Claudia Sheinbaum: Entre las luces internacionales y las sombras domésticas
En sus primeros meses como presidenta de México, Claudia Sheinbaum vive un contraste innegable. Mientras en el escenario global es aclamada por su liderazgo histórico y su enfoque en el cambio climático, en casa enfrenta complejas disputas de poder que opacan su capacidad de gobernar y tomar decisiones trascendentales.
Desde reconocimientos internacionales hasta conflictos internos que evidencian fracturas en su administración, este artículo analiza la dualidad que define el arranque del sexenio de Sheinbaum.
Aplausos globales: Reconocimientos históricos para Sheinbaum
El diciembre de 2024 trajo consigo una avalancha de elogios internacionales para Sheinbaum:
- Financial Times la incluyó entre las “25 Mujeres Más Influyentes del Mundo.”
- Time la destacó como finalista a “Persona del Año.”
- Forbes la nombró la cuarta mujer más poderosa del mundo en su lista anual.
Estos reconocimientos no solo resaltan su victoria como la primera mujer presidenta de México, sino también su trayectoria como científica y su compromiso con temas como el cambio climático. Sin embargo, esta narrativa optimista contrasta con los retos políticos que enfrenta dentro de su administración.
Tensiones en Morena: Una presidencia acotada por luchas de poder
Mientras Sheinbaum brilla internacionalmente, en México enfrenta un entorno político marcado por el caos y la falta de cohesión en Morena. Las disputas más visibles se dan entre:
- Adán Augusto López (coordinador en el Senado)
- Ricardo Monreal (coordinador en la Cámara de Diputados).
El punto álgido: un recorte de 123 millones de pesos al presupuesto del Senado, que desató acusaciones de corrupción entre ambos líderes.
Sheinbaum se mantiene al margen, sin poder imponer orden ni ejercer presión. Este conflicto evidencia la falta de senadores y diputados leales que respalden sus decisiones en ambas cámaras.
La sombra de López Obrador: Morena, sin control propio
Sheinbaum no controla Morena. La influencia de Andrés Manuel López Obrador, y de figuras como su hijo, Andrés López Beltrán, sigue siendo determinante.
- Morena no interviene en los conflictos internos, dejando a los actores políticos “comerse entre ellos,” mientras preservan la hegemonía del partido.
- Sheinbaum, en lugar de liderar, actúa como mediadora, dejando la sensación de que sigue atrapada en las dinámicas del pasado régimen.
Casos polémicos: Entre contradicciones y decisiones cuestionables
El nombramiento de Rutilio Escandón como cónsul en Miami es un ejemplo de las decisiones controversiales que empañan su administración.
- Escandón dejó Chiapas en caos, con comunidades a merced de cárteles de droga.
- Pese a su historial, Sheinbaum lo defendió públicamente, reforzando la narrativa de que sigue las líneas de López Obrador, incluso ante decisiones que dañan su imagen.
Las luces internacionales que podrían desvanecerse
A nivel global, Sheinbaum es vista como un referente de liderazgo progresista y cambio climático, pero esta narrativa podría desmoronarse si los conflictos internos y la falta de resultados tangibles persisten.
- Los retos: Consolidar su autoridad, generar respeto entre su equipo y tomar decisiones firmes que refuercen su presidencia.
- El peligro: Si su administración sigue marcada por el caos y las disputas internas, los reconocimientos internacionales perderán peso ante la falta de logros concretos en México.
El camino por delante: ¿Podrá Sheinbaum superar las sombras?
El futuro de Claudia Sheinbaum depende de su capacidad para consolidarse como una líder independiente. Algunos pasos necesarios incluyen:
- Imponer orden en Morena: Necesita controlar las disputas internas y asegurarse de que los coordinadores del partido respalden su agenda.
- Fortalecer su gabinete: Elegir colaboradores leales y competentes que refuercen su liderazgo.
- Enfocarse en resultados domésticos: Desde seguridad hasta salud, la población espera acciones concretas que mejoren su calidad de vida.
- Demostrar autonomía: Romper con las cadenas de López Obrador será crucial para establecer su propio legado.
Un liderazgo atrapado en su dualidad
Mientras el mundo elogia a Sheinbaum como una líder fuerte y progresista, en casa enfrenta una presidencia acotada por tensiones políticas y una falta de control sobre su propio partido. Si no logra superar estas barreras, los reflectores internacionales que hoy la destacan podrían apagarse rápidamente, dejando su mandato marcado por promesas incumplidas y oportunidades perdidas.
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