Cierre de gobierno en EE. UU.: riesgo real con impacto económico global

El estancamiento político podría detonar un cierre federal con impacto en millones de empleos, mercados financieros y relaciones económicas internacionales

Sin acuerdo entre republicanos y demócratas, EE. UU. podría enfrentar un cierre inédito con despidos masivos y efectos duraderos en la economía y el mercado

Cierre de gobierno en EE. UU.: riesgo real con impacto económico global

Estados Unidos se encuentra una vez más al filo del abismo presupuestario. Esta vez, sin embargo, el cierre de gobierno que podría activarse la noche del martes no es uno más. La falta de acuerdos políticos entre republicanos y demócratas ha puesto sobre la mesa una amenaza distinta: una suspensión de actividades que no solo paralizaría a la administración pública, sino que también abriría la puerta a despidos masivos permanentes, impulsados directamente desde la Casa Blanca. Donald Trump, en un movimiento que rompe con la tradición de suspensiones temporales de sueldo, ha sugerido utilizar esta coyuntura para reducir la estructura del gobierno federal de forma definitiva.

¿Qué implica un cierre de gobierno en Estados Unidos?

Cuando el Congreso no logra aprobar leyes de financiamiento antes del inicio del nuevo año fiscal —que comienza el 1º de octubre—, la maquinaria del gobierno se detiene. Esto significa que millones de empleados federales dejan de recibir sus salarios. Algunos continúan trabajando sin paga —como los agentes migratorios, controladores de tráfico aéreo y personal de seguridad— mientras que otros simplemente dejan de operar. Parques nacionales, museos y oficinas gubernamentales cierran sus puertas. Los contratistas federales dejan de trabajar, y aunque servicios como el Seguro Social continúan, pueden sufrir retrasos.

Un juego político que ya afecta la estabilidad

A diferencia de ocasiones anteriores, en las que las negociaciones se resolvían a último minuto, esta vez las posiciones están más polarizadas que nunca. Los republicanos aprobaron un proyecto que extendía el financiamiento hasta el 20 de noviembre, pero los demócratas del Senado lo rechazaron por no incluir disposiciones de salud pública que consideran fundamentales. En respuesta, presentaron su propio proyecto de ley. Los republicanos lo refutaron, y desde entonces no ha habido nuevas propuestas sobre la mesa. La situación se agravó con el receso del Congreso por el Año Nuevo judío, dejando al país sin una ruta clara para evitar el colapso operativo.

Donald Trump cambia las reglas del juego

El actual presidente ha utilizado su plataforma para reforzar la narrativa de que los cierres anteriores fueron oportunidades perdidas para reestructurar el gobierno. Esta vez, según funcionarios cercanos, planea ir más allá. En lugar de solo suspender pagos, considera emprender despidos permanentes en ciertas agencias, particularmente en aquellas que ha calificado como burocracia innecesaria o aliadas del «Estado profundo». Esto representa un cambio drástico en la gestión de los cierres federales, que históricamente se habían manejado como emergencias temporales sin consecuencias estructurales a largo plazo.

Los efectos sobre los mercados y la economía global

Los cierres de gobierno, aunque breves en su mayoría, generan incertidumbre en los mercados financieros. Los inversionistas internacionales observan con cautela, ya que cualquier señal de inestabilidad fiscal en Estados Unidos —la economía más grande del mundo— tiene repercusiones globales. Según Carlos Ponce, director de SNX, este escenario podría incluso ser el detonante de un ajuste en el mercado que muchos analistas anticipaban desde hace meses. Mientras algunos lo ven como una oportunidad para comprar activos a menor precio, otros temen una caída más profunda si el cierre se prolonga.

¿Qué es una resolución continua y por qué es clave?

Para evitar un cierre, el Congreso puede aprobar una resolución continua (CR), que básicamente extiende temporalmente el financiamiento gubernamental. También puede aprobar, uno por uno, los 12 proyectos de ley anuales de financiamiento. Sin embargo, ambas opciones requieren cooperación bipartidista. En el Senado, además, los proyectos necesitan al menos 60 votos, lo que obliga a negociar. Hasta ahora, esa negociación ha sido prácticamente inexistente, y el reloj corre en contra.

El impacto humano detrás del impasse político

Detrás de los números, los términos técnicos y los discursos partidistas, hay millones de vidas que quedarán en pausa. Empleados públicos que no sabrán si podrán pagar su renta el próximo mes. Familias que verán canceladas sus visitas a parques nacionales. Comunidades que dependen de servicios gubernamentales que dejarán de operar. Cada día sin acuerdo es un golpe a la confianza en las instituciones y una herida más al tejido social que sostiene a Estados Unidos.

Una historia que se repite, pero que esta vez puede terminar diferente

Los cierres de gobierno han sido parte de la política estadounidense desde hace décadas. Se han vuelto parte del juego de presiones y negociaciones entre los partidos. Pero en este 2025, todo indica que el guion podría cambiar. Con Trump al mando, el Congreso estancado y una economía global delicada, el cierre que se avecina podría tener consecuencias inéditas. No se trata solo de una pausa administrativa. Podría ser una transformación profunda del aparato estatal estadounidense tal como lo conocemos.

¿Y ahora qué sigue?

El Congreso tiene pocas horas para tomar una decisión. Si no logra un acuerdo, el país despertará el miércoles con una gran parte de su gobierno paralizado. La pregunta no es si el cierre afectará la economía, sino cuánto y por cuánto tiempo. Lo único claro es que el resultado de este estancamiento definirá no solo el futuro inmediato del gobierno de Estados Unidos, sino también el rumbo político en un año preelectoral.

Salir de la versión móvil