La Unión Europea intensificó drásticamente su presión económica sobre Moscú este martes, al anunciar el 18º paquete de sanciones contra Rusia. Las medidas incluyen acciones sin precedentes contra los gasoductos Nord Stream y una reducción al tope del precio del petróleo ruso, buscando asfixiar aún más la maquinaria de guerra del Kremlin.
Bruselas, Bélgica – En una significativa escalada de las medidas restrictivas contra Moscú, la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, desveló el martes el décimo octavo paquete de sanciones de la Unión Europea dirigido a Rusia. Este nuevo conjunto de penalizaciones busca mermar la capacidad del Kremlin para financiar su prolongada guerra en Ucrania, apuntando a sectores energéticos clave, instituciones financieras y redes de elusión.
Golpe definitivo a Nord Stream: «No hay retorno al pasado»
Una de las medidas más contundentes y simbólicas es la prohibición total de transacciones relacionadas con los gasoductos Nord Stream 1 y 2. «Por primera vez, proponemos una prohibición de transacciones para Nord Stream 1 y Nord Stream 2. Esto significa que ningún operador de la UE podrá participar directa o indirectamente en ninguna transacción relativa a los gasoductos Nord Stream. No hay retorno al pasado», sentenció Von der Leyen.
Esta prohibición va más allá de los esfuerzos previos por reducir la dependencia del gas ruso; busca activamente inutilizar los gasoductos para los operadores de la UE. Tal acción sugiere una decisión estratégica a largo plazo para eliminar estas rutas de importación de gas ruso, independientemente del desenlace del conflicto en Ucrania. Este movimiento altera fundamentalmente el panorama de la seguridad energética de la UE, obligando a una continua y acelerada diversificación hacia fuentes alternativas como el Gas Natural Licuado (GNL) e impulsando la inversión en energías renovables. Analistas consideran que esta medida pretende «poner el último clavo en el ataúd de Nord Stream 2», acallando cualquier debate sobre su posible reactivación, especialmente ante recientes declaraciones de algunos políticos alemanes que sugerían tal posibilidad.
Reducción del tope al precio del petróleo y más presión financiera
El nuevo paquete también propone una reducción del tope al precio del petróleo ruso de 60 a 45 dólares por barril. Esta medida busca ajustarse a las realidades actuales del mercado –con el crudo Brent cotizando en torno a los 67 dólares por barril– y disminuir aún más los ingresos que Rusia obtiene de sus exportaciones energéticas. No obstante, la efectividad de esta medida sigue enfrentando el desafío de la «flota fantasma» de petroleros que Rusia utiliza para eludir las restricciones existentes.
En el sector financiero, se impondrán sanciones adicionales a más de veinte bancos rusos, con la posibilidad de que las actuales prohibiciones del sistema SWIFT se transformen en vetos transaccionales completos para algunas entidades. Además, se han añadido 77 buques a la lista negra de la «flota fantasma» de Moscú.
Combatiendo la Elusión: ¿Hacia sanciones secundarias?
Quizás una de las novedades más disruptivas es la «prohibición de transacciones a operadores financieros en terceros países que financien el comercio con Rusia, eludiendo las sanciones». Esta disposición, que afecta directamente a 22 nuevas compañías en naciones como China y Bielorrusia por su apoyo al complejo militar ruso, es interpretada por observadores como una forma de sanciones secundarias de facto.
Históricamente, la UE se ha mostrado reacia a emplear este tipo de herramientas, a menudo criticando su alcance extraterritorial. Su adopción ahora subraya una escalada en la estrategia de Bruselas, un reconocimiento implícito de que las sanciones primarias no han sido suficientes debido a las extendidas prácticas de elusión. Esta postura más dura, sin embargo, no está exenta de riesgos, ya que podría generar fricciones diplomáticas con los países cuyas empresas se vean afectadas.
«Con nuestras listas, restringimos severamente las opciones de Rusia para exportar su petróleo a través de una flota fantasma.» – Kaja Kallas, HR/VP de la Comisión Europea.
El paquete también incluye nuevas prohibiciones de exportación por valor de más de 2.500 millones de euros, abarcando maquinaria, metales, plásticos y productos químicos, muchos de ellos de doble uso, que podrían ser transformados en componentes para drones o municiones.
Unidad de la UE y apoyo del G7: Claves para el éxito
El objetivo primordial de estas medidas, según la Comisión, es presionar a Rusia para que acepte un alto el fuego real en Ucrania y debilitar su capacidad de continuar la guerra. Sin embargo, la contundencia de este paquete no solo apunta a Rusia, sino que también pone a prueba la cohesión interna de la UE y la solidaridad del G7.
La aprobación de las sanciones requiere la unanimidad de los 27 estados miembros , un desafío considerable donde la postura de cualquier país podría diluir o incluso bloquear las medidas. Asimismo, la efectividad de ciertas acciones, como la reducción del tope al precio del petróleo, depende intrínsecamente del respaldo del G7, cuyas reuniones se esperan próximamente. Por tanto, este décimo octavo paquete se convierte en un barómetro de la unidad y determinación occidental.


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