Polémica por la calidad del agua en Acapulco
A pocos días del arranque de la temporada vacacional, las declaraciones de la alcaldesa de Acapulco, Abelina López, han desatado controversia nacional. Ante las advertencias de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) sobre altos niveles de contaminación en varias playas del puerto, la funcionaria no solo restó importancia al tema, sino que aseguró públicamente: “Yo me metería”.
Esta afirmación surge luego de que Cofepris publicara una lista actualizada de playas no aptas para uso recreativo, con base en muestreos realizados en distintas zonas costeras del país. En el caso de Acapulco, cuatro playas presentan niveles críticos de contaminación fecal, superando ampliamente los límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La controversia se agudizó al mismo tiempo que se presentaba una aplicación móvil desarrollada para que los usuarios consulten, en tiempo real, qué playas son aptas para bañarse. Aun así, la alcaldesa invitó a los turistas a disfrutar de las aguas de Acapulco, asegurando que los datos no reflejan la realidad actual del mar.
Playas con niveles peligrosos de contaminación
De acuerdo con los últimos reportes sanitarios, las siguientes playas de Acapulco exceden el límite de 200 enterococos por cada 100 ml de agua —el parámetro que define si una playa es segura para bañistas—:
- Playa Caletilla: 643 enterococos
- Playa Papagayo: 517 enterococos
- Playa Carabalí: 363 enterococos
- Playa Hornos: 205 enterococos
Estos datos sugieren una presencia elevada de materia fecal en el agua, lo que incrementa el riesgo de infecciones gastrointestinales, dermatológicas y respiratorias en los turistas. A pesar de la evidencia científica, Abelina López sostiene que los resultados están desfasados, y que una nueva prueba demostraría que las playas “ya no están contaminadas”.
La lluvia como argumento
Durante sus declaraciones a medios locales, la alcaldesa explicó que los muestreos realizados por Cofepris el 8 y el 26 de junio fueron afectados por lluvias ocurridas un día antes, lo que según ella habría arrastrado “todo tipo de materiales” hacia el mar, alterando temporalmente los resultados.
“Para hacer un muestreo confiable deben pasar por lo menos 72 horas después de una lluvia”, afirmó. Añadió también que el proceso natural del mar permite la depuración del agua y que, de hacerse un análisis en condiciones normales, los niveles de contaminación serían distintos.
Pese a sus afirmaciones, la Cofepris no ha emitido ningún comunicado que invalide sus resultados ni ha presentado nuevas mediciones que modifiquen la situación sanitaria de las playas afectadas.
Contradicciones y llamado al turismo
A pregunta expresa de la prensa sobre si ella misma nadaría en esas playas señaladas como peligrosas, la alcaldesa insistió: “Yo me he metido muchas veces, sin que ustedes supieran”, dejando en el aire si lo haría públicamente en las playas más contaminadas.
Además, Abelina López hizo un llamado a los turistas para que no se dejen llevar por la información oficial y visiten Acapulco durante las vacaciones, asegurando que se puede disfrutar del mar y la naturaleza del puerto sin mayores riesgos.
Esta postura ha sido interpretada por varios sectores como un intento de salvaguardar la imagen turística del municipio, aún a costa de contradecir a las autoridades sanitarias federales.
Riesgos para la salud y falta de responsabilidad
Expertos en salud pública han alertado que bañarse en aguas contaminadas puede provocar enfermedades serias, especialmente en niños, adultos mayores y personas con defensas bajas. La exposición a enterococos fecales puede causar infecciones intestinales, fiebres, erupciones en la piel e incluso complicaciones más graves.
Frente a esta realidad, resulta preocupante que una autoridad local minimice los riesgos documentados por organismos federales y promueva el uso recreativo de zonas no aptas para el turismo.
Las declaraciones de la alcaldesa han generado críticas por parte de ciudadanos, ambientalistas y algunos legisladores locales, quienes demandan mayor transparencia y responsabilidad en la gestión de riesgos sanitarios. También se ha cuestionado la falta de una estrategia clara para limpiar y rehabilitar las playas afectadas, así como la necesidad de resolver problemas de infraestructura que derivan en descargas contaminantes.
Las declaraciones de Abelina López sobre las playas contaminadas de Acapulco han abierto un debate entre el interés turístico y la salud pública. Al contradecir los reportes de Cofepris y minimizar los riesgos de contaminación, la alcaldesa ha generado más dudas que certezas.
Mientras no se presenten nuevas pruebas oficiales que validen sus afirmaciones, los visitantes y residentes deberán tomar precauciones al acudir a las playas señaladas como no aptas. La transparencia y la seguridad deben prevalecer, especialmente en destinos que dependen del turismo para su desarrollo económico.


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