¿México y Estados Unidos en la encrucijada de la seguridad nacional?
La seguridad en México enfrenta uno de sus momentos más críticos. La ruptura entre las facciones Zambada y Guzmán del Cártel de Sinaloa, sumada a la inminente llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, configura un escenario complejo. Mientras tanto, la reforma judicial que desmantela la estructura del Poder Judicial federal añade incertidumbre a un panorama ya de por sí complicado.
Entre estos retos, la lucha contra el tráfico de fentanilo y el control de la migración irregular emergen como prioridades compartidas, pero con enfoques divergentes. México está llamado a compatibilizar sus objetivos internos de pacificación y control territorial con las exigencias de seguridad regional que plantea Estados Unidos.
La fractura en el Cártel de Sinaloa: un nuevo desafío territorial
La violencia entre las facciones de los Zambada y los Guzmán ha intensificado la inestabilidad en estados clave como Sinaloa, Sonora y Chihuahua. Esta disputa interna no solo pone en riesgo la gobernabilidad local, sino que amenaza con extenderse a otras regiones del país, dificultando aún más los esfuerzos de pacificación de la administración Sheinbaum.
Operativo Enjambre:
En respuesta, el gobierno ha implementado acciones como el Operativo Enjambre, un modelo basado en inteligencia y trabajo coordinado que busca desarticular redes criminales y recuperar el control territorial.
Trump, el fentanilo y la presión arancelaria
La obsesión de Donald Trump por reducir el tráfico de opioides, particularmente el fentanilo, ha llevado a México a acelerar operativos de decomiso y clausura de laboratorios clandestinos. Sin embargo, las amenazas de imponer aranceles a productos mexicanos ponen a México contra las cuerdas, obligándolo a demostrar resultados tangibles en seguridad.
Estrategias recientes:
- Clausura de comercios ilegales: Operativos en la Ciudad de México, como la clausura de una plaza comercial que vendía mercancías pirata de origen chino.
- Incremento de decomisos: Las autoridades mexicanas buscan posicionarse como aliados estratégicos al atacar el tráfico de opioides, una prioridad para la administración de Trump.
¿Es posible alinear los intereses de seguridad de México y EE. UU.?
La cooperación trilateral con Canadá y Estados Unidos podría ser la clave para enfrentar al crimen organizado trasnacional. México debe aprovechar la oportunidad para reforzar la relación bilateral con propuestas claras:
- Campaña nacional contra el fentanilo:
México podría anunciar una iniciativa para reducir tanto el trasiego como el consumo interno de opioides, alineando sus esfuerzos con las preocupaciones de Estados Unidos. - Colaboración tecnológica y de inteligencia:
Solicitar apoyo en tecnología, capacitación y armamento permitiría a México aumentar la eficacia en los decomisos y las detenciones de alto perfil. - Legislación más severa:
Endurecer las penas contra los productores y traficantes de fentanilo y migrantes podría enviar un mensaje contundente de compromiso con la seguridad regional.
La reforma judicial: un factor de incertidumbre
La reestructuración del Poder Judicial federal, que incluye la elección de jueces mediante voto popular, genera preocupaciones sobre su impacto en la lucha contra el crimen organizado. Sin una estrategia judicial sólida, las acciones de seguridad podrían quedar incompletas.
Una oportunidad en la crisis
A pesar de los desafíos, México tiene la oportunidad de alinear sus intereses de seguridad interna con las prioridades de Estados Unidos, fortaleciendo la cooperación regional. La clave estará en la habilidad del gobierno de Sheinbaum para implementar medidas efectivas que generen confianza en socios internacionales mientras avanza en la pacificación del territorio nacional.
¡Únete a nuestro canal de Telegram! Las noticias más relevantes del día directamente en tu dispositivo móvil.


TE PODRÍA INTERESAR