El gobierno de Claudia Sheinbaum, presidenta de México, ha dado un giro notable en su estrategia de seguridad, marcando así el fin de la política de «abrazos no balazos«, en una época en que las amenazas internacionales y los desafíos internos de seguridad están a la orden del día. Este cambio no solo refleja un ajuste necesario ante la creciente violencia del crimen organizado, sino también un mensaje claro para Estados Unidos sobre la disposición de México a enfrentar estos retos con fuerza.
En este contexto, un análisis profundo realizado por el periodista Carlos Loret de Mola destaca las recientes medidas tomadas por la administración de Sheinbaum para contrarrestar la violencia en el país, particularmente en zonas como Sinaloa. Un decomiso histórico de fentanilo y una serie de detenciones han sido parte de este nuevo enfoque, que parece estar configurando una nueva etapa en la lucha contra los cárteles y el narcotráfico.
El fin de «abrazos no balazos» en la nueva estrategia de Sheinbaum
Durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, la famosa frase “abrazos no balazos” definió la estrategia de seguridad, promoviendo la pacificación del país y evitando el uso excesivo de la fuerza contra los grupos criminales. Sin embargo, con la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia y las crecientes tensiones internacionales, especialmente con Estados Unidos, la situación ha cambiado drásticamente.
Carlos Loret de Mola argumenta que la reciente confiscación de más de una tonelada de fentanilo en Sinaloa es una muestra de que el gobierno mexicano ha comenzado a tomar medidas más contundentes para hacer frente al narcotráfico. Este decomiso, considerado uno de los más grandes de la historia, representa no solo un golpe directo a los cárteles, sino también una clara señal de que México ya no se encuentra “cruzado de brazos”.
El papel de Omar García Harfuch en la nueva estrategia de seguridad
Omar García Harfuch, quien funge como Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana en el gobierno de Sheinbaum, juega un papel fundamental en la implementación de esta nueva estrategia. Recientemente, la mandataria federal le ha asignado la tarea de mudarse de manera temporal a Sinaloa, con el objetivo de enfrentar la violencia de manera más directa. Esta decisión tiene un simbolismo fuerte, ya que Sinaloa es considerado uno de los estados más afectados por el crimen organizado, y el gobierno busca restaurar el orden y la seguridad en una de las zonas más conflictivas del país.
La presencia de García Harfuch en Sinaloa no solo refuerza el compromiso del gobierno con la seguridad, sino que también establece una comparación con eventos pasados en otros estados como Michoacán. En este contexto, Loret de Mola sugiere que la situación en Sinaloa podría evolucionar de manera similar a lo que ocurrió en Michoacán en 2014, cuando el gobierno federal tuvo que intervenir directamente debido al control de los cárteles sobre la región.
La detención de más de 5,000 personas en dos meses
Una de las estadísticas más relevantes que Loret de Mola destaca es que el gobierno de Sheinbaum ha logrado la detención de más de 5,000 personas en tan solo dos meses de gobierno. Esto es un indicio de que la estrategia de seguridad ahora está enfocada en la detención de líderes y miembros de los cárteles, en lugar de optar por una postura más pasiva como en administraciones anteriores. Este enfoque ha sido aplaudido por sectores que exigen una acción más firme contra la delincuencia organizada.
Con la implementación de esta nueva estrategia, la administración de Sheinbaum busca demostrar su capacidad de respuesta ante los desafíos del narcotráfico y las presiones internacionales. En palabras de Loret de Mola, el gobierno mexicano se encuentra ahora en una posición de negociación más sólida con Estados Unidos, especialmente después de las amenazas de Donald Trump sobre imponer un arancel del 25% a los productos mexicanos. Las recientes acciones han dejado claro que México ya no es un espectador pasivo en la lucha contra el crimen organizado.
La importancia de este cambio para México y su relación con EE.UU.
Este cambio en la estrategia de seguridad no solo tiene repercusiones a nivel nacional, sino también en las relaciones internacionales de México. Según Loret de Mola, las recientes victorias en la lucha contra el crimen organizado colocan al gobierno de Sheinbaum en una posición mucho más fuerte frente a Estados Unidos. La situación es diferente a la de años anteriores, y la postura del gobierno mexicano ha cambiado significativamente.
La confiscación histórica de fentanilo y la reactivación de las fuerzas federales en Sinaloa son dos eventos que han marcado un antes y un después en la administración de Sheinbaum. Además, las políticas de seguridad del gobierno actual buscan ofrecer una respuesta contundente frente a las presiones de Estados Unidos, quienes han demandado un mayor compromiso de México en la lucha contra el narcotráfico.
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