viernes, febrero 6, 2026

Narración humana centra debate sobre IA y storytelling en Dubái

La narración humana como eje del futuro del storytelling ante la expansión estratégica de la inteligencia artificial

La narración humana se convirtió en el eje central de uno de los debates más relevantes del presente durante el World Governments Summit celebrado en Dubái, donde líderes creativos, expertos en tecnología y responsables institucionales analizaron cómo la inteligencia artificial está reconfigurando los relatos que organizan el mundo contemporáneo. En un contexto marcado por la automatización, la hiperconectividad y la disputa por la soberanía digital, la conversación dejó claro que el verdadero campo de batalla no es solo tecnológico, sino simbólico.

La mesa Future of Communication and Storytelling reunió voces con trayectorias distintas pero complementarias, entre ellas el cineasta Luis Mandoki y el productor y ejecutivo Santiago García Galván, quienes coincidieron en una idea de fondo: la narración humana no está en retirada, está siendo puesta a prueba en su forma, alcance y responsabilidad histórica.

El lenguaje que estructura el mundo contemporáneo

Luis Mandoki abrió la conversación desde una perspectiva que conectó cine, poder y tecnología. Para él, la narración humana es el lenguaje que hoy articula la realidad económica, política y cultural, especialmente en una era dominada por lo audiovisual. Las imágenes y los relatos ya no acompañan a los procesos sociales: los dirigen, los explican y les otorgan sentido colectivo.

Mandoki planteó que la cuarta revolución industrial es inseparable del relato que la sostiene. En su visión, la infraestructura tecnológica —energía, centros de datos y capacidad de cómputo— funciona como las vías de un tren sobre las que avanzan distintos vagones: el económico, el político, el científico y el creativo. Ese vagón creativo, subrayó, existe gracias a la narración humana, porque es el que traduce datos en significado y progreso en deseo social.

Inteligencia artificial, energía y soberanía narrativa

Al profundizar en el impacto estructural de la inteligencia artificial, Mandoki trasladó el debate hacia la soberanía tecnológica. Explicó que países como México enfrentan una coyuntura decisiva donde la narración humana se cruza con decisiones sobre infraestructura, inversión y gobernanza. La IA, sostuvo, no es solo software: es energía convertida en lenguaje, imagen y decisión.

Desde esta lógica, conceptos como centros de datos, eficiencia energética y alianzas público-privadas adquieren una dimensión cultural. La narración humana no puede desligarse de quién controla la infraestructura que la produce y distribuye. En ese punto, el cineasta remarcó que la creatividad no es un lujo, sino un componente estratégico de la soberanía contemporánea.

Autoría, trabajo y valor creativo

Uno de los momentos más intensos del diálogo surgió al abordar el temor recurrente sobre la pérdida de empleos. Mandoki fue directo al señalar que la inteligencia artificial no elimina personas, sino tareas mal diseñadas. La narración humana, lejos de desaparecer, se amplifica cuando se apoya en herramientas tecnológicas que potencian la capacidad expresiva y productiva del talento.

El verdadero dilema, explicó, no es cuántos puestos se pierden, sino cuántas personas son capacitadas para crear, decidir y narrar con estas nuevas herramientas. En ese rediseño, la narración humana sigue siendo el activo central que diferencia a una sociedad que consume tecnología de una que la gobierna.

Gobernanza antes que velocidad tecnológica

Santiago García Galván aportó una mirada complementaria desde la producción cultural y el storytelling estratégico. Para él, la narración humana enfrenta un riesgo distinto: no la obsolescencia, sino la falta de reglas claras. Antes de preguntarse qué formatos dominarán el futuro, propuso reflexionar sobre bajo qué valores se permitirá que cambie el relato.

García Galván subrayó que la inteligencia artificial no asume riesgos morales ni legales al publicar una historia. Quien los asume es la persona creadora. Por eso, insistió en la necesidad de marcos éticos y legales que protejan la narración humana, definan la autoría y garanticen transparencia sobre el uso de modelos automatizados.

Transparencia, ética y responsabilidad cultural

En su análisis, la narración humana requiere hoy una defensa activa frente a la opacidad tecnológica. García Galván explicó que no se trata de frenar la innovación, sino de evitar el plagio, la dilución del valor creativo y la pérdida de responsabilidad moral. La claridad sobre cómo se entrenan los modelos y cómo se utilizan es indispensable para preservar la confianza social en los relatos.

Desde esta perspectiva, la narración humana no compite con la inteligencia artificial; la regula, la orienta y le da sentido. Sin esa guía ética, la abundancia de contenido corre el riesgo de vaciarse de significado.

Transición social y economía del sentido

El debate se amplió hacia el impacto social de la automatización. García Galván señaló que la eficiencia productiva no garantiza bienestar si no existe una redistribución justa del valor. En ese escenario de transición, la narración humana adquiere un rol aún más relevante como generadora de sentido, identidad y cohesión.

Durante periodos de crisis, recordó, el consumo de historias aumenta porque las personas buscan comprensión y pertenencia. La tecnología puede multiplicar la producción, pero solo la narración humana puede construir empatía y comunidad a largo plazo.

El futuro del relato en la era de la IA

Ambos participantes coincidieron en que la narración humana no será reemplazada, sino redefinida. La inteligencia artificial actúa como un amplificador que obliga a creadores, gobiernos y sociedades a tomar decisiones conscientes sobre cómo quieren narrarse a sí mismos.

El futuro del storytelling dependerá menos de los algoritmos y más de la capacidad colectiva para gobernar la tecnología con intención y responsabilidad. En esa tarea, la narración humana se consolida como el espacio donde se juega la conciencia cultural del siglo XXI.

Un cierre con visión compartida

La reflexión final fue contundente: la narración humana es el territorio donde se define el rumbo ético, cultural y simbólico de la inteligencia artificial. Quienes comprendan esta relación no solo adoptarán nuevas tecnologías, sino que participarán activamente en la construcción del futuro que esas tecnologías harán posible.

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