Un cambio hacia la justicia social real
La Cuarta Transformación no solo plantea un cambio político, sino un movimiento para que las instituciones respondan verdaderamente a las necesidades de la ciudadanía. En este proceso, los derechos humanos no solo se mantienen como eje rector, sino que buscan trascender de ideales a realidades tangibles mediante la justiciabilidad, un concepto clave para garantizar que las leyes no se queden en el papel, sino que se traduzcan en justicia efectiva y accesible para todas y todos.
¿Qué es la justiciabilidad y por qué es crucial?
La justiciabilidad permite que los derechos humanos sean accionables y exigibles ante los tribunales y otras instancias de justicia. En términos simples, significa que cualquier persona puede llevar un caso a la corte si siente que su derecho ha sido violado.
Por ejemplo, si un ciudadano no puede acceder a tratamiento médico debido a la negligencia de una institución de salud, puede recurrir a mecanismos judiciales para exigir su derecho al acceso a la salud. Este enfoque obliga a las autoridades a cumplir sus responsabilidades y asegura que las personas puedan ejercer plenamente sus derechos.
La Cuarta Transformación y la justiciabilidad como pilar del cambio
1. Justicia efectiva para los pueblos originarios
Un juez que resuelve un caso de despojo de tierras indígenas debe considerar no solo las leyes nacionales, sino también tratados internacionales como el Convenio 169 de la OIT. Esto no solo garantiza una resolución justa, sino que sienta precedentes que beneficien a comunidades históricamente vulneradas.
2. Educación para la igualdad
En el ámbito educativo, la justiciabilidad impulsa políticas públicas que aseguren acceso igualitario a escuelas de calidad, especialmente en zonas marginadas. Esto incluye desde infraestructura hasta la formación docente adecuada, así como vías judiciales para que las familias afectadas por desigualdades estructurales puedan exigir sus derechos.
3. Perspectiva de género en las decisiones judiciales
La justiciabilidad también exige que los tribunales interpreten las leyes con enfoque de género, asegurando justicia efectiva para mujeres y niñas, especialmente en casos de violencia o discriminación.
Fortalecer la participación ciudadana: un motor del cambio
La participación activa de la sociedad es esencial para que la justiciabilidad sea una herramienta efectiva. Colectivos, organizaciones comunitarias y gremios tienen un papel crucial en visibilizar violaciones de derechos y exigir cambios estructurales.
La educación en derechos humanos es clave para este esfuerzo colectivo. Ciudadanos informados pueden exigir rendición de cuentas, identificar violaciones y actuar como un contrapeso frente a decisiones gubernamentales que limiten derechos fundamentales.
Retos hacia un México más equitativo
Para consolidar la justiciabilidad en México, es fundamental:
- Fortalecer la independencia judicial para evitar interferencias externas.
- Aumentar recursos destinados a la justicia y a la educación en derechos humanos.
- Promover la cooperación entre instituciones para garantizar que los derechos sean protegidos.
El éxito de la Cuarta Transformación depende de convertir a la justiciabilidad en un eje transversal de todas las políticas públicas.
Hacia un futuro de justicia y equidad
La Cuarta Transformación tiene el potencial de ser recordada como un periodo en el que los derechos humanos dejaron de ser un ideal abstracto para convertirse en realidades tangibles. La justiciabilidad no es solo una herramienta jurídica, sino una promesa de justicia para quienes históricamente han sido olvidados.
Con instituciones fuertes, una sociedad participativa y políticas basadas en la equidad, México puede avanzar hacia un futuro más justo e inclusivo, donde nadie quede atrás.
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