Cuando las bombas cayeron sobre Sumy, una ciudad fronteriza con Rusia, el horror volvió a instalarse en la cotidianeidad ucraniana. Entre los escombros y el dolor de un ataque con saldo de 35 muertos, incluidos menores, una nueva declaración incendiaria llegó desde Estados Unidos. Donald Trump, expresidente y figura central del Partido Republicano, escribió en Truth Social: “No tuve nada que ver con esta guerra. Esta es la guerra de Biden”.
Lejos de suavizar el tono, Trump culpó tanto a su sucesor, Joe Biden, como al presidente ucraniano Volodimir Zelensky por haber permitido que la invasión de Rusia se materializara. En su mensaje, subrayó que durante sus cuatro años como presidente, “no ocurrió nada similar, porque Putin me respetaba”.
Las palabras que incomodan a Washington
Horas antes, Zelensky había aparecido en el programa “60 Minutes” de CBS. Con tono sereno pero firme, lanzó un reto directo a Trump: “Antes de opinar, venga a Ucrania. Vea los hospitales, los cuerpos, las iglesias destruidas. Vea a los niños”.
La invitación, que tenía más de acto simbólico que diplomático, no fue respondida por Trump. Pero su reacción no se hizo esperar. Reiteró su crítica a Biden, a quien tildó de “corrupto”, y acusó tanto al presidente actual como a Zelensky de haber fallado en evitar la tragedia.
El contexto: Sumy y el dolor
El ataque en Sumy coincidió con la celebración del Domingo de Ramos. Dos misiles rusos impactaron el centro urbano, causando decenas de muertos y más de un centenar de heridos. Fue un golpe a la moral ucraniana, pero también un nuevo catalizador político.
El gobierno ucraniano lo calificó como acto de terrorismo y volvió a pedir medidas más severas contra Rusia. Mientras tanto, en Estados Unidos, el mensaje de Trump reavivó el debate sobre su rol político actual y su influencia en la narrativa internacional.
El juego de la narrativa y la diplomacia
Trump dejó claro que, de haber seguido en el poder, la guerra “nunca habría comenzado”. Aunque sus palabras buscan posicionarlo como garante de la paz, también representan una estrategia electoral: desmarcarse del conflicto mientras carga toda la responsabilidad en Biden.
Zelensky, por su parte, no dudó en advertir que Putin “nunca quiso la paz” y que la independencia ucraniana sigue siendo el objetivo principal del Kremlin. También enfatizó que una salida negociada debe garantizar soberanía total: “Lo que es nuestro, lo recuperaremos”.
Entre la propaganda y la tragedia
Las declaraciones de Trump también incluyen una fuerte crítica a CBS y al programa “60 Minutes”, sugiriendo sanciones contra el medio por un segmento que cuestionaba su postura hacia Groenlandia y Ucrania.
Esto demuestra cómo la guerra no solo se libra en el campo de batalla, sino también en la narrativa pública, donde cada palabra es una bala ideológica.
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