camino que, de acuerdo con la visión de la SCJN, podría marcar un antes y un después en la historia de la justicia mexicana.


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