La llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia de México ha marcado un cambio en la forma de manejar la política exterior. Después de un sexenio donde el enfoque internacional fue limitado, Sheinbaum ha demostrado en pocos meses un compromiso con la diplomacia activa y estratégica.
Este nuevo enfoque no solo destaca por su presencia en foros internacionales clave, sino también por una respuesta serena ante los retos que plantea la relación con Estados Unidos, especialmente con el regreso de Donald Trump al poder.
Adiós al “oscurantismo” en política exterior
El sexenio anterior, liderado por Andrés Manuel López Obrador, fue criticado por su limitada participación en la arena internacional. Con solo siete viajes al extranjero, AMLO priorizó su agenda nacional, pero dejó ausencias importantes en eventos estratégicos como las Cumbres del G20.
En contraste, Claudia Sheinbaum asistió a la Cumbre del G20 en Río de Janeiro (2024), un gesto que envía un mensaje claro: México está dispuesto a dialogar con los principales líderes del mundo.
Durante la cumbre, Sheinbaum presentó una propuesta innovadora: destinar el 1% del gasto militar global a programas de reforestación. La iniciativa fue bien recibida, posicionando a México como un actor comprometido con el cambio climático.
Un vecindario complicado: México y Estados Unidos
La relación con Estados Unidos es siempre un desafío, pero el regreso de Donald Trump ha aumentado la tensión. Su propuesta de incrementar aranceles en un 25% amenaza con afectar severamente la economía mexicana.
Sheinbaum respondió con una estrategia diplomática destacada:
- Primera estrella: Expuso con datos e información clara cómo los aranceles no resolverán problemas estructurales como la migración o el consumo de drogas en Estados Unidos.
- Segunda estrella: Diseñó una estrategia de «silencio estratégico». Evitar entrar en un intercambio constante con Trump permite a México mantener una postura firme sin fortalecer el discurso del exmandatario estadounidense.
Esta postura madura y calculada refuerza la imagen de una política exterior enfocada en el interés nacional y alejada de reacciones impulsivas.
Desafíos pendientes: un trabajo por consolidar
Aunque hay avances notables, quedan temas críticos que requieren atención:
- Migración y derechos humanos:
La crisis migratoria sigue siendo un tema urgente que afecta tanto la relación con Estados Unidos como la reputación de México en el ámbito internacional. - Seguridad:
La violencia en México no solo afecta la estabilidad interna, sino también las relaciones con otros países. - Democracia y legalidad:
Fortalecer el estado de derecho y garantizar procesos transparentes es esencial para mejorar la percepción de México en el extranjero. - Relaciones históricas:
Propuestas como la petición de perdón a la Corona española aún generan debate y dividen opiniones sobre su pertinencia en la política exterior actual.
El balance: un inicio prometedor
En pocos meses, Claudia Sheinbaum ha mostrado que México puede recuperar una posición más activa en el escenario internacional. Su participación en el G20 y su enfoque diplomático frente a Trump son señales de un liderazgo que busca fortalecer la imagen del país en el mundo.
Aunque quedan retos importantes, el inicio de su gestión apunta a una política exterior más estratégica, conectada con los grandes temas globales como el cambio climático y enfocada en defender los intereses nacionales.
¡Únete a nuestro canal en WhatsApp! Las noticias más relevantes del día directamente en tu dispositivo móvil.


TE PODRÍA INTERESAR