El 8 de septiembre, en el marco del cuarto informe de gobierno de David Monreal Ávila, un grupo de madres buscadoras de Zacatecas fue reprimido violentamente por la Fuerza de Reacción Inmediata de Zacatecas (FRIZ). La manifestación, que se realizaba de manera pacífica a las afueras del Palacio de Convenciones, buscaba visibilizar la crisis de desapariciones en la entidad, donde más de 4 mil personas continúan sin ser localizadas.
Una protesta simbólica interrumpida con violencia
Los colectivos “Sangre de mi Sangre” y “Escarabajos” colgaron mantas y un tejido de rafia roja sobre el puente peatonal del bulevar Héroes de Chapultepec, como símbolo de la sangre derramada por la violencia en Zacatecas. La protesta no obstruía el tránsito, pero fue considerada un “riesgo” por las autoridades, lo que derivó en un operativo de desalojo.
De acuerdo con los testimonios, los agentes de la FRIZ llegaron con armas largas, arrancaron las pancartas y tejidos, y los subieron a una patrulla de la Policía de Vialidad. En medio del forcejeo, un comandante les gritó a las manifestantes: “Ustedes y los desaparecidos se van a la verg…”, evidenciando la hostilidad con la que se llevó a cabo el operativo.
Testimonios de las madres buscadoras
Tras el desalojo, el colectivo “Sangre de mi Sangre” emitió un comunicado en el que denunció haber sido encapsuladas, insultadas y amenazadas por los elementos de seguridad.
“Con total insensibilidad y obstruyendo nuestro derecho a la libre manifestación, rasgaron nuestros tejidos, los secuestraron y nos reprimieron. Nos encontramos bien físicamente, aunque afectadas moralmente por el robo del tejido y los impactos emocionales de vernos maltratadas por personal armado”, señaló el pronunciamiento.
Las madres subrayaron que su protesta no buscaba confrontación, sino recordar la tragedia de las desapariciones en Zacatecas, donde el 49% de los casos se han registrado en el actual sexenio.
Represión y contradicciones
Mientras afuera se registraban los actos de represión, dentro del Palacio de Convenciones el gobernador David Monreal Ávila destacaba una supuesta reducción del 70% en los homicidios dolosos durante su gestión y felicitaba al secretario de Seguridad, general Arturo Medina Mayoral.
Sin embargo, no mencionó la crisis de desapariciones forzadas, uno de los problemas más graves y persistentes en el estado. La omisión fue percibida por las buscadoras como una muestra de indiferencia ante la situación de miles de familias.
Contexto de violencia en Zacatecas
Zacatecas se ha convertido en uno de los estados más golpeados por la violencia del crimen organizado y la crisis de desapariciones. Los colectivos de familiares denuncian que las autoridades estatales no solo son omisas, sino que, como en este caso, actúan con represión hacia quienes exigen justicia.
De acuerdo con datos oficiales, más de 4 mil personas permanecen desaparecidas en la entidad, lo que coloca a Zacatecas entre los estados con mayor número de casos en el país.
Llamado a los derechos humanos
Ante los hechos, los colectivos de madres buscadoras hicieron un llamado a las organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos a estar atentos a lo que ocurre en Zacatecas. Subrayaron que el acto de represión no es un hecho aislado, sino parte de un patrón de autoritarismo y criminalización contra quienes buscan a sus familiares.
La represión a las madres buscadoras en Zacatecas durante el informe de gobierno de David Monreal Ávila refleja la brecha entre el discurso oficial y la realidad que enfrentan miles de familias en el estado. Mientras se presumen reducciones en los índices de homicidios, el silencio sobre las desapariciones y la violencia contra quienes protestan evidencian un profundo déficit en derechos humanos.
La lucha de los colectivos continúa, pero los hechos del 8 de septiembre dejan claro que en Zacatecas, exigir justicia todavía puede significar enfrentar violencia del propio Estado.


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