El 5 de noviembre de 2024 será recordado como un «martes negro» en la historia de Estados Unidos y, por extensión, en el escenario global. La reelección de Donald Trump, quien ahora cuenta con un control casi total sobre el Congreso y el Senado, ha dejado una impresión de incertidumbre y división. Con un apoyo electoral contundente, que incluye una mayoría de voto popular y una amplia representación legislativa, Trump ha consolidado una posición que promete trastocar no solo la vida de los estadounidenses, sino también la dinámica política y social en regiones cercanas, incluyendo a México.
Un triunfo contundente: Trump y el respaldo popular
Contra todo pronóstico, Donald Trump ha regresado a la Casa Blanca con una victoria clara: 295 votos del colegio electoral y un respaldo popular del 51%, algo que no se veía en un presidente republicano desde hace décadas.
En su anterior mandato, Trump ganó el colegio electoral pero perdió el voto popular; esta vez, el margen es amplio, y su poder también. Este respaldo le concede una autoridad similar a la que disfruta en México Claudia Sheinbaum, quien goza de una mayoría en el Congreso y, como Trump, puede gobernar sin mayores obstáculos de oposición.
La historia parece repetirse con estos líderes que, aunque en contextos diferentes, comparten estrategias de comunicación efectivas y un dominio de la narrativa que les permite conectar con los sentimientos de sus bases. Ambos han entendido las inquietudes y deseos de sus ciudadanos, ofreciendo mensajes que apelan tanto a la nostalgia como al cambio, lo cual ha sido fundamental en sus triunfos.
Impacto en la política exterior y la relación con México
La reelección de Trump trae consigo una serie de implicaciones para México. Históricamente, Trump ha tenido una postura hostil hacia los migrantes, y su promesa de continuar con políticas de deportación y control en la frontera ha resonado con parte del electorado estadounidense. Paradójicamente, su victoria ha sido impulsada, en gran parte, por el voto hispano en estados clave como Florida y Texas.
Esta tendencia, según algunos expertos, responde al miedo de los migrantes de larga data hacia los recién llegados, sumado a una percepción de que el conservadurismo asegura un “orden” en el país.
Para México, la postura de Trump implica desafíos en temas de seguridad fronteriza, comercio y migración. Su inclinación a promover el proteccionismo y su visión de “Estados Unidos primero” pueden traer roces con la administración de Claudia Sheinbaum, quien defiende un enfoque más humanista en la política migratoria y económica.
Las tensiones podrían escalar si Trump decide endurecer aún más los controles en la frontera, presionando a México para que detenga el flujo migratorio desde Centroamérica.
¿Quién detendrá a Trump? La Corte Suprema bajo su control
Una de las mayores preocupaciones ante esta reelección es el poder que Trump ahora ostenta en el sistema judicial. Con una Suprema Corte en su mayoría conservadora, cuyos jueces en gran medida fueron designados durante su primer mandato, las decisiones judiciales de alto nivel podrían inclinarse en favor de sus políticas. Para quienes ven en la Corte Suprema un posible freno a su administración, esta realidad muestra un panorama inquietante. Trump tiene el apoyo institucional necesario para promover su agenda sin grandes resistencias.
Los valores en juego: el conservadurismo y la “burbuja liberal”
La reelección de Trump también subraya una división cultural en Estados Unidos: mientras las áreas urbanas y progresistas apoyan agendas liberales, gran parte del país se inclina hacia el conservadurismo y el nacionalismo.
Los seguidores de Trump temen la “erosión” de los valores tradicionales y ven en su figura un defensor contra las olas migratorias y la diversidad cultural que consideran amenazante. Este triunfo conservador se presenta como una respuesta a una élite liberal que, según muchos, vive en una «burbuja» desconectada de los problemas reales del país.
México y Trump: ¿una relación de confrontación o cooperación?
Mientras Trump se fortalece en la arena internacional, en México Claudia Sheinbaum se enfrenta a retos similares, aunque desde una visión distinta. Ambos países atraviesan cambios sociales y culturales profundos, y el enfrentamiento de estos dos líderes no parece lejano.
México y Estados Unidos han tenido históricamente una relación de mutua dependencia, pero con la reelección de Trump, México podría verse forzado a tomar una postura más firme para proteger los intereses de su población migrante y su soberanía económica.
Las fricciones, por tanto, parecen inevitables. Trump, con su estilo directo, y Sheinbaum, con una visión humanista, representan polos opuestos en la política migratoria y en su enfoque hacia el crecimiento económico. Mientras Trump prioriza el cierre de fronteras y el fortalecimiento de la identidad estadounidense, Sheinbaum ha abogado por políticas más inclusivas y humanitarias, lo cual podría generar tensiones en temas de comercio y colaboración fronteriza.
Un nuevo rumbo con incertidumbre
La reelección de Trump abre un capítulo de incertidumbre y posibles divisiones. Su triunfo no solo cambia el rumbo de Estados Unidos, sino que también tiene repercusiones en México y en las relaciones internacionales.
En este contexto, es esencial que ambos países encuentren vías de diálogo y cooperación para enfrentar los retos que el futuro traerá.
Este “martes negro” es un recordatorio de que, en política, los tiempos de cambio no siempre traen esperanza. La administración de Trump, con su poder fortalecido, será observada de cerca, pues sus decisiones podrían impactar profundamente no solo en su propio país, sino en el resto del mundo, en especial en México, su vecino y socio comercial.
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