El 1 de febrero marcó el inicio del segundo periodo de sesiones de la LXVI Legislatura en la Cámara de Diputados, en un contexto político complejo y con una agenda cargada de temas sensibles.
Si el primer periodo estuvo dominado por la aprobación acelerada de reformas constitucionales heredadas de la administración de López Obrador, este nuevo ciclo promete ser igualmente intenso, aunque con desafíos distintos.
El gobierno de Claudia Sheinbaum busca consolidar su agenda legislativa, pero enfrenta tensiones con la oposición, preocupaciones sobre el control del Poder Judicial y una creciente incertidumbre internacional tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
Una agenda legislativa ambiciosa y controvertida
La mayoría oficialista ha diseñado una agenda legislativa con múltiples prioridades para los próximos tres meses, incluyendo:
- La implementación de reformas secundarias derivadas de los cambios constitucionales aprobados en el primer periodo.
- La prohibición de la reelección consecutiva y la sucesión inmediata entre familiares en cargos de elección popular.
- La prohibición constitucional del maíz transgénico en México.
- La expedición de la Ley Nacional de Simplificación y Digitalización.
Sin embargo, el arranque del periodo estuvo marcado por dos grandes discusiones que evidenciaron las prioridades del oficialismo:
1. Reforma a la ley del INFONAVIT: ¿mejora o riesgo para los trabajadores?
El Congreso discutió una reforma a la Ley del INFONAVIT, que introduce cambios positivos en la política de vivienda, pero también preocupaciones sobre el control gubernamental de los ahorros de los trabajadores.
La oposición ha señalado que, aunque la reforma busca flexibilizar los créditos y mejorar las condiciones para los derechohabientes, también podría abrir la puerta a un mayor intervencionismo del Estado en los fondos de los trabajadores.
2. Control del Poder Judicial: el avance de la captura institucional
El Senado de la República protagonizó una jornada polémica en la selección de aspirantes a ministros de la Suprema Corte, magistrados del Tribunal Electoral y del Tribunal de Disciplina.
Los criterios de selección evidenciaron que la lealtad política al oficialismo pesó más que la experiencia o la imparcialidad. La oposición denunció que el Poder Judicial está siendo moldeado para alinearse con el gobierno, lo que pone en riesgo la independencia de las instituciones.
La sombra de Trump: impacto en la agenda legislativa
El regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos ha obligado al Congreso mexicano a replantear sus prioridades legislativas.
- La Comisión de Puntos Constitucionales aplazó indefinidamente la discusión sobre la prohibición del maíz transgénico, ante el riesgo de una confrontación con Washington que podría violar el T-MEC.
- Se han intensificado los debates sobre seguridad fronteriza, narcotráfico y migración, temas que Trump ha puesto en el centro de su agenda contra México.
- Existe preocupación sobre la posible implementación de nuevos aranceles a las exportaciones mexicanas, lo que podría generar impactos económicos significativos.
La prudencia en la relación bilateral será clave en este nuevo periodo legislativo, ya que cualquier confrontación con Estados Unidos podría afectar gravemente la economía nacional.
Reformas clave siguen sin avanzar
A pesar de la urgencia de algunos temas, el Congreso sigue posponiendo reformas clave, entre ellas:
- La reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales, una propuesta con amplio respaldo social pero que no ha sido priorizada por la mayoría oficialista.
- Reformas en seguridad y justicia, que buscan frenar el incremento de la violencia en el país.
- Iniciativas para fortalecer la transparencia y rendición de cuentas, que han sido relegadas en la agenda legislativa.
Esta tendencia de imponer la agenda del oficialismo sin considerar las propuestas de la oposición ha generado fuertes críticas y tensiones en la Cámara de Diputados.
El verdadero desafío: recuperar el debate y la pluralidad
Más allá de la carga legislativa, el mayor reto de este periodo es cambiar la forma en que se ejerce la función legislativa en México.
Actualmente, el Congreso opera bajo una dinámica de imposición de mayorías, donde el oficialismo aprueba iniciativas sin diálogo real con la oposición ni con la ciudadanía.
Pero la legitimidad del proceso legislativo no depende solo de las votaciones, sino también de:
- La calidad del debate.
- La participación de todas las fuerzas políticas.
- La construcción de consensos auténticos.
El segundo periodo de sesiones representa una oportunidad para fortalecer la democracia legislativa, pero dependerá de la voluntad política del oficialismo.
Un Congreso entre la imposición y la oportunidad
El Congreso de la Unión inicia su segundo periodo con una agenda legislativa cargada de reformas constitucionales, tensiones políticas y desafíos internacionales.
El oficialismo mantiene el control, pero enfrenta una creciente presión de la oposición y la ciudadanía para dar espacio a debates más plurales y consensos reales.Si se prioriza el diálogo, este periodo podría marcar un avance en la consolidación de una verdadera democracia legislativa. Pero si se mantiene la imposición de mayorías, México podría seguir por un camino donde las decisiones políticas reflejen solo la voluntad de unos pocos y no el interés de la nación.


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