Las elecciones en Ucrania volvieron al centro del debate político después de que el presidente Volodimir Zelensky rechazara la posibilidad de celebrar comicios mientras continúa la invasión rusa. La discusión tomó fuerza tras las declaraciones del exministro de Defensa Mykhailo Fedorov, quien planteó la necesidad de encontrar un mecanismo legal, seguro y realista que permita recuperar el proceso democrático incluso en medio de una guerra prolongada. Para Zelensky, sin embargo, llevar adelante una elección nacional bajo las actuales circunstancias representaría un riesgo enorme para el país.
El mandatario ucraniano describió unas elecciones durante el conflicto como un posible “tsunami” capaz de dividir a Ucrania. Su argumento se encuentra relacionado con las condiciones excepcionales que atraviesa el país desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en febrero de 2022, así como con las dificultades para garantizar que todos los ciudadanos puedan participar en igualdad de condiciones. En este escenario, Zelensky también llamó a evitar divisiones entre la sociedad y los soldados, al considerar que cualquier fractura interna podría generar acontecimientos peligrosos.
La disputa adquiere una dimensión adicional porque el mandato presidencial de cinco años de Zelensky terminó en mayo de 2024, aunque los comicios no se realizaron debido a la continuidad de la guerra y a la vigencia de la ley marcial. Así, el debate no se limita únicamente a la posibilidad técnica de organizar una jornada electoral, sino que también involucra el funcionamiento de las instituciones, la seguridad de los votantes y la estabilidad política de un país que continúa enfrentando las consecuencias de la invasión rusa.
Fedorov reclama recuperar el proceso democrático durante la guerra
El planteamiento de Mykhailo Fedorov representa uno de los desafíos políticos más directos a la conducción de Zelensky desde el inicio de la invasión a gran escala. El exministro de Defensa sostuvo que Ucrania necesita encontrar una vía que permita restablecer un proceso democrático pleno, aun cuando la guerra continúe. Su postura parte de la necesidad de atender las inquietudes de una sociedad que, según sus declaraciones, no debería permanecer indefinidamente en un Estado donde no comprende por qué se toman determinadas decisiones.
Fedorov también señaló que la celebración de unos comicios implicaría dificultades importantes, especialmente para garantizar el voto de los militares desplegados, de los ciudadanos que viven cerca del frente y de los millones de ucranianos desplazados fuera del país. Aun así, sostuvo que la complejidad de organizar las elecciones no significa necesariamente que sean imposibles. Su propuesta plantea encontrar un mecanismo capaz de responder a las condiciones extraordinarias que enfrenta Ucrania sin abandonar la dimensión democrática del Estado.
El exfuncionario, de 35 años, ocupó el Ministerio de Transformación Digital desde 2019 hasta enero de este año y posteriormente asumió como ministro de Defensa. Durante su gestión en Defensa impulsó reformas dentro de las Fuerzas Armadas en un contexto marcado por denuncias de corrupción, problemas de equipamiento, ausentismo, cuestionamientos sobre el trato a los reclutas y rechazo a la campaña de movilización. Su salida del cargo en julio desencadenó una ola de protestas poco habitual desde el comienzo de la guerra.
Zelensky advierte que los comicios podrían dividir al país
La respuesta de Zelensky fue contundente. El presidente consideró que las elecciones celebradas en las condiciones actuales podrían convertirse en un factor de división nacional, especialmente por las circunstancias que rodean a la guerra y la imposibilidad de garantizar una participación normalizada en todo el territorio. También cuestionó el rumbo que, según él, está tomando Fedorov y recordó que la sociedad tiene derecho a protestar, aunque pidió evitar actitudes que puedan generar una confrontación con los militares.
En este punto aparece una de las principales preocupaciones expresadas por Zelensky: mantener la unidad entre la población y las Fuerzas Armadas. El mandatario señaló que la sociedad y los soldados no deberían estar divididos, al tiempo que advirtió sobre la posibilidad de que las tensiones políticas conduzcan hacia acontecimientos peligrosos. Para su administración, el desafío consiste en preservar la cohesión nacional mientras Ucrania continúa enfrentando la invasión rusa.
La discusión también pone sobre la mesa una tensión entre dos prioridades: mantener la continuidad institucional durante una guerra y encontrar una fórmula que permita recuperar plenamente los mecanismos democráticos. Fedorov sostiene que la democracia no puede convertirse en rehén de Rusia, mientras Zelensky considera que unas elecciones bajo las condiciones actuales podrían provocar un efecto contrario al esperado y aumentar las divisiones internas.
Los obstáculos para celebrar elecciones en Ucrania
La organización de unos comicios nacionales en plena guerra presenta obstáculos concretos que van más allá de la confrontación política entre Zelensky y Fedorov. La presencia de soldados en el frente, los millones de refugiados fuera del país y las personas que permanecen en territorios ocupados complican la posibilidad de garantizar que todos los ciudadanos puedan ejercer su derecho al voto bajo condiciones equivalentes.
A estos factores se suma el riesgo de campañas de desinformación provenientes de Rusia, identificado como otro de los problemas que podrían afectar el proceso electoral. En consecuencia, cualquier mecanismo tendría que responder no solamente a la cuestión de quién puede votar, sino también a las condiciones de seguridad, transparencia y legitimidad necesarias para que los resultados sean aceptados dentro y fuera de Ucrania.
El respaldo social a la celebración inmediata de elecciones también aparece como un elemento relevante dentro de la información disponible. De acuerdo con una encuesta del Instituto de Sociología de Kiev citada en el reporte, solo 15% de los ucranianos considera que deberían celebrarse elecciones antes del final de las hostilidades. Este dato muestra que, al menos en esa medición, existe un respaldo limitado a adelantar los comicios mientras continúa el conflicto.
Una decisión que enfrenta democracia, seguridad y unidad nacional
El debate sobre las elecciones en Ucrania queda así atrapado entre distintas necesidades. Por un lado, Fedorov plantea que Ucrania debe encontrar una forma de recuperar el proceso democrático y evitar que la complejidad de la guerra se convierta en una justificación permanente para mantener suspendidos los mecanismos electorales. Por otro, Zelensky sostiene que organizar unos comicios en este momento podría convertirse en una amenaza para la estabilidad y la unidad nacional.
La situación también refleja el impacto que la invasión rusa ha tenido sobre las instituciones ucranianas. La ley marcial permanece vigente desde el comienzo del conflicto, mientras una parte de la población se encuentra desplazada, otra permanece cerca de las zonas de combate y millones de ciudadanos viven fuera del país. En estas circunstancias, garantizar una elección nacional representa un desafío que involucra seguridad, logística, participación ciudadana y confianza institucional.
Por ahora, las posiciones de ambos políticos permanecen claramente diferenciadas. Fedorov reclama una solución que permita restaurar la democracia aun durante una guerra prolongada, mientras Zelensky advierte que una elección en estas condiciones podría provocar un “tsunami” político y dividir al país. El debate seguirá vinculado a la evolución del conflicto y a la posibilidad de establecer condiciones que permitan una participación electoral amplia y segura.
Las elecciones en Ucrania se mantienen, por tanto, como uno de los principales debates políticos derivados de la prolongación de la guerra. Mientras continúe la invasión rusa, el país deberá enfrentar la dificultad de equilibrar la continuidad institucional, la seguridad de sus ciudadanos, la participación de los desplazados y la unidad de la sociedad. El choque entre las posiciones de Zelensky y Fedorov deja abierta una discusión que combina democracia, guerra y estabilidad nacional.




