Aunque los miembros de la Familia Real británica tienen a su disposición algunos de los mejores chefs del mundo, no todos sus antojos son permitidos. Los Príncipes de Gales y otros integrantes siguen una dieta saludable y variada, pero deben cumplir ciertas normas, tanto por su seguridad alimentaria como por respeto a sus compromisos oficiales.
Alimentos prohibidos en la mesa real
Mariscos y carnes crudas
El marisco está prohibido debido al riesgo de intoxicación al consumirse crudo, ya que puede contener bacterias peligrosas. Por eso, el Príncipe Guillermo no probará ostras de Whitstable.
De igual manera, las carnes crudas o poco hechas no se sirven, por el mismo motivo de higiene y seguridad. Darren McGrady, chef de la familia real durante más de 15 años, reveló que la Princesa Diana evitaba la carne roja excepto cordero cuando recibía invitados.
Ajo
El ajo está prohibido en la cocina real para evitar el mal aliento durante recepciones y compromisos oficiales. La Reina Camila confirmó en MasterChef Australia 2018 que “el ajo está prohibido”, recordando la importancia de la buena imagen y etiqueta.
Azúcar y edulcorantes
En la hora del té, ningún miembro de la realeza añade azúcar. El Rey Carlos III evita los edulcorantes artificiales y prefiere endulzar con miel, de preferencia de sus colmenas en Highgrove House en Tetbury. A diferencia de su madre, Isabel II, que disfrutaba de dulces, Carlos III opta por frutas, pan de plátano o pasteles de naranja con aceite de oliva.
Foie gras
En todas las residencias oficiales está prohibido el foie gras, debido al sufrimiento animal que implica su elaboración. Carlos III es un firme defensor del medioambiente y los derechos animales, por lo que este manjar no se sirve en la mesa real.
La fallecida Reina Isabel II evitaba carbohidratos ricos en almidón como pasta, pan y patatas, prefiriendo pescado o pollo a la parrilla acompañados de verduras.
