Ucrania: denuncian el reclutamiento de latinoamericanos para Rusia

La directora de Amnistía Internacional Ucrania alerta sobre engaños laborales, trata de personas y abusos documentados durante la guerra.

Ucrania aparece nuevamente en el centro de la conversación internacional sobre derechos humanos, pero esta vez el foco no está únicamente en los ataques militares. Veronika Sentsov-Velch, directora de Amnistía Internacional Ucrania, describió una situación que involucra a ciudadanos de América Latina, África y Asia que, según la organización, han terminado combatiendo para Rusia después de aceptar ofertas laborales que no correspondían con lo que encontraron al llegar.

La escena que sirve como punto de partida para entender esta denuncia ocurrió en Buenos Aires. Sentsov-Velch se encontraba allí para reunirse con integrantes de la comunidad ucraniana, representantes diplomáticos y organizaciones de derechos humanos. Desde esa ciudad habló sobre una guerra que, para quienes la observan desde lejos, puede parecer un conflicto distante, pero que para su equipo y para millones de personas continúa formando parte de la vida cotidiana.

La directora de Amnistía Internacional Ucrania explicó que entre los extranjeros identificados hay personas procedentes de Brasil, Cuba, Perú y Uruguay, además de ciudadanos de países africanos y asiáticos. De acuerdo con su testimonio, algunos habrían llegado después de aceptar contratos para desempeñar trabajos como construcción o cocina y posteriormente terminaron en el frente.

El punto central de la denuncia está en la forma en que estas personas habrían sido incorporadas. Según Sentsov-Velch, la situación económica y la falta de información pueden llevar a personas que buscan mantener a sus familias a aceptar propuestas sin conocer realmente el destino que les espera.

Cómo son reclutados extranjeros para combatir con Rusia

La descripción ofrecida por la directora de Amnistía Internacional Ucrania coloca las ofertas laborales como uno de los mecanismos señalados para atraer a extranjeros. En lugar de presentarse directamente como una invitación a participar en la guerra, la propuesta comenzaría como un empleo aparentemente convencional.

Una persona que busca mejorar sus ingresos puede encontrarse con una oferta para trabajar como albañil, cocinero u otro oficio. El problema aparece posteriormente, cuando, según el relato de Sentsov-Velch, el trabajador termina vinculado a las fuerzas rusas y enviado a una zona de combate. La organización sostiene que algunos de estos casos pueden constituir situaciones de trata de personas.

La entrevistada también señaló que el fenómeno habría cambiado con el paso de los años. Mientras que al comienzo de la invasión a gran escala en 2022 algunos combatientes extranjeros podían tener motivaciones ideológicas, su evaluación actual apunta a que los motivos económicos tienen un peso importante entre quienes son atraídos desde otros países.

Para las familias, el problema puede hacerse todavía más difícil cuando pierden contacto con el familiar que viajó al extranjero. Sentsov-Velch mencionó solicitudes provenientes de países latinoamericanos de personas que buscan información sobre familiares que supuestamente habían viajado para trabajar.

La advertencia, por tanto, no se limita al ámbito militar. También plantea un problema de protección para trabajadores que pueden encontrarse en una situación de vulnerabilidad económica y aceptar ofertas sin conocer todas sus consecuencias.

reclutamiento de latinoamericanos para Rusia
reclutamiento de latinoamericanos para Rusia

Ucrania y los crímenes de guerra documentados

Otro de los ejes de la entrevista fue la documentación de posibles crímenes de guerra. Sentsov-Velch habló de asesinatos de civiles, ataques contra edificios y abusos cometidos en territorios ocupados por Rusia, además de otras prácticas que Amnistía Internacional asegura estar investigando y documentando.

Entre los fenómenos descritos aparecen ataques con drones contra personas en espacios públicos. La directora utilizó la expresión “safaris humanos” para describir casos en los que, según su testimonio, operadores de drones habrían perseguido a civiles y posteriormente difundido imágenes de los ataques.

También señaló los efectos de los ataques con misiles contra zonas civiles y el agotamiento de los equipos encargados de atender las consecuencias. En su relato, los trabajadores de emergencia deben responder continuamente a edificios destruidos y rescates, incluso cuando ya han pasado una noche completa trabajando.

La situación descrita muestra además una dimensión menos visible de la guerra: la continuidad de la vida cotidiana bajo amenaza. Personas que trabajan, estudian, cuidan a sus hijos o reconstruyen edificios deben adaptar sus actividades a las alarmas y a la posibilidad de nuevos ataques.

Niños deportados y el desafío de recuperarlos

La entrevista también abordó la situación de los niños ucranianos trasladados desde territorios ocupados. Sentsov-Velch señaló que existen esfuerzos internacionales para facilitar su regreso y mencionó una cifra superior a 1.200 menores en relación con los casos documentados, aunque también advirtió que el número real podría ser mayor debido a las dificultades para conocer qué ocurre en las zonas ocupadas.

El problema no termina con localizar a los menores. Según la descripción proporcionada, algunos habrían pasado por hogares de acogida y otros estarían expuestos a procesos de adoctrinamiento o rusificación.

Para las organizaciones de derechos humanos, recuperar a cada niño representa una prioridad. La directora planteó que el destino final debería ser Ucrania o, cuando sea necesario, un tercer país que pueda garantizar su protección.

Este aspecto convierte a la guerra en un problema que va más allá de las líneas del frente. La desaparición, traslado y separación de menores afecta directamente a las familias y deja consecuencias que pueden prolongarse durante generaciones.

Justicia, derechos humanos y el futuro de Ucrania

Uno de los puntos más importantes de la entrevista fue la posición de Amnistía Internacional frente a una eventual amnistía por crímenes de guerra. Sentsov-Velch rechazó esa posibilidad y defendió la necesidad de establecer mecanismos de rendición de cuentas.

Su argumento parte de una preocupación sobre el precedente que podría dejar una ausencia de justicia. En su opinión, los crímenes de guerra no deberían quedar sin investigación como parte de una eventual solución política al conflicto.

Al mismo tiempo, la directora señaló que la defensa de los derechos humanos también implica observar las decisiones tomadas dentro de Ucrania. Explicó que la lucha por el país tiene como uno de sus objetivos preservar un Estado democrático, el Estado de derecho y las libertades civiles.

En ese contexto, destacó la importancia de mantener vigilancia sobre la libertad de expresión, la corrupción y las decisiones gubernamentales incluso durante una guerra. Para Sentsov-Velch, defender a Ucrania no significa dejar de cuestionar aquello que pueda afectar sus instituciones democráticas.

Una guerra que también se libra contra la desinformación

La información sobre reclutamientos extranjeros añade otra dimensión al conflicto. Las personas que buscan empleo fuera de sus países pueden convertirse en un objetivo particularmente vulnerable cuando desconocen las condiciones reales de una oferta.

Por eso, el caso descrito por Amnistía Internacional pone sobre la mesa una recomendación práctica: revisar cuidadosamente cualquier propuesta laboral que implique viajar al extranjero, especialmente cuando las condiciones del contrato sean poco claras, se prometa una remuneración inusualmente alta o se solicite entregar documentación personal.

La historia también muestra cómo una guerra puede extender sus consecuencias mucho más allá de sus fronteras. Familias latinoamericanas, africanas y asiáticas pueden terminar involucradas indirectamente en un conflicto que comenzó a miles de kilómetros de sus hogares.

Mientras tanto, Ucrania continúa enfrentando ataques, desplazamientos, investigaciones sobre posibles crímenes y la tarea de reconstruir una sociedad profundamente afectada por años de guerra. El testimonio de Veronika Sentsov-Velch coloca nuevamente la atención sobre quienes quedan atrapados en medio de esa realidad: civiles, niños, familias separadas y extranjeros que, según la denuncia, pudieron haber llegado al conflicto creyendo que iban a conseguir un trabajo.

Unidad de Investigación
Unidad de Investigación
Equipo de periodismo de profundidad dedicado a la cobertura de seguridad, justicia y derechos humanos. Comprometidos con la verificación de datos y la exposición de hechos de alto impacto social
VER MÁS
- Advertisment -

RELACIONADOS

TE PODRÍA INTERESAR