viernes, enero 9, 2026

¿Cómo usan los gobiernos los «soft power» culturales para influir sin violencia?


En un mundo interconectado donde la guerra ya no es siempre la herramienta preferida para la dominación, los gobiernos recurren cada vez más al soft power o poder blando para influir en otros países. Este concepto, acuñado por el politólogo Joseph Nye, se refiere a la capacidad de un Estado para lograr que otros adopten sus valores, intereses y comportamientos sin recurrir a la coerción o al uso de la fuerza, sino mediante la atracción cultural, ideológica o institucional.

El soft power cultural es una de las herramientas más poderosas en esta estrategia, y ha ganado protagonismo en la geopolítica contemporánea.

¿Qué es el soft power y cómo se diferencia del hard power?

El hard power implica el uso de medios coercitivos como el poder militar o económico (sanciones, amenazas, intervención directa). En contraste, el soft power busca persuadir e inspirar. Es la capacidad de atraer a través de:

  • La cultura popular y tradicional
  • Los valores políticos universales (como la democracia, los derechos humanos)
  • La diplomacia pública
  • El prestigio académico, artístico o científico

Cuando un país logra que su forma de vida, sus productos culturales o su ideología sean admirados e imitados, ejerce poder sin necesidad de presión directa.

Casos destacados de soft power cultural

1. Estados Unidos y el poder de Hollywood

Durante décadas, Hollywood, junto con la música, la moda, las universidades y las marcas tecnológicas, ha sido un vehículo clave del soft power estadounidense. Películas, series y cultura pop proyectan los valores de libertad individual, consumo y estilo de vida occidental, influyendo en generaciones globales. Esta presencia cultural crea una percepción positiva de EE.UU., incluso en países que rechazan su política exterior.

2. Corea del Sur y el fenómeno Hallyu

El K-pop, los doramas, el cine surcoreano y la cosmética son parte del Hallyu o «ola coreana», una estrategia de soft power que ha permitido a Corea del Sur ganar prestigio e influencia global sin necesidad de armas ni alianzas militares. Este fenómeno ha reforzado su economía y su imagen como nación moderna, innovadora y culturalmente rica.

3. Francia y la defensa de la lengua y cultura

Francia utiliza la francofonía, el cine, la alta cocina, la literatura y las artes como herramientas diplomáticas. El Instituto Francés promueve cursos, festivales y cooperación educativa en el extranjero, reforzando la influencia francesa a través del lenguaje, los valores ilustrados y el romanticismo cultural.

4. China y el Instituto Confucio

China ha invertido fuertemente en diplomacia cultural, con más de 500 Institutos Confucio en todo el mundo. A través de la enseñanza del idioma mandarín, festivales culturales y becas, busca proyectar una imagen más amigable y aumentar su legitimidad global, equilibrando así las críticas sobre su autoritarismo político.

Limitaciones y críticas al soft power

Aunque el soft power puede ser muy eficaz, no es infalible. Puede verse afectado por:

  • Contradicciones entre el discurso y las acciones del país (por ejemplo, promover la democracia mientras se apoyan regímenes autoritarios).
  • Escándalos internos que deterioran la imagen proyectada.
  • Reacciones de rechazo cultural o nacionalismo defensivo.

Además, el soft power puede ser usado estratégicamente para encubrir intereses económicos o geopolíticos, lo que ha llevado a que algunos gobiernos lo consideren una forma sutil de injerencia externa.

El poder de la narrativa global

Hoy, la influencia internacional no solo se gana con armas o dinero, sino también con narrativas poderosas. Países que dominan la producción cultural, los medios internacionales y la educación global —como EE.UU., Reino Unido o China— tienen una ventaja estratégica en la disputa por el relato del siglo XXI.

Quien controla la historia que se cuenta, muchas veces controla las decisiones que otros toman.

El soft power cultural es una forma de influencia estratégica cada vez más relevante en las relaciones internacionales. A través del cine, la música, la educación y los valores, los Estados pueden moldear percepciones, generar alianzas y expandir su poder sin recurrir a la fuerza. En un mundo cada vez más conectado, la cultura se ha convertido en una herramienta diplomática de primer orden, capaz de abrir puertas donde antes solo había muros.


Ian Cabrera
Ian Cabrera
Ian Israel Cabrera Navarro es un talentoso creador de contenido digital y profesional de la comunicación. Con 24 años y más de cuatro de experiencia, se especializa en locución, redacción de guiones para materiales audiovisuales y edición de video de alto nivel. Su enfoque claro, preciso y su compromiso con la calidad se reflejan en cada proyecto, posicionándolo como un creador que entiende y satisface las necesidades de su audiencia. Con un excelente dominio del inglés, habilidades sociales destacadas, facilidad para la oratoria y destreza en herramientas digitales, Ian es un activo invaluable para La Verdad Noticias, siempre en constante evolución y con la ambición de seguir creciendo en el ámbito de los medios digitales.
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